Maria Assumpció Vilà (Barcelona, 1944) es síndica de greuges de Barcelona desde mayo de 2010. Desde septiembre de 2016, la defensora de los barceloneses afronta su segundo mandato y último, que acabará en septiembre de 2021. La actuación de la oficina que encabeza se encarga de supervisar la actuación municipal y de defender los derechos fundamentales y libertades públicas en la capital catalana.

¿Cómo afronta la oficina de la síndica la situación de pandemia?

Nuestra oficina, en la ronda de Sant Pau, cerró el pasado viernes 13 de marzo. Somos un servicio necesario pero no esencial. El equipo y yo misma seguimos operativos desde casa atendiendo consultas y quejas y tramitándolas cuando es necesario. Ahora las recibimos por internet y por teléfono.

¿Ha cambiado el tipo de quejas que recibe la síndica esta última semana?

Hemos recibido dos reclamaciones de ciudadanos que fueron sancionados por la Guardia Urbana por ir en coche, supuestamente, por haberse saltado el confinamiento. Las personas denunciadas aseguran que el desplazamiento estaba justificado. Supervisaremos ambos casos. También recibimos numerosas consultas sobre temas que no son del ámbito municipal, especialmente por las dificultades para contactar con los teléfonos 061 y 112.

¿Qué valoración hace de la gestión municipal?

Ahora es momento de que todos rememos en la misma dirección. Después, si hace falta, ya se pedirán explicaciones. Los partidos de la oposición están actuando con responsabilidad. Todos los servicios municipales están haciendo un esfuerzo enorme.

Algunas voces reclaman un confinamiento total y dejar solo los servicios esenciales. ¿Cómo lo ve usted?

Igual hay algunas fábricas que quizá tendrían que parar hasta que todo esto pase. Evidentemente, los servicios esenciales se tienen que respetar. Quizá algunos establecimientos de alimentos podrían reducir el horario.

Usted proviene del mundo social. ¿Cuáles son los colectivos que más le preocupan?

Las personas sintecho es uno de ellos. En la calle, estos ciudadanos no tienen ningún tipo de seguridad ni se pueden confinar. Me consta que Servicios Sociales está trabajando sin descanso para darles cobijo. El Ayuntamiento ha abierto varios equipamientos para poderlos acoger. Además, en Fira de Barcelona acaba de abrir un esacio que puede llegar hasta las 1.000 camas.

Hace unos días, Arrels Fundació, una de las entidades más importantes en la atención de sintecho en Barcelona, denunciaba que alguna de estas personas había sido denunciada por la policía. ¿Ha hablado con Arrels?

No. Tampoco me consta que se hayan producido estas sanciones.

No es nuevo que haya multas a las personas sintecho en Barcelona. Usted lo denunció hace años.

En 2011 hubo una lluvia de sanciones. Multar a estas personas es absurdo. No pueden pagar. Nosotros recibimos quejas de varios multados y de entidades. Conseguimos que se retiraran varias sanciones, algunas de cantidades elevadas. Después, se dejaron de poner.

Además de las personas sntecho, ¿hay algún otro colectivo al que haya que prestar una atención especial?

Sí. En Barcelona hay muchas personas que viven solas y necesitan alimentación y medicación. Las administraciones y las entidades sociales hacen un gran esfuerzo para ayudarlas. Es mejor que no salgan de casa. Es el colectivo más propenso a que la enfermedad se les complique.

Uno de sus cometidos es supervisar que no se vulneren los derechos fundamentales. ¿Tiene constancia de alguna vulneración en Barcelona durante esto días?

No.