El Ayuntamiento de Barcelona retiró a la Guardia Urbana desplegada en la plaza de Sant Miquel, la noche que los okupas atacaron el edificio consistorial, por "razones de seguridad". "Había un elevado riesgo para la integridad física de los agentes", ha dicho el teniente de alcaldía de Seguridad y Prevención, Albert Batlle, durante una comparecencia extraordinaria en la comisión de Seguridad a petición de los grupos del PP y Ciutadans.

"Fue una decisión de carácter absolutamente técnico y necesario", ha asegurado Batlle, que ha negado que la decisión fuera política. Como explicó hace unos días Metrópoli Abierta, los guardias urbanos entraron en el interior del edificio Novísssim para impedir que los manifestantes tomaran las dependencias municipales. El intento de asalto no se llegó a producir. Con posterioridad, cuando quedaban los manifestantes más conflictivos, los antidisturbios de los Mossos d'Esquadra los dispersaron.

DESTROZOS

Los disturbios tuvieron lugar la tarde-noche del 31 de octubre. Antisistema y okupas, entre otros colectivos, se concentraron en la plaza de la Catedral en protesta por el desalojo del antiguo Hotel Buenos Aires de Vallvidrera. La marcha acabó con destrozos en distintos puntos del centro, entre ellos en el edificio Novíssim de la plaza de Sant Miquel, una parte del Ayuntamiento en el que se hicieron pintadas y se rompieron cristales.

Según ha detallado Batlle, la decisión se tomó en el centro de mando que comparten las dos policías y él mismo la apoyó. El teniente de alcaldía ha subrayado que dentro del edificio los agentes estaban protegidos del lanzamiento de objetos. Batlle ha asegurado que la gran cantidad de personas concentradas en la plaza desaconsejó una actuación policial. "Era imposible. Había una clara desproporción numérica".

40 PERSONAS ATACARON EL AYUNTAMIENTO

En la plaza Sant Miquel había tres grupos de la Unidad de Refuerzo de Emergencias y Proximidad (UREP), los antiguos antidisturbios de la policía local, con un total de 15 agentes. El jefe de la unidad ordenó la retirada en el momento en que los manifestantes se dirigieron hacia allí. Unas 40 personas participaron en los destrozos del Ayuntamiento, ha explicado el concejal, es decir que los atacantes casi triplicaban a los policías desplegados.

Batlle ha definido a los manifestantes como "grupos que buscan abiertamente el conflicto y que no se identifican con ninguna ideología concreta" y ha considerado que la protesta no era únicamente por los desahucios, sino también por el malestar de la crisis sanitaria y económica.

"FALTA DE PREVISIÓN"

Tanto Ciutadans como PP han criticado la "falta de previsión" de la Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra ante el giro que tomó la manifestación con el ataque al Ayuntamiento y hogueras en la plaza de Sant Miquel. Los partidos han criticado la falta de efectivos de la UREP, una unidad que Colau quería dejar morir, y han reclamado más vigilancia en el edificio consistorial.

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