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ERC

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) tiene un problema. Se llama Ernest Maragall, aunque él no lo sepa. Y no porque lo haga mal, sino porque un sector del partido quiere descabalgarlo de la lista municipal por Barcelona para el 2023, a pesar de que él mismo se ha postulado para repetir como candidato. El pulso interno entre un sector de la cúpula republicana y el exsocialista ha añadido un plus de tensión a la situación interna en Esquerra.

Maragall tiene a su favor el haber ganado las últimas elecciones municipales, aunque no pudo ser alcalde por la aritmética parlamentaria, al haber pactado tres fuerzas para desalojarlo del sillón de primer edil. Pero tiene a su favor otra carta en la manga: su partido encargó encuestas internas que vaticinan que el candidato que sacaría más votos en unas elecciones municipales es Ernest Maragall. Con ese triunfo en la mano, el líder republicano en el consistorio barcelonés debería tener todos los números para repetir como cabeza de lista.

LA EXCUSA DE LA EDAD

Pero la política es el arte de crear problemas donde no los hay: maniobras desde la cúspide de Esquerra intentan descabalgarlo de la carrera por las listas municipales. Una de las excusas es la avanzada edad del dirigente: en el 2023 sería candidato con 80 años cumplidos, por lo que terminaría la legislatura con 84 años. Lo que en principio no debería ser un hándicap se ha convertido, por arte de magia, en un escollo. Ironías del destino, no es ERC la más idónea para hablar de edades: “¿Cómo es posible que alguien de ERC diga que Maragall es demasiado mayor para ir de candidato cuando llegaron a proponer en 2011 como candidato a senador a Moisès Broggi, que tenía 103 años? Maragall está en plenas facultades y puede ser un magnífico alcalde”, critica una fuente cercana al jefe de filas de ERC en el Ayuntamiento barcelonés.

Ernest Maragall, líder de ERC en Barcelona, en una imagen de archivo
Ernest Maragall, líder de ERC en Barcelona, en una imagen de archivo

Desde otros sectores, no obstante, afean el excesivo personalismo del candidato, que trasciende los límites de ERC. “Va demasiado por libre”, acusan sus críticos, que desconfían del exsocialista porque proviene, precisamente, de un partido considerado enemigo. Es cierto que la personalidad de Maragall le hace un tipo capaz de marcar perfil fácilmente, pero eso es una de las fortalezas que tiene: de hecho, la marca Maragall no se limita a un electorado fiel del veterano partido, sino que lleva emparejado un aluvión de votos que confían no sólo en la trayectoria del candidato, sino en su gestión tanto en el Ayuntamiento como en los sucesivos gobiernos autonómicos en los que ha participado.

MANIOBRA DE BLINDAJE

Desde fuentes cercanas a Maragall se afirma que hizo pública su intención de volver a presentarse después de hablarlo con militantes de la poderosa Federación de Barcelona. “No estaría en primera fila si no hubiese el convencimiento de que su candidatura es avalada por la Federación”, explican las fuentes. En realidad, la decisión de anunciar su candidatura suena más a maniobra de blindaje que a otra cosa: tras desatarse los rumores de que le querían mover la silla, se situó en la pool position para dificultar el que alguien quiera jubilarlo. A partir de ahora, todo el mundo sabrá que si Maragall no repite no es por decisión propia, sino por culpa de alguien del partido. Y si las encuestas secretas encargadas por Esquerra aciertan, alguien tendrá que dar explicaciones a la militancia más adelante.

Las fuentes cercanas al candidato quitan hierro al asunto y apuntan, en este sentido, que en la cúpula de ERC nadie ha puesto impedimentos. No hay maniobra de blindaje, “como en el caso de otros candidatos. Él hizo pública su intención porque sí”. Al menos, ésa es la excusa que dan en su entorno. “Esquerra apostará por la figura de Maragall. En cada entrevista lo dice. Si él quiere, será el candidato. Será una decisión personal”, enfatizan los que están a su alrededor. Resaltan, además, que hasta ahora es el único candidato que se ha postulado, aunque aún falta año y medio para los comicios y la situación puede cambiar sustancialmente.

LA ENVOLVENTE DE JUNCÀ

Pero en la cúpula del partido no se miran las cosas tan idílicamente.

De hecho, ha habido un distanciamiento entre él y la segunda de la candidatura, Elisenda Alamany, que proviene de las filas de los comunes. Ese distanciamiento podría suponer el relevo de la exportavoz de En Comú Podem en el Parlament, que sería relegada a opta posición en las listas. Nadie se atreve a asegurar que Alamany repetirá como número 2 si Maragall vuelve a encabezar la candidatura, aunque todo queda sujeto a negociación.

Elisenda Alamany y Ernest Maragall celebrando la victoria de ERC en las elecciones generales del 28A / TWITTER
Elisenda Alamany y Ernest Maragall celebrando la victoria de ERC en las elecciones generales del 28A / TWITTER

No obstante, es precisamente Alamany el nombre que un sector del partido pone encima de la mesa para que sea la número 1 en las municipales del 2023. Su candidatura estaría avalada, según una fuente interna de ERC, por el mismísimo Oriol Junqueras y quien movería los hilos para materializar el sorpaso interno sería Lluís Juncà, mano derecha y jefe de gabinete del presidente republicano y actual director general de Innovación, Emprendeduría y Transferencia de Conocimiento de la Generalitat, adscrito al departamento de Treball i Empresa.

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