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Ada Colau ha sufrido la mayor derrota como alcaldesa de Barcelona con la sentencia del Tribunal Supremo que avala la creación de la empresa mitxa de Agbar. La resolución también castiga al PSC como cómplice de la obsesión de los comunes por remunicipalizar el servicio del agua contra la opinión de los expertos y su propia historia.

Colau y Jaume Collboni, el líder del PSC de Barcelona, mantienen una extraña relación de amor y odio. No se soportan personalmente, pero se necesitan y retroalimentan, según fuentes cercanas a los socialistas, por las ansias de poder de ambos. En otoño de 2017, el pacto de gobierno entre comunes y el PSC saltó por los aires por culpa del proceso soberanista, pero Collboni rescató un año después a la primera edil con su fijación por organizar una multiconsulta en la que se preguntara a los barceloneses sobre la remunicipalización del agua.

POLÉMICO INFORME JURÍDICO

Collboni, que se había mostrado totalmente en contra de este proceso, reabrió la multiconsulta de Colau al abstenerse en el pleno municipal del 26 de octubre de 2018, tras un informe jurídico con muchas sombras e interpretaciones. También se abstuvo el PDeCAT, mientras que PP y Ciutadans votaron en contra.

El PSC, multiconsulta al margen, se distanció de Colau hasta las elecciones municipales del 26 de mayo de 2019, criticando los graves problemas de seguridad que padecía Barcelona –en la ciudad se cometen más de 500 delitos al día--, su buenismo con los manteros y su hostigamiento a los sectores económicos de la ciudad, especialmente a los comerciantes y restauradores.

¿EL PACTO IMPOSIBLE?

Collboni encaró las elecciones municipales con el viento a favor, envalentonado por la victoria de Pedro Sánchez en las generales del 28 de abril. Fuentes oficiales de la federación de Barcelona del PSC aseguraron que nunca negociarían con Colau cuando Metrópoli Abierta informó de que los comunes estaban convencidos de que los socialistas pactarían con ellos y no con ERC.

Maragall ganó las elecciones, pero Colau y Collboni se comieron sapos y culebras y reeditaron el pacto de 2016, blindándose en cuestiones identitarias para evitar una segunda ruptura. La convivencia no está exenta de algunas tensiones por discrepancias ideológicas y, sobre todo, por la gestión de Albert Batlle (PSC) como máximo responsable de la seguridad de Barcelona.

EL PSC Y EL AMB

El PSC, asimismo, es el partido hegemónico en el área metropolitana y gobierna en las 10 primeras ciudades del cinturón de Barcelona. Controla el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), presidida por Ada Colau por su condición de alcaldesa de la Ciudad Condal, con Antonio Balmón como vicepresidente y hombre fuerte de la entidad.

El PSC, curiosamente, dio luz verde a Eloi Badia como vicepresidente de Medio Ambiente del AMB. Badia, uno de los concejales más controvertidos de Barcelona, es el ideólogo de los procesos de remunicipalización y otro de los grandes perdedores de la guerra del agua, cuya gestión no depende del Ayuntamiento de Barcelona sino del AMB.