Los presupuestos del Ayuntamiento de Barcelona esperan una negociación multilateral para aprobarse definitivamente. Serían los primeros aprobados en plenario y sin recurrir al decreto de prórroga, que ha sido la tónica general durante la última legislatura en que Ada Colau ha ejercido como alcaldesa. Pero esta aprobación está sujeta a una condición: que antes se llegue a un acuerdo para aprobar los presupuestos de la Generalitat, que también llevan desde el 2017 siendo prorrogados.

Fuentes municipales señalan a Metrópoli Abierta que tras la condición de aprobar las cuentas autonómicas, automáticamente estarían disponibles los votos favorables de los partidos independentistas, que sumados a los del equipo de gobierno, formado por comunes y socialistas, significarían una mayoría aplastante de 34 votos a favor.

Las fuentes citadas explican que “es inevitable que las negociaciones sobre los presupuestos de la ciudad de Barcelona se desarrollen en paralelo a las del presupuesto de la Generalitat. Por fuerza ha de ser así, ya que las dos negociaciones están íntimamente relacionadas. Pero primero ha de haber acuerdo en los presupuestos del Govern y luego no habrá problemas para alcanzar un acuerdo aquí en el Ayuntamiento”.

CAMBIOS DE CROMOS

Las negociaciones con los comunes están ya prácticamente cerradas y hay muchas posibilidades de que los socialistas también se puedan abstener, por lo que Quim Torra podría aprobar, por fin, unos presupuestos, aún sin el apoyo de la CUP.

El tema irá más allá y presumiblemente se extenderá a que los independentistas se abstengan en la votación de los presupuestos del Gobierno español, si es que no hay votos a favor. Esta posibilidad entra dentro de la ecuación y de la dinámica imprimida a las negociaciones: si salen bien las cuentas de Madrid, vendrá más dinero a Cataluña y, de rebote, al Ayuntamiento barcelonés. Se trataría, en definitiva, de un intercambio de cromos que facilitaría la gobernabilidad en las instituciones y permitiría poner al día los aspectos presupuestarios de las mismas, tras años de parálisis.

Ada Colau y Ernest Maragall, en pleno debate electoral / EFE
Ada Colau y Ernest Maragall, en pleno debate electoral / EFE

NEGOCIACIONES ENCARRILADAS

De momento, las conversaciones con ERC por un lado y con Junts per Catalunya (JxCat) por otro van por buen camino. Los republicanos, tal y como publicó este diario, están a la espera de que la coalición de Barcelona en Comú (BeC) y PSC contesten a sus propuestas y concreten las actuaciones en tres grandes ámbitos: emergencia habitacional, lucha contra el cambio climático y reducción de las desigualdades. Si el equipo de gobierno da respuestas a sus planteamientos y concreta actuaciones en esos ámbitos, ERC está dispuesta a votar a favor de los presupuestos incluso en el pleno de finales de este mes de enero.

En la misma situación se encuentran las negociaciones del gobierno municipal con JxCat. “De momento, sólo ha habido conversaciones sobre temas en general pero no concreciones. Todos hemos hecho nuestro trabajo y hemos presentado las alegaciones. Sólo esperamos que las estudien y nos digan cuanto antes qué quieren hacer”, explican fuentes de JxCat a este diario.

CINCO GRANDES BLOQUES

Los posconvergentes han puesto sobre la mesa cinco grandes bloques de propuestas: el primero hace referencia a soluciones a la crisis climática; el segundo lleva por título Barcelona per a tothom, en el que se incluyen propuestas sociales, de ayuda a la vivienda, sobre seguridad o convivencia; el tercer bloque versa sobre inversiones estratégicas urbanas, en el que se incluyen actuaciones como la reforma de la Diagonal entre Paseo de Gracia y el mar, la reurbanización de las Ramblas o diversas inversiones llamadas de ciudad; el cuarto bloque contiene las inversiones y obras en distritos y en ellas se engloban proyectos plurianuales, es decir, que tienen una duración que sobrepasa el tiempo de vida de los presupuestos anuales; y el quinto bloque es la evaluación de las políticas públicas. Esto es, que se puedan rendir cuentas y que, para ello, el Ayuntamiento se dote de un sistema que permita evaluar la aplicación de los presupuestos o, como dice JxCat, dotarse de un sistema “para una mayor eficacia y eficiencia presupuestaria”.

Fuentes de JxCat subrayan: “Por nuestra parte, entendemos que el presupuesto que han presentado Colau y Collboni es mejorable. No es nuestro presupuesto ni en él se incluyen nuestras prioridades, pero tenemos la voluntad de contribuir a él y de tener incidencia. Somos un grupo con experiencia de gobierno y podemos aportar nuestro grano de arena”. Además, aseguran que el equipo municipal “no se ha cerrado a una colaboración y las puertas están abiertas para aportar ideas y propuestas”. Igual que los republicanos, los posconvergentes estarían dispuestos a aprobar las cuentas municipales para este año en el último pleno del mes, que será el próximo día 31. Sólo falta que comunes y socialistas concreten actuaciones de gobierno.