La presión de algunos sectores independentistas sobre el líder republicano en el Ayuntamiento de Barcelona, Alfred Bosch, se redoblará en las próximas semanas. Una maniobra, cuyo cerebro parece ubicarse en el círculo íntimo del expresidente Carles Puigdemont, intenta presionar a todos los posibles candidatos soberanistas de Barcelona para las próximas municipales con el fin de que acepten participar en unas “superprimarias” de las que saldría un candidato único secesionista.

Ésta es una de las líneas estratégicas del núcleo duro que controla la presidencia de la Generalitat y el PDeCAT, tras el congreso de esta formación el pasado 21 de julio. En esta maniobra, tampoco faltan presiones a la candidata postconvergente, Neus Munté, para que acepte otras primarias en las que elegir al “supercandidato”. Pero esta maniobra con la líder del PDeCAT difiere mucho de la operación que se pretende hacer con Bosch. De hecho, en algunos círculos del partido de Puigdemont se da por hecho que si Bosch dobla la rodilla, Munté no pondrá objeciones a seguir los dictados de su formación para celebrar otras primarias. “O eso o, de lo contrario, se quedaría sin aparato de partido que la apoyase en la campaña, por lo que su aquiescencia se vería como una consecuencia normal de la estrategia de Puigdemont”.

Es preciso recordar que tanto Munté como Bosch ya ganaron las primarias abiertas por sus respectivos partidos para ser los candidatos oficiales en las municipales del próximo año. Respecto al republicano, no se presentó ningún candidato más, por lo que automáticamente fue nombrado candidato oficial. La nueva maniobra de Puigdemont es preciso enmarcarla, pues, en la estrategia personal e intransferible del expresident. Nada que ver con la democracia en general o con la democracia interna de los partidos, sino todo lo contario.

¿QUIÉN DA UN AVISO A BOSCH?

Pero para intentar controlar las listas, el principal escollo es Alfred Bosch. “Valls, como alcaldable de Barcelona [Manuel Valls liderará, muy posiblemente, una plataforma municipal en la capital, auspiciada por Ciudadanos], no tiene futuro. No es barcelonés ni conoce la ciudad, sólo tiene a favor ser mediático. Pero es preocupante lo que le pasa a ERC, que se arriesga a perder la alcaldía por no pactar con el PDeCAT”, arguye una fuente de esta última formación. Desde algunos círculos se da por sentado que si el independentismo concurre con varias listas, la actual alcaldesa, Ada Colau, tiene muchos números para seguir gobernando la capital catalana. “Alguien debería decirle a Bosch que la culpa será suya si Colau es reelegida”, aseguran para descargar sobre el republicano las posibles responsabilidades de la derrota electoral.

En el caso de que la estrategia de los hombres de Puigdemont dé buen resultado, el expresident se encontraría en la mejor de las posiciones para poner a un hombre de su entera confianza como candidato en las superprimarias. Además de Bosch y Munté, contaría con Jordi Graupera, su primer tapado, avalado por Demòcrates de Catalunya (y auspiciado por Puigdemont al ser el primero en pedir las superprimarias).

EL OTRO TAPADO DE PUIGDEMONT

Pero también podría hacer entrar en el baile de nombres a Ferran Mascarell, el delegado del Govern en Madrid y exconsejero de Cultura. El nombre de Mascarell fue propuesto incluso como presidenciable, pero su lugar como número 27 en la lista electoral por Barcelona hizo imposible que pudiese finalmente optar a sentarse en el sillón de President: tendrían que dimitir hasta nueve diputados para que él optase a un escaño y poder ser titular de la Generalitat.

En los últimos meses, su nombre fue propuesto por Artur Mas a Puigdemont como un buen candidato a alcalde, ya que tiene experiencia en ese terreno, al formar parte del equipo de gobierno municipal presidido por el entonces alcalde Pasqual Maragall.

En las filas de los comuns, en cambio, consideran que la estrategia del independentismo está coordinada y es única, aunque por motivos electoralistas presenten diversas listas. De ahí que la portavoz de En Comú Podem en el Congreso, Lucía Martín, se dirigiese este miércoles al presidente de la Generalitat, Quim Torra, para recordarle que PDeCAT y ERC realizan una “política de acoso contra la alcaldesa Ada Colau”. Martín recomendó a Torra que no haga tantos aspavientos y que se aplique sus recomendaciones de diálogo, ya que las acometidas de los partidos independentistas en el consistorio pecan de un “partidismo destructivo”.