La actuación de la Unión Militar Española (UME) en Barcelona no ha servido sólo para prestar un servicio público de primera necesidad en la lucha contra la pandemia del coronavirus. El Ejército llegó a Cataluña para desinfectar instalaciones públicas, para montar un campamento en las dependencias de Fira de Barcelona​, para echar una mano en residencias de ancianos de la ciudad y para colaborar en lo que las autoridades considerasen conveniente.

Pero ha servido también para ajustar cuentas con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, una de las mayores detractoras de los militares. Del Soldados go home del 2016 al Bienvenidos militares del 2020 han pasado cuatro años. El 9 de marzo de aquel año, pocos meses después de que Colau ocupase el sillón de alcaldesa, la líder de Barcelona en Comú desairó a los representantes del Ejército que estaban, como cada año, en el Salón de la Enseñanza. “Nosotros preferimos, como Ayuntamiento, que no haya presencia militar en el Salón”, dijo Colau a los dos mandos militares presentes en el recinto.

Poco después aclaraba que el pleno del Ayuntamiento había aprobado una moción en la que se dejaba constancia de que el consistorio prefería que el Ejército no estuviese en ese salón “para potenciar espacios educativos libres de armas”. En el 2018, el Ejército desistió y dejó de estar presente en un salón en el que, dicho sea de paso, jamás hizo ostentación de armas.

FUERA DEL SALÓN DE LA INFANCIA

Pero en el mismo año de 2016, la alcaldesa volvió a la carga y consiguió que tanto el Ejército como el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil dejasen de estar presentes en el Salón de la Infancia, que se celebraba en el mes de diciembre. Precisamente las actividades de estos Cuerpos eran las más visitadas por los pequeños que asistían a este salón.

El rechazo de Colau al Ejército no es coyuntural. En 2015, siendo ya alcaldesa, afeó el “desfile militar” del 12 de octubre, del que le dijo que le daba vergüenza porque “celebra un genocidio”. También crearon polémica sus declaraciones en contra de las maniobras que soldados españoles realizaban esporádicamente en Collserola. El Ayuntamiento aprobó en marzo de 2016 una proposición en la que pedía a Defensa que cesasen las maniobras de sus soldados, a lo que el Ministerio respondió que las maniobras “son necesarias para hacer frente y combatir al terrorismo yihadista y a cualquier amenaza que se cierna sobre nuestra sociedad”. Y destacaba que las maniobras no se realizan con munición real ni con balas de fogueo y que lo único que pretendían era mantener la preparación física de los soldados, “teniendo además el máximo cuidado con el medio ambiente”.

DEBE UNA DISCULPA”

“La paradoja es cómo se tiene que ver Colau, que pasó de echarlos de los Salones de la Infancia y de la Enseñanza a pedirles ayuda. ¿Pero no representaban unos valores malos? ¿Qué ha cambiado desde entonces? ¿Ahora ya no representan a los valores tan malos y perniciosos para la sociedad? Lo mínimo que debería hacer es ofrecer alguna disculpa por todas las barbaridades que había llegado a decir de ellos”, explica a Metrópoli Abierta una fuente de la oposición.

Ciertamente, podría echarse mano de los mismos argumentos del 2016 para rechazar ahora que los espacios sanitarios estén libres de armas y, con ello, demonizar de nuevo al Ejército. Pero es cierto que las circunstancias no son las mismas que hace cuatro años y el rodaje de la alcaldesa al frente del consistorio barcelonés la ha curtido en el desempeño de las responsabilidades públicas de una Administración, que siempre está condenada a entender con las otras Administraciones.

Así, en una alocución en vídeo difundida por las redes sociales el pasado día 22 de marzo, Colau señalaba que “hoy damos la bienvenida a Barcelona a la UME, que nos ha dado una muy rápida respuesta cuando le hemos planteado la necesidad de montar un operativo para alojar hasta mil personas sin hogar y vulnerables que han de tener un lugar digno y adecuado donde pasar estos días de confinamiento. Hoy ya comienza la construcción en Fira de Barcelona juntamente con Bombers de Barcelona y con Cruz Roja”. Decía, además, que la idea había sido impulsada por “la vicepresidencia de Derechos Sociales juntamente con el Ministerio de Defensa”.

CAMPAÑA CONTRA EL EJÉRCITO

El Ejército llegó a Cataluña llamado por media docena de municipios y demonizado por los círculos más radicales del independentismo que han comenzado una airada campaña para que la UME abandone Cataluña. El actor Ramon Peris, otrora el Petris del Club Súper 3, llegó incluso a decir a través de Twitter que quizás el Ejército, en vez de desinfectar el aeropuerto del Prat estuviese liberando algún virus mortal para matar catalanes.

En la desquiciante campaña antimilitar no faltaron exabruptos del propio president Quim Torra o del consejero de Interior, Miquel Buch, que menospreciaron la labor del Ejército. Ni tampoco faltaron caceroladas como la convocada por el CDR de Sabadell. En Badalona, se difundió ampliamente la falsa noticia de la dirección del hospital badalonés de Can Ruti no había dejado entrar a los militares en su recinto para desinfectarlo, cuando sólo tenían órdenes de limpiar los alrededores.

Ignoran la mayor parte de los detractores que el capitán que llegó con la UME es, precisamente, catalán, que su familia vive aquí y que su hermano es… mosso d’Esquadra. Fuentes cercanas al militar señalan a Metrópoli Abierta que, aunque no se ha difundido, “en la mayoría de las acciones que ha emprendido la UME no hubo insultos ni rechazos, al contrario, hubo muchos gritos de ánimo y aplausos”.

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