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Las conspiraciones de Barcelona en Comú, con el beneplácito de Jaume Collboni (PSC) y Manuel Valls, para que Ada Colau repita como alcaldesa inquietan a los sectores económicos de la ciudad. Las principales entidades critican su gestión en los últimos cuatro años y lamentan que Valls ceda sus votos gratis a Colau, reacia a la colaboración público-privada para dinamizar una Barcelona castigada por el proceso soberanista y sus políticas populistas. Recuerdan que, en plena campaña electoral, la líder de los comunes calificó al político hispano-francés como "el candidato de las élites", una etiqueta que, por otra parte, él nunca rechazó.

Sin embargo, creen que el exprimer ministro francés se ha equivocado de lleno con su decisión, y que supone una clara incongruencia con lo prometido en campaña. Algunos empresarios lo dicen en voz alta, aunque midiendo sus palabras. Otros prefieren callar. Todos ellos saben que ahora empieza una nueva etapa, un nuevo mandato, que dan casi por hecho que será liderado por los comunes. Los empresarios no quieren que sus relaciones con Ada Colau empiecen con mal pie antes de tiempo. Aunque todos ellos, en privado, reconocen sus bajas expectativas y su elevado escepticismo en torno a las relaciones con el nuevo consistorio.

"MAL NEGOCIADOR"

Sus únicas esperanzas pasan por el PSC, que podría rebajar la beligerancia de BComú contra el sector privado: "El PSC ha de marcar líneas rojas que impidan que pueda hacer lo que quiera. Colau no puede ser la vendehumos de los últimos cuatro años", señalan fuentes del sector privado.

Por contra, lamentan que Manuel Valls haya "regalado sus votos" a los comunes sin imponer condiciones, un movimiento político que tachan de "amateur" y de "mal negociador", algo que no esperaban por parte del exprimer ministro francés. "Valls, el que supuestamente venía a Barcelona a reconciliar la política con el sector privado, ahora resulta que da vía libre a Colau para que haga lo que quiera con sus votos... Es una total falta de visión política, muy poco acorde con lo que siempre había predicado", explican fuentes empresariales a Metrópoli Abierta. "Con esta decisión, se ha convertido de la noche a la mañana en el excandidato de las élites", remachan las mismas fuentes.

Otro empresario, cercano a Manuel Valls y que prefiere mantener el anonimato, destaca que uno de los motivos que han llevado al candidato de Cs a tomar esta decisión ha sido su ambición: "El proyecto de Valls es personalista; sólo piensa en él. Seguro que algo tiene en mente, como la formación de un nuevo partido".

LA ANIMADVERSIÓN DE COLAU

El mundo empresarial contempla con preocupación otro mandato de Colau por su animadversión hacia los principales agentes económicos de la ciudad. Recuerdan, por ejemplo, que la actual alcaldesa en funciones cuestionó la continuidad del Mobile World Congress (MWC) y tenía muchas dudas sobre la posible elección de Barcelona como sede de la Agencia Europea del Medicamento (EMA).

La pequeña y mediana empresa tampoco desea un segundo mandato de Colau. Roger Pallarols, director general del Gremi de Restauració y regidor de comercio con el socialista Jordi Hereu como alcalde, lamenta la postura de Valls. “No tiene mucho sentido que regale la investidura a Colau”, recalca Pallarols. “Se equivocaría si facilita su investidura y desistiera de enriquecer el gobierno municipal con sus propuestas económicas, muy bien recibidas en amplios sectores de la ciudad”, añade.

GUERRA CONTRA LAS TERRAZAS

El director general del Gremi de Restauració se ha mostrado muy combativo con la gestión del Ayuntamiento de los comunes entre 2015 y 2019 por las trabas impuestas al comercio y su guerra contra las terrazas. “Los electores votaron a favor de un cambio en Barcelona y no tiene sentido que Collboni y Valls faciliten su investidura sin recibir nada a cambio. Barcelona necesita una reconciliación entre los sectores público y privado que ha defendido Valls durante la campaña”, insiste Pallarols, molesto por las sanciones impuestas a muchos bares y restaurantes que contrastan con la permisividad de los comuns con el top manta.

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Roger Pallarols, director general del Gremi de Restauració / MIKI

Barcelona Oberta, unión de ejes comerciales turísticos de la capital catalana, también se ha mostrado muy crítica con las políticas económicas de BComú y su demonización del turismo. Su presidente, Gabriel Jené, no entiende que “Valls y Collboni regalen la investidura, porque ambos se beneficiaron del voto útil contra Colau”.

LA COLABORACIÓN PÚBLICO-PRIVADA

El máximo representante de Barcelona Oberta ha cuestionado las políticas restrictivas de los comuns desde 2015 y aboga por “un gobierno fuerte y cohesionado”. “En Barcelona Oberta no estamos a favor ni en contra de la independencia porque la ciudad necesita una colaboración público-privada que no se ha producido con Colau en la alcaldía”.

En Foment también aguardan con impaciencia el desarrollo de las negociaciones entre los comunes y el PSC. No quieren posicionarse entre Maragall o Colau, pero asumen que los últimos años han sido muy duros. “Foment no es un partido político, pero debe defender los intereses del mundo empresarial. Con Colau en la alcaldía, el Ayuntamiento no ha proyectado mensajes o acciones del agrado de una buena parte de las empresas, que han tenido muchas dificultades para dialogar con los representantes municipales”, insiste una fuente próxima a Josep Sánchez Llibre, presidente de la patronal catalana.

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​Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment del Treball

“El Ayuntamiento debería tener una mejor sintonía con el mundo empresarial y los agentes económicos de la ciudad. Barcelona debería tener un Ayuntamiento más pragmático y menos dogmático, y confiamos que los próximos cuatro años sean mucho mejores que los cuatro últimos”, agrega la misma fuente.

EL GESTO DE VALLS

Jordi Alberich, ex presidente del Cercle d'Economia, también aboga por una “Barcelona estable y una nueva cultura de pactos”. En conversación con Metrópoli Abierta, Alberich aplaude el gesto de Valls, calificándolo de “una inteligencia política magnífica”.

En su análisis de la compleja situación política que vive Barcelona, el empresario recalca que el próximo gobierno municipal “debe entender que muchas cosas no se han hecho bien en el último mandato de Colau”. “Si es reelegida, sería importante que evitara el culto a la estética y priorizara la gestión. No tiene sentido que cambiara el nombre de muchas calles y no celebrara, por ejemplo, el XXV aniversario de los Juegos Olímpicos”, sentencia.

La Cambra de Comerç, ahora en manos de los independentistas, no quiso pronunciarse sobre el gesto de Valls de apoyar, desinteresadamente, a Colau como alcaldesa.