El túnel de Glòries encara el final de las obras tras seis años con la plaza y la Gran Via patas arriba. Este septiembre, muy probablemente a finales de mes, la infraestructura abrirá al tráfico para los vehículos que salgan de Barcelona, en sentido Besòs. El Ayuntamiento de Barcelona, la administración responsable de las obras, no avanza el día concreto. Pero será antes de octubre. La boca de salida, en la Gran Via con la rambla del Poblenou, ya está pavimentada. El tráfico de entrada, con la boca en Gran Via con Padilla, estará operativo entre finales de noviembre y principios de diciembre. 

El nuevo túnel tiene cerca un kilómetro de longitud -957 metros y 1.157 si se tienen en cuenta las rampas de acceso- y una boca independiente de circulación para cada uno de los sentidos del tráfico, entre la calles de Padilla y la rambla del Poblenou. Ambas bocas tendrán dos carriles de circulación para los vehículos privados y un tercero será un carril bus-taxi. El tráfico previsto es de unos 90.000 vehículos al día. A lo largo de este verano se han hecho los trabajos finales, entre ellos el asfaltado y la instalación de las señales.

Interior del túnel de Glòries / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
Interior del túnel de Glòries / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

60.000 METROS CUADRADOS DE MUROS PANTALLA

La construcción del túnel ha sido una de las obras de mayor complejidad que se han hecho en la ciudad, asegura el Ayuntamiento. En el tramo más profundo, el túnel llega a los 25 metros por debajo de la rasante de la plaza, y transcurre bajo las cuatro infraestructuras ferroviarias que atraviesan Glòries -tres líneas de Cercanías y la L1 de metro-. Para garantizar la estabilidad, los operarios, unos 150 al mes (este verano ha muerto un trabajador), han ejecutado unos 60.000 metros cuadrados de muros pantalla, algunos de ellos de 54 metros de profundidad, que equivaldrían a un edificio de 17 plantas, y han bombeado unos 25.000 metros cúbicos de agua al día. 

Cuando los trabajos acaben habrán transcurrido unos seis años desde el inicio, en 2015 (con Xavier Trias en la alcaldía), y 11 desde el encargo del proyecto constructivo (con Jordi Hereu al frente de la ciudad). En abril 2017, con Ada Colau en el Ayuntamiento, el consejo de administración de BIMSA (Barcelona de Infraestructuras Municipales) rescindió el contrato con la UTE encargada de las obras por sobrecostes y retrasos. Antes de finalizar la remodelación, el Ayuntamiento estima que el coste total rondará los 192 millones.

UN MILLÓN DE HORAS DE TRABAJO

El proyecto se paralizó durante cerca de un año y se volvió a adjudicar en cinco lotes distintos, con el objetivo de que el proyecto no recayera en manos de una única empresa. Las obras se retomaron en marzo de 2018. Tenían que haber acabado durante el primer trimestre de 2021, pero se paralizaron durante tres meses por el confinamiento del coronavirus durante la primera ola de la pandemia. La construcción del túnel ha beneficiado directamente a 22 empresas relevantes que han empleado más de un millón de horas de trabajo, según las estimaciones municipales [ver aquí la nota de prensa].


El túnel de Glòries, en el lado Llobregat / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
El túnel de Glòries, en el lado Llobregat / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

El soterramiento de la mayor parte del tráfico de la plaza de les Glòries permitirá ganar para usos ciudadanos uno de los centros que Ildefons Cerdà diseñó para Barcelona, la confluencia de la Gran Via con la Meridiana y la Diagonal. La primera fase del nuevo parque de Glòries abrió en abril de 2019, ganando 20.400 metros cuadrados de pulmón verde. Este 2021 se ha aprobado el plan que desarrolla, a nivel urbanístico, el espacio de la plaza ente las calles de Castillejos, Badajoz-Independència, Consell de Cent y el parque de la Canòpia. El plan ordena los usos de este ámbito -que contará con equipamientos públicos, viviendas y verde- y permitirá ejecutar dos hectáreas de parque, hasta la calle del Consell de Cent.

LA OPINIÓN DE FRANCESC NARVÁEZ, UNO DE LOS IMPULSORES

El exconcejal de Sant Martí y de Movilidad, Francesc Narváez, recuerda que cuando se tomó la decisión de soterrar la circulación ya se pudo pensar en la creación de una gran zona verde, que era una reivindicación vecinal desde hacía años. La retirada de los coches, añade, evitará que pase por la superficie todo el tráfico que entra y sale de la ciudad en dirección al Maresme y permitirá ganar más espacio para usos ciudadanos. Pero advierte que es necesario "acertar en el modelo". El exedil del PSC defiende la necesidad de que las importantes calles que confluyen en Glòries estén bien interconectadas, tanto a nivel circulatorio como peatonal. "La gente debe tener unos puntos referenciales muy claros en la plaza".

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