La apuesta de TMB por la movilidad sostenible no es tan cierta como pudiera parecer por algunas de sus adquisiciones recientes. La compañía, lejos de huir del combustible más contaminante del mercado, el diésel, ha reafirmado su apuesta por los vehículos de la flota que funcionan con este carburante.

La empresa ha adjudicado una partida que asciende hasta los 37.524,00 euros para que se lleve a cabo la limpieza de los radiadores de refrigeración de los autobuses diésel que forman parte de su flota.

Además, ha destinado otros 38.047,99 euros para estos mismos trabajos en los vehículos que se mueven con gas natural comprimido, que si bien es cierto que es poco contaminante, necesita de repostajes más frecuentes reduciendo la autonomía en carretera.

TRAS EL HIDRÓGENO

La inversión en los buses diésel llega después de que TMB haya destinado 6,5 millones de euros a la adquisición de ocho vehículos eléctricos de pila de hidrógeno.

Así, la inversión en el mantenimiento de sus vehículos de gasoil resulta contradictoria con las últimas adquisiciones realizadas.

DOMINIO DEL DIÉSEL

En el año 2020, tras la puesta en marcha de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), y con la defensa de la movilidad sostenible como una de las banderas del Ayuntamiento, la mayor parte de la flota de autobuses de TMB continúa funcionando con combustible diésel.

Hasta 439 vehículos se sirven de este carburante, a los que hay que sumar otros 296 con tecnología híbrida en el que se comparte el gasóleo con el motor eléctrico.

FRONTALES

El desembolso de TMB todavía va más allá. La empresa pública ha destinado otros 477.950,00 euros en la integración de frontales exteriores en su flota de autobuses.

Las adjudicaciones se han producido en un contexto de numerosas pérdidas económicas para la compañía, que ha visto como éstas han alcanzado los 60,8 millones de euros entre el 14 de marzo y el 10 de mayo de este año.

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