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El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha rechazado la incorporación de una partida de 65.000 euros para proporcionar desfibriladores externos automáticos a determinados vehículos de la flota de taxis.

Esta implementación, que porcentualmente hubiera incluido al 1% del sector en el AMB, se habría puesto en marcha a modo de prueba piloto para englobar a un mayor número de automóviles en el futuro en caso de resultar un éxito.

AMB CARDIO PROTEGIDA

La asociación SOS Taxi fue quien propuso en primera instancia el proyecto bajo el nombre AMB Cardio Protegida. Esta propuesta contemplaba, además de facilitar los desfibriladores, la formación de taxistas en atención de primeros auxilios y en técnicas de reanimación cardiopulmonar.

Esta medida, que desde la asociacion defienden para mejorar "la seguridad de todos los ciudadanos que componen los 36 municipios del área metropolitana de Barcelona", hubiera sido un plan pionero en Europa en caso de haberse aceptado.

DESFIBRILADORES

El Grup Metropolità del Partido Popular fue el encargado de realizar esta propuesta al AMB, para la cual se solicitaba una partida de 65.000 euros destinados a adquirir 25 aparatos correspondientes a una primera fase de la prueba piloto.

Tras este primer paso, el objetivo de SOS Taxi pasaba por contar con un total de 100 vehículos dotados de desfibriladores automáticos con un coste aproximado de 260.000 euros.

En la misma línea, la propuesta también incluía que los taxis fueran integrados en los sistemas de alerta del 112 y de los Servicios de Emergencias Médicas (SEM), mediante la recepción de alertas en el taxímetro.

NEGATIVA

El AMB rechazó la propuesta alegando que la "decisión sobre la necesidad, viabilidad y análisis coste-oportunidad de la medida no corresponde" a la institución por la "responsabilidad y falta de conocimientos sobre estos temas", así como por la "implicación de departamentos de la Generalitat en la gestión del proyecto".

De esta manera, dejaron la decisión en manos de la Conselleria de Salut en cuanto al despliegue de desfibriladores, mantenimiento, formación y seguro se refiere. Respecto a la recepción de alertas en el taxímetro, el órgano tampoco dio su visto bueno. Para defender su posición, el AMB recordó que se trata de un "elemento de medida", por lo que su uso se tiene que limitar "al ámbito metrológico".

Por todo ello, concluye que pese al "objetivo loable" de la propuesta, "no se considera oportuno en estos momentos dotar de subvención una propuesta que no cuenta con garantías de viabilidad".

CANTIDAD ANECDÓTICA

La contrariedad a la medida resulta, cuanto menos, sorprendente en términos económicos. La petición de 65.000 euros para impulsar el proyecto resulta anecdótica al tener en cuenta que esta cantidad es sobre un presupuesto total cercano a los dos millones de euros.

Además, esta iniciativa podría haber resultado favorable en cuanto a la mejora del servicio de taxi se refiere, que no se encuentra en su mejor momento por la consolidación de plataformas VTC como Cabify, que ofrece unas facilidades añadidas no implementadas en el sector.

RESPONSABILIDAD

Jordi Ramírez, portavoz de la asociación Élite Taxi, asegura que los taxistas "hace ya mucho tiempo" que solicitaron esta medida. En este sentido, afirma que esta medida impulsada por SOS Taxi se ve de manera "positiva desde Élite" pero, en sus palabras, recuerda que hoy en día estos aparatos los llevan "los coches de la Guardia Urbana", y apela a la responsabilidad que esto representaría ya que haría falta el soporte económico del AMB y la formación adecuada para garantizar un uso correcto del mismo.

El miembro de SOS Taxi, Patxi Sesma, explica que el proyecto de establecer una flota de taxis dotada con desfibriladores cuenta con "soluciones encontradas y muy avanzadas" tras haber mantenido "17 reuniones con todos los grupos políticos del AMB" y que todos ellos vieran la medida con buenos ojos.

En la misma línea, Sesma afirma que existe una "propuesta de reunión con Rosa Alarcón y otras personas que van a hacer que el proyecto sea una realidad" y que ya "se están preparando las primeras personas que ya quieren hacer el curso" para utilizar de manera correcta el desfibrilador y poder atender a un usuario en caso de emergencia. El portavoz de SOS Taxi concluye que, mediante esta y otras medidas, los taxistas quieren "ser reconocidos como servicio público de interés social".