El fundador de Fever, Pep Gómez / PABLO MIRANZO
El fundador de Fever, Pep Gómez / PABLO MIRANZO

Pep Gómez (Reby): "El futuro será sin coches"

El fundador de Reby apuesta por una movilidad "eléctrica, compartida y de dos ruedas" en Barcelona

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Periodista
Actualizado: 09/12/2020 02:26 h.

Pep Gómez (1992) tiene una clara visión sobre el futuro de la movilidad en Barcelona y el sur de Europa. No duda en que el vehículo privado de combustión dejará paso a un modelo eléctrico y compartido que podría asentarse en un lustro. Fundador de la empresa Fever con tan solo 19 años, y más recientemente creador de la compañía Reby para impulsar una movilidad sostenible, apuesta por un cambio hacia la intermodalidad. Para Gómez, la combinación de los vehículos de movilidad personal y el transporte público marcarán los desplazamientos del mañana, con unos peatones que ganarán protagonismo a marchas forzadas. Lo explica en su primer libro, Redondea (Profit Editorial), publicado en agosto de 2020, y del que habla en esta entrevista en Metrópoli Abierta.

En su libro plantea que el futuro de la movilidad será eléctrico y compartido. ¿Es posible en ciudades como Barcelona?

Barcelona es una ciudad que, por la densidad de población y turismo que tiene, debe tener regulado qué y dónde se puede circular, así como por donde puede ir el peatón. La regidora de movilidad, Rosa Alarcón, defiende ayudar al peatón, algo que considero importante porque tiene efectos colaterales en sectores como el comercio. El futuro será sin coches, el protagonismo será del peatón. Cada vez tienen que circular menos vehículos, cada vez habrá menos carriles y tiene más sentido que el transporte sea eléctrico y compartido. Si consigues que un vehículo siempre se esté moviendo, no ocupas la vía pública para aparcar y das mucha fluidez al tráfico de la ciudad.

El futuro de Barcelona será eléctrico y compartido, tanto de manera individual como colectiva. Para trayectos más largos se utilizará el metro y el autobús, y para viajes más cortos se utilizarán este tipo de vehículos. Será una combinación intermodal entre las dos opciones, una colaboración público-privada de la que se habla mucho pero que en Barcelona todavía no ha ocurrido.

¿Cree que Barcelona está haciendo suficiente para facilitar el cambio hacia una movilidad sostenible?

Barcelona y el área metropolitana están trabajando en ello, pero les cuesta. Hacerlo solo desde la administración o solo desde la empresa privada no es posible, hace falta colaboración. Hay que ser más abierto de mente y establecer mucho diálogo entre las empresas y la administración pública.

¿Qué papel juegan los vehículos de movilidad personal en este futuro?

Dependerá de dos factores. Los vehículos de movilidad personal (VMP) los tiene que conducir el usuario, por lo que tiene un punto de experiencia y poca duración. Es una combinación sobre cómo se utilizará respecto a la distancia recorrida, entre uno y tres kilómetros, y la capilaridad que tenga el transporte público. En Londres, por ejemplo, no sé si tienen mucho sentido los VMP porque el transporte público ya hace su función. Esta movilidad tiene que complementar el transporte público, no ser un sustituto.

Pep Gómez, durante la entrevista para Metrópoli Abierta / PABLO MIRANZO
Pep Gómez, durante la entrevista para Metrópoli Abierta / PABLO MIRANZO

¿Cuál será el papel del vehículo privado, especialmente el coche, en el futuro de la ciudad?

El coche se utilizará para áreas interurbanas y zonas rurales. El coche se aparcará fuera de las ciudades y se entrará en ellas mediante el transporte público. En cinco años todo será eléctrico, y entonces habrá que poner otra limitación. Habrá una segmentación, por lo que el vehículo privado que no sea para uso profesional se quedará de los alrededores de la ciudad hacia fuera. Creo que los vehículos corporativos y los de asistencia serán aquellos a los que se les otorgará mayor prioridad. Los trayectos privados en el interior de la ciudad se realizarán mediante la intermodalidad de transporte público y vehículo de movilidad personal.

En un ámbito metropolitano como en el que nos encontramos, algunos usuarios de plataformas de vehículos de movilidad compartida pueden ver como una limitación que los desplazamientos se realicen dentro de las fronteras de la ciudad. ¿Cree que se debería plantear la posibilidad de trascender estos límites?

A diferencia de Uber o Cabify, este tipo de vehículos hace una ocupación de la vía pública. La responsabilidad sobre quien ocupa la vía pública debe permanecer en los ayuntamientos. Legalmente, el área metropolitana no lo puede definir. En general, aquello que sea un intento en la administración pública de desdecirse en lo que ya se ha dicho porque no esté contento con la regulación que ha planteado y utilizarlo para eliminar la regulación, no es posible. Es un delito. Se puede intentar hacer un proyecto en el que haya acuerdos entre ayuntamientos, pero el porcentaje de gente que utiliza estos vehículos para pasar de una ciudad a otra es muy bajo. Quien quiera ir a otro municipio necesita otro tipo de transporte. Las normas son las que son, aunque muchas veces no se estén cumpliendo por parte del Ayuntamiento. Puede haber casos puntuales de compañías con licencias en dos ciudades, como Barcelona y L'Hospitalet, pueden hacer que vayan de una a otra, pero eso no puede favorecer a una determinada empresa. La ocupación de vía pública está limitada, es la única forma de ser rentable y evitar un número ilimitado de vehículos por la calle. De hecho, ya hay 7.000 motos en Barcelona, lo que es absurdo. Además, en Barcelona ha habido dos o tres empresas de motosharing que sin tener licencia de ocupación de vía pública han ocupado el espacio durante cuatro años ganando dinero.

¿El área metropolitana de Barcelona podría regular el motosharing?

A nivel legal, recae en los municipios. Barcelona no se ha coordinado con nadie. Ha hecho un concurso mal hecho y a toda prisa con el propósito de blanquear a los que estaban en lugar de esperar y hacer un buen concurso para el área metropolitana. Se debería haber hecho un concurso en el que todo el mundo hubiera podido competir en igualdad de condiciones y con un acuerdo entre diversos municipios.

Un usuario de Reby circula por Barcelona / REBY
Un usuario de Reby circula por Barcelona / REBY

Usted fundó la compañía Reby hace dos años. ¿Cómo valora su trayectoria hasta el día de hoy?

Reby es la compañía líder en micromovilidad del sur de Europa. Fabricamos y distribuimos vehículos eléctricos para uso compartido, comercializando de diversas formas. Operamos nuestra infraestructura con la administración pública en base a licitaciones y licenciamos nuestra tecnología y vendemos motos o patinetes a empresas que tengan una licencia para ello. Ahora estamos trabajando para llevar la movilidad eléctrica al consumidor final, una opción pensada para aquellas áreas en las que no existe suficiente densidad para que haya un sistema de sharing. Queremos abaratar el precio de estos vehículos para el consumidor final. La principal barrera de entrada para no comprar vehículos eléctricos es el precio y la inexistencia de fórmulas de financiación atractivas.

¿Cómo ha afectado la pandemia a su empresa?

Ha afectado positivamente. Lo veremos en los próximos seis meses. Con buen clima, la gente prefiere esta opción al transporte público, por eso nunca operaremos en el norte de Europa. Tenemos una relación excelente con todos los ayuntamientos con los que trabajamos y los equipos de movilidad de las ciudades son valientes y suelen buscar las prácticas que mejor funcionan. En general, estamos recibiendo una acogida espectacular.

Barcelona cuenta con diferentes operadores de vehículos de movilidad compartida. ¿Qué distingue a Reby de su competencia?

La movilidad compartida debe ser sostenible de manera económica, medioambiental y social. No habrá un operador único de movilidad compartida en las ciudades, sino que habrá diversos operadores locales agregados en plataformas de movilidad. Nos posicionamos para empoderar a los operadores locales, trabajamos con ellos para potenciar la economía circular. En estos casos, la recarga y el mantenimiento de esos vehículos la realizan estos colectivos locales, lo que tiene muchos efectos a nivel social y económico. Somos una opción sólida en marca propia y en marca blanca, sostenible a nivel económico por su coste inferior para vehículos más seguros y prácticamente irrompibles. Así consigues que el negocio sea rentable, es una ventaja competitiva respecto a otros operadores.

Gómez, durante la entrevista / PABLO MIRANZO
Gómez, durante la entrevista / PABLO MIRANZO

Reby ha convertido a Barcelona en la primera ciudad europea con una plataforma única de movilidad compartida. ¿Qué significa esto para el usuario que hace uso de operadores de movilidad compartida para desplazarse con frecuencia?

Ahora mismo, un usuario tiene que descargarse 25 aplicaciones para utilizar los servicios de movilidad compartida en Barcelona. Queremos romper con esto y construir una plataforma que sea única y permita alquilar cualquier vehículo de movilidad compartida en la ciudad. Hemos realizado un acuerdo con muchos operadores de motosharing, bicicletas, coches y patinetes para pagar a tiempo real a los distintos operadores mediante una sola aplicación sin pasar por Reby, gracias a un acuerdo con CaixaBank. Por otra parte, hemos trabajado junto a la compañía GlobaliD para que la identidad sea transportable. Así, mediante la primera reserva en la aplicación, se comparte los datos a otras empresas bajo consentimiento expreso para que el usuario no deba registrarse manualmente en otras plataformas. Es un agregador real. La operación es gratuita para el usuario.

¿La micromovilidad es un camino de no retorno para Barcelona y el sur de Europa?

Sí, ha llegado para quedarse. El vehículo concreto será de dos ruedas, pero no sabemos cual será. Los ciudadanos necesitan una solución para desplazarse que sea individual y que no contamine, no tiene por qué ser un taxi. Estamos construyendo en esta línea.

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