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La moto es el medio de transporte preferido por muchos barceloneses. Los desplazamientos son más rápidos que en un vehículo convencional de cuatro ruedas y contaminan menos. Según las cifras del Ayuntamiento, hay censadas 263.000 motos, cifra que elevan hasta 287.000 algunas entidades motociclistas. Hace un mes, el consistorio inició una campaña contra las motos mal aparcadas en las aceras. Y desde el pasado día 24 de febrero, la Guardia Urbana ha empezado a sancionar. El importe máximo por tener la moto mal aparcada en una acera es de 100 euros. A eso hay que sumar la cantidad que supone la retirada del vehículo en caso de que la grúa municipal se lo lleve.

“Hay que ir eliminando elementos de las aceras que molesten a los peatones. Las motos, como los coches, deben ir pensando en pagar para aparcar, sobre todo en los aparcamientos subterráneos”, subraya la regidora de Movilidad, la socialista Rosa Alarcón. Juan Carlos Toribio, presidente y director del departamento de seguridad vial de la Unión Internacional para la Defensa de los Motoristas (UMI), responde: "Las motos mal aparcadas deben ser sancionadas, pero es imposible bajarlas todas de las aceras porque no hay espacios suficientes. No potenciar el uso de la moto es un error de libro para el dinamismo, la economía y el medio ambiente de Barcelona".

LOS PUNTOS CONFLICTIVOS

Los planes municipales afectan al conjunto de la ciudad, pero por ahora hay una decena de puntos conflictivos, uno por distrito, en los que el consistorio ha puesto el foco para ordenar el aparcamiento de motos de manera inmediata. Los emplazamientos son la avenida de Francesc Cambó (Ciutat Vella); Girona 64 (entre Diputació y Consell de Cent, Eixample), la plaza de Joan Peiró (Sants-Montjuïc), Sabino Arana con Gran Via de Carles III (Les Corts), Borí i Fontestà con Can Ràbia (Sarrià-Sant Gervasi), la Font d'en Fargues con el paseo de Maragall (Horta-Guinardó), Fabra i Puig con Teide (Nou Barris), Neopàtria (entre Fabra i Puig y Rovira i Virgili, Sant Andreu), Bolivia (Roc Boronat y Ciutat de Granada, Sant Martí), y la plaza del Nord (Gràcia).

De manera específica, el Ayuntamiento actúa en la Vila de Gràcia, donde han detectado unas 2.000 motos mal aparcadas en la acera. El primer tramo que priorizará la intervención municipal es el de Travessera de Gràcia, Gran de Gràcia, Diagonal y Via Augusta. Fuentes del Ayuntamiento sostienen que en este tramo han visto 150 motos mal estacionadas y argumentan que se trata de zonas con una alta densidad de escuelas. Más adelante, el gobierno municipal dividirá el barrio en siete ámbitos de actuación y cada dos meses añadirá uno nuevo hasta cubrir toda Gràcia. 

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Una moto es multada por el Ayuntamiento de Barcelona en el centro de la ciudad / LENA PRIETO

"La moto, igual que el coche, es un elemento que tiene que empezar desaparecer de la superficie de la ciudad. Con la moto, como sucede con el coche, no se puede ir de puerta a puerta. Hemos de ir de un parking a otro. Los conductores de las motos tienen que pensar donde van a aparcar el vehículo antes de cogerlo", sostiene Alarcón. Tenemos una ciudad pequeña y el espacio público tiene que ser prioritariamente para los peatones y el transporte público. Antes los coches se aparcaban encima de las aceras. Esta indisciplina ya no se hace en la ciudad. Todo el mundo que conduce un turismo tiene muy claro que no puede aparcar en la acera. Con la moto no pasa. Y tenemos que empezar a cambiar esta cultura”, añade la concejal de Movilidad.

MÁS VENTAJAS QUE INCONVENIENTES

Toribio, muy crítico con las políticas del gobierno municipal, pide un debate serio y recalca: "Los cambios de movilidad que el Ayuntamiento propone requieren soluciones y no las ofrecen. En Barcelona no hay un transporte público óptimo", argumenta el presidente y director del departamento de seguridad vial de la UMI. Lamenta que el Ayuntamiento ignore sistemáticamente todas sus propuestas y afirma que las motos aportan muchas más ventajas que inconvenientes en Barcelona. Cita ocho aspectos positivos: “reducción del tiempo de movilidad, menor consumo energético, menos emisiones contaminantes, reducción de la congestión estática, menor congestión dinámica, menos residuos al final de su vida útil, menos costes de reciclado al final de su vida útil y solución a la pequeña logística”.

Toribio remarca: “Los desplazamientos son más rápidos, el espacio de estacionamiento es menor que el de un turismo, la congestión estática de cuatro motos es igual que la de un coche y la congestión dinámica de dos motos equivale a la de un coche”. Entre las peticiones formuladas al Ayuntamiento, el presidente de la UMI añade la creación “de un carril más ancho que pueda ser compartido por autobuses, taxis y motos”. También pide “planes de seguridad vial eficaces basados en el conocimiento del riesgo”. Y agrega: “También deberían cambiar los ciclos semafóricos y que el tránsito del ámbar al rojo sea superior a los dos o tres segundos actuales. Se evitarían muchos accidentes”.

LA UE RECOMIENDA EL USO DE LAS MOTOS

Este exagente de la Guardia Civil rebate los recelos de Colau hacia los motos y asegura que la Unión Europea recomienda su uso en las grandes ciudades, según el punto 31 del Libro Blanco de 2011. En el mismo se destaca: “Las motocicletas y ciclomotores juegan un papel importante en la movilidad, especialmente en zonas urbanas donde contribuyen a combatir la congestión y los problemas de estacionamiento”. “Bruselas dice que las grandes ciudades deben tener en cuenta a las motocicletas para mejorar su movilidad”, insiste.

Tres motos conduciendo a gran velocidad por el centro de la ciudad
Tres motos circulando por Barcelona 

En conversación con Metrópoli Abierta, Toribio expone que “muchas calles de Barcelona son altamente deslizantes y peligrosas para las motos, los patinetes y las bicicletas”. Y lamenta la existencia de alcantarillas metálicas en algunos trazados de la capital catalana, que no son eliminadas por su alto coste, según la versión del Ayuntamiento. En 2018, hasta 3.000 motoristas se manifestaron por el centro de Barcelona para protestar contra la política de movilidad del gobierno que lideraba Colau y la ausencia de medidas correctoras para reducir la siniestralidad. Toribio asegura que todas sus demandas fueron ignoradas. En el anterior mandato, sus reivindicaciones contaron con la complicidad de Alberto Fernández Díaz, entonces presidente del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Barcelona, que se desplaza diariamente en motocicleta.

ELEVADA SINIESTRALIDAD

El presidente de la UMI denuncia que en España muere “un motorista cada día” y que en febrero falleció un motorista en Barcelona y otro en la provincia. En 2018 se registraron 6.000 siniestros de motocicletas en la Ciudad Condal, un 6,3% más que en 2015. El Eixample es el distrito en el que se producen más accidentes. “El gran problema es que falta educación vial en España. Coches, motos, bicicletas y patinetes deben aprender a convivir”, proclama Toribio, crítico con el uso ilegal de las bicicletas y los patinetes por encima de las aceras y con las malas praxis de algunos motoristas. Asume, por ejemplo, que “no se puede circular con el motor en marcha encima de una acera ni aparcar en aceras inferiores a los tres metros”.

Las plazas para estacionar pintadas en aceras o calzada son 72.000. Fuentes municipales añaden que estas zonas de estacionamiento hay que añadir otras 106.000 –sin marcar- en aceras en las que está permitido estacionar, lo que supone unas 178.000 en total. La normativa municipal dice que las motos pueden estacionar en aceras de más de tres metros y no hay una señal que lo prohíba. Si hace entre tres y seis metros, se puede aparcar en paralelo a la acera, dejando un mínimo de dos metros para el paso de los peatones y las paradas de bus. Si la acera hace más de seis metros, los vehículos se pueden dejar en semibatería, siempre que haya más de tres metros libres de paso.

BARCELONA, PARÍS Y ROMA

Toribio recuerda que Barcelona, París y Roma son las tres ciudades europeas con una mayor cultura motociclista. No obstante, este portavoz diferencia entre los motoristas vocacionales y los urbanos, “que cogen la moto para ganar tiempo y como herramienta de trabajo”. También asume que el futuro pasa por la moto eléctrica, aunque no vislumbra una implementación masiva inmediata. Los primeros modelos eléctricos, curiosamente, fueron presentados en el siglo XIX, en 1882, en un salón de París y en Estados Unidos.

Una moto circula por el carril bus y taxi / LENA PRIETO
Un motociclista circula por el carril bus y taxi en Barcelona / LENA PRIETO

La reivindicación de ensanchar los carriles bus es asumida por los taxistas. Este colectivo, sin embargo, no comparte su uso compartido con las motocicletas. Jaime Sau Razquin, secretario del Sindicat del Taxi de Barcelona, argumenta que “nos resulta pesado ir sorteando motos en nuestro carril”. 

Sau Razquin, no obstante, afirma que “las motos son una solución de movilidad perfecta para Barcelona”. “Quitan mucho tráfico, agilizan la circulación y ocupan menos espacio para aparcar. Perseguir a las motos no tiene ningún sentido y es contraproducente”, añade el secretario del Sindicat del Taxi. En cambio, se muestra mucho más crítico con la convivencia entre vehículos motorizados y bicicletas. “Los ciclistas se saltan los semáforos, cruzan los pasos de cebra sin bajarse de la bicicleta, no tienen seguro ni matrícula, y ralentizan la circulación porque van mucho más despacio”, desliza Sau Razquin.

LA MOTO, PARTE DE LA SOLUCIÓN

Desde la asociación Amics de la Bici, su portavoz, Albert Garcia, dice que el gran problema de la circulación en Barcelona no es la moto sino el coche. “Es cierto que hay motos que invaden el carril bici, pero muchas veces es porque la calle está llena de coches y los conductores de motos utilizan el carril bici para ponerse los primeros en los semáforos. El gran problema del tráfico son los coches. Las motos, más bien son una parte de la solución. Seguramente, si se hubiera reducido un 25% el uso del coche como se quería, no existirían tanto problemas con las motos”, desliza.

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Motos aparcadas en la Via Laietana / LENA PRIETO

Desde Amics de la Bici se defiende reducir en la mayoría de las calles del Eixample como mínimo un carril de circulación y construir en él un carril bici y aparcamientos de motos en calzada. “De esta manera se podrían liberar las aceras de motos”, argumenta Garcia. Así, por ejemplo, se ha hecho, en un tramo de la calle de Numància. El portavoz de la entidad ciclista también opina que sirve de más bien poco pintar zonas 30 en el asfalto de algunas calles, como Creu Coberta y Aragó, si no se reduce el número de carriles y sigue circulando el mismo número de coches.

LAS ACERAS PARA LOS PEATONES

Desde la entidad Catalunya Camina se defiende el uso de las aceras para los peatones. Su vicepresidente, Carlos Ortí, asegura que no van contra las motos, sino que defienden el espacio común de todos, que es la acera, y pide que estos vehículos de dos ruedas aparquen únicamente allí donde les está permitido. “Desde hace tiempo hay una relajación, una permisividad y una tolerancia hacia las motos. También hacia las terrazas”. Según Ortí, la presencia de motos mal aparcadas en las aceras ocurre desde hace “lustros, décadas diría”, y esto es así porque “hay una legislación que no se aplica”.

El vicepresidente de Catalunya Camina considera que los que aparcan mal son una minoría, pero también critica que detrás de la moto hay “lobbys económicos que hacen mucho ruido”. Catalunya Camina ha decidido alzar la voz para acabar con lo que considera una “anarquía” en las aceras, que “descapitaliza el espacio público de todos”. “En muchas ciudades, el vehículo privado ya copa entre el 60 y el 70% del espacio”.

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Moto mal estacionada en la calle Trafalgar de Barcelona / LENA PRIETO

Ortí apunta también otro problema y es cómo acceden las motos a las aceras. Lo hacen con el motor en marcha y con los conductores subidos a ella, en muchos casos, desde las rampas de los pasos de peatones con el riesgo que comporta. En este sentido, la ordenanza municipal también es muy clara y obliga a los motoristas a bajar del vehículo, apagar el motor y empujar la moto a pie.

“En muchos casos no aparcan de manera longitudinal sino perpendicular. Se pierde mucho espacio y los tubos de escape apuntan hacia el interior de la acera. Están a la altura de las personas más débiles, las que van en sillas de ruedas y los niños. De allí no sale nada bueno”. El representante de Catalunya Camina considera que la presencia de motos –cita también a bicicletas y patinetes- en espacios no permitidos supone “una degradación del bien común, la acera”, e insiste que no van en contra de las moto sino a favor de los peatones.   

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