La tolerancia con las motos en las aceras en Barcelona toca a su fin. Los próximos meses, la Guàrdia Urbana tendrá órdenes de perseguir de una manera más estricta los aparcamientos irregulares de estos vehículos en la ciudad. La medida forma parte de un plan más ambicioso: liberar el máximo de espacio posible para que los peatones disfruten de aceras más despejadas y sin riesgos. 

Pero la tarea no resultará fácil al gobierno de Ada Colau. Barcelona tiene uno de los parques de motocicletas y ciclomotores más grandes de Europa, unos 280.000, y la ciudad sólo dispone de 65.374 plazas para aparcar motos en la calle, de las que este mandato se han creado unas 4.800. Una de las soluciones que el Ayuntamiento ha puesto sobre la mesa es que los aparcamientos subterráneos de la ciudad, públicos o privados, puedan incorporar más aparcamientos de rotación para motocicleta. En algunos párkings ya existen plazas de este tipo, pero por ahora son claramente insuficientes. 

3,7 MULTAS AL DÍA EN 2017

El plan municipal se pondrá en marcha de manera progresiva. Desde mediados de febrero, los servicios municipales dejan avisos en las moticicletas alertando del fin de la transigencia. Lo cierto es que la tolerancia municipal --gobernara quien gobernara-- ha sido total hasta ahora. En 2017, la polícia local puso únicamente 1.379 sanciones por estacionar en acera. Sale una media de 3,7 multas al día en una ciudad con unas 280.000 motos.

La intención del Ayuntamiento es elaborar una lista con los puntos más conflictivos de la ciudad, unos 100. En eso andan técnicos de los diez distritos. Los avisos se dejarán primero en estas zonas. Así se hizo ya en febrero en calles de Sarrià-Sant Gervasi y ahora se está haciendo en Gràcia y en el Eixample. Los trípticos informativos se repartirán durante un par de semanas. La Guàrdia Urbana también irá avisando, pero llegará un día, aproximadamente entre tres semanas o un mes después de la primera comunicación, que se empezará a sancionar.

Fuentes municipales informan que la normativa no ha cambiado. "Es la misma desde 1999". Simplemente, hasta ahora, se ha hecho la vista gorda. A grandes rasgos, la ordenanza municipal establece que no se puede aparcar en aceras de menos de 3 metros de ancho. También dice que en aquellas que tienen entre 3 y 6 metros se puede aparcar siempre y cuando no haya sitio en la calzada, aunque el estacionamiento del vehículo se debe hacer en forma paralela a la misma y a más de medio metro del límite del bordillo y sin entorpecer el acceso a contenedores, papeleras o parkings. En las aceras que tienen más de 6 metros, se puede aparcar en semibatería, siempre y cuando no haya otros obstáculos, como terrazas de bares que dificulten el paso a los peatones.

APARCAMIENTOS SUBTERRÁNEOS

El Ayuntamiento dice que estos planes, que se desarrollarán a largo plazo, forman parte de una política estratégica para ir liberando las aceras. Las medidas no pasan sólo por sacar las motos de las aceras en las que está prohibido estacionar, sino también las bicis y los vehículos de movilidad personal, como segways y patinetes. Al respecto, el consistorio ha incrementado notablemente los kilómetros de carril bici en la calzada --este año la ciudad alcanzará los 233 kilómetros-- y ha modificado la ordenanza de circulación para retringir el paso de los vehículos de movilidad personal por las aceras.

El Ayuntamiento de Barcelona también se ha puesto en contacto con las empresas BAMSABSM y SABA para que amplíen las plazas para motos en aparcamientos subterráneas. Este tipo de servicio ya existe en numerosos aparcamientos, pero muchos de los estacionamientos son de abonos mensuales "y la idea sería que aumentaran las plazas de rotación", afirman fuentes municipales. Con el fin de la tolerancia, miles de motoristas que han aparcado gratis durante años se tendrán que buscar la vida, y una de las opciones pasará por pagar un párking.

Motos en aceras, mal aparcadas
Una moto mal aparcada en una acera de menos de tres metros de Gràcia / HUGO FERNÁNDEZ

La empresa pública BSM, con 50 aparcamientos en la ciudad, dispone de más de 1.400 plazas para motos, y trabaja para potenciar el servicio de estacionamiento de motos para favorecer la movilidad en la ciudad. Desde BSM no facilitan ninguna cifra del número de plazas de rotación que crearán en los próximos años y se limitan a decir que "actualmente hay disponibilidad suficiente para asumir la posible demanda de motos de rotación que pueda haber", afirman. BSM ha lanzado una promoción, a modo de prueba piloto, en el aparcamiento de Flos i Calcat, junto al Camp Nou, con estacionamiento gratuito durante 15 días y una reducción de la cuota un 50% durante un período limitado de tiempo, entre otros aspectos.

También SABA, con 38 párquings, pone en marcha plazas para motoristas en seis equipamientos de la ciudad, en zonas con una numerosa presencia de estos vehículos, como la avenida de la Catedral, la plaza de Francesc Cambó, la plaza de Urquinaona, el Hospital de Sant Pau, los Jardinets de Gràcia y la calle de Joan Güell. La empresa pondrá en marcha un abono diurno y rebajará la tarifa de rotación de 0,80 a 40 euros/hora.

Las intenciones municipales no están siendo bien recibidas por todo el mundo. Y uno de los primeros en quejarse ha sido el sindicato SAPOL, mayoritario en la Guàrdia Urbana con unos 1.600 afiliados, el 67% del cuerpo. Los agentes se cuestionan si en la intención de sacar las motos de las aceras no tendrá "nada que ver con que el Ayuntamiento sea partícipe del 100% de BSM i de un 40% de BAMSA, sociedad también participada por SABA con un 60%, y que entre las dos gestionan gran parte de los aparcamientos de Barcelona", pregunta el secretario general, Manel García, en una carta a Colau.   

MEDIDAS RECAUDATORIAS

En la misiva, García critica que de nuevo "Colau nos hace servir [en referencia a la Guàrdia Urbana], menosprecia y nos enfrenta con el ciudadano". El SAPOL invita a la alcaldesa a visitar los sitios más concurridos y turísticos de la ciudad. "Allí las motocicletas no son el mayor de los problemas. Casi no hay sitios para dejarlas. Está lleno de vendedores ambulantes, bicicletas que van a su libre albedrío, patinetes y todo tipo de artilugios que poco espacio dejan al peatón". Finalmente, el sindicato policial reclama a Colau que "en lugar de hacer populismo y de impulsar acciones mercantiles y recaudatorias, que no son prioritarias, estaría bien que se dedicara a solucionar los problemas reales que tiene Barcelona".

Otro colectivo que ha criticado los planes municipales es el Gremio del Motor. El presidente, Miquel Donnay, opina que la medida provocará problemas de movilidad en los puntos de mayor afluencia y ha pedido al consistorio que abra un diálogo con todas las partes implicadas para buscar soluciones consensuadas.

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