El 2020 ha sido un año negro para el taxi. Desde que estalló la pandemia de coronavirus, en el mes de marzo, demanda y facturación han caído bajo mínimos y la recuperación está lejos de llegar. La falta de turistas o el cierre del ocio nocturno, entre otros factores, han instalado al sector en una crisis permanente. Jaime Sau, Secretario de la Unión de Barcelona del STAC, repasa el duro año del taxi en Barcelona y espera que el 2021 sea sinónimo de mejoría y recuperación.

El coronavirus ha golpeado con fuerza al taxi en 2020. ¿En qué situación se encuentra el sector?

Está en una situación delicada, porque no cubre los gastos de explotación. Estamos muy expuestos a la movilidad y el turismo. No hay barcos, el aeropuerto está a un 10%... Y los clientes que viajan por negocios tampoco están viajando por el coronavirus. No hay ferias, no hay congresos... No hay nada. El taxi sobrevive con el cliente de Barcelona, el trabajo se centra en hospitales y poco más.

¿Cuál ha sido el papel del taxi durante los meses de confinamiento?

Estamos muy orgullosos del papel del taxi en esta pandemia, porque nos hemos puesto a disposición de la ciudadanía más allá de lo que se espera de un servicio público. Hemos colaborado altruistamente trasladando a sanitarios, haciendo llegar equipos de protección donde se necesitaban y repartiendo alimentos. El STAC ha colaborado con Mascarillas Solidarias, una asociación que se dedicó a coser mascarillas durante la pandemia que nosotros repartíamos en centros de salud, colegios, mercados y otros centros. También hemos colaborado con la Xarxa d'Ateneus de Fabricació de Barcelona, hemos distribuido más de 20.000 mascarillas

¿Cuáles son las principales reivindicaciones del sector para paliar la crisis actual?

Somos un sector intervenido por la administración, que se tiene que hacer cargo de la brutal caída de la demanda que ha habido. Hemos pedido al AMB un plan de choque, que regulara la oferta por la caída de la demanda y ayudas directas. Un sector tan expuesto como el taxi necesita ayuda de la administración. Estamos intervenidos en tarifas, horarios y respecto a los vehículos que tenemos que utilizar. Por eso consideramos que el Ayuntamiento tiene una responsabilidad hacia nuestro sector. También hemos hecho muchas de estas peticiones a la Generalitat y al Gobierno central. El taxi ha recibido ayuda a nivel de autónomos, pero no ayudas directas por parte de la administración.

¿El IMET ha dificultado la recuperación del taxi?

Estamos regulados al 60%. Después de muchos meses de discusiones, el IMET ha accedido a regularnos con un decreto de la Generalitat. El fin de semana estamos al 25%. Normalmente, entre semana estamos al 80% y el fin de semana al 50%. Siempre ha regulado amparándose en el estado de alarma y en el Procicat. Nos hubiera gustado que nos hubieran regulado desde el principio y haber evitado fases en las que hemos tenido que autorregularnos porque la administración no ha dado respuesta a esta demanda. Todo esto nos ha generado mucha incertidumbre. También tenemos que decir que el IMET se ha reunido con nosotros todas las semanas y ha hecho de intermediario entre taxistas y entidades financieras para facilitar moratorias, prórrogas o créditos ICO

¿El taxi llevará a los tribunales al AMB y la Generalitat?

Diversas asociaciones hemos interpuesto demandas administrativas a través del despacho de abogados Aleix Canals. Si la administración hace dejación de funciones, podríamos llegar hasta el contencioso. Actuaremos en consecuencia según se desarrollen los acontecimientos.

Jaime Sau durante la entrevista para Metrópoli Abierta / RP
Jaime Sau durante la entrevista para Metrópoli Abierta / RP

¿Hay unanimidad en el sector para sacar esta medida adelante?

En esta demanda administrativa estamos todas las asociaciones salvo Élite, que ha decidido no sumarse. No sé si ellos emprenderán otro tipo de acciones. Nosotros estamos reclamando ayudas para el taxi, para que ningún compañero se quede atrás.

¿Cómo valora el regreso de Uber a Barcelona?

Es muy negativo. Esta empresa vino a Barcelona en 2014 a operar con coches sin autorización ni licencia y conductores sin estar dados de alta en la Seguridad Social, una competencia desleal hacia nuestro sector. Ese mismo año, un juzgado mercantil de Madrid les cerró la aplicación y tuvieron que irse. Posteriormente volvieron con VTC a Barcelona y estuvieron operando con las licencias que se dieron en la Ley Ómnibus, que fue otra puñalada que la administración dio a los taxistas. Uber volvió a intentar hacerse con el mercado del taxi en Barcelona y eliminarnos. A raíz de las movilizaciones y el pulso con la Generalitat por el decreto de Calvet donde se imponían normas como la precontratación de 15 minutos para las VTC, anunciaron que se irían. No querían cumplir la legalidad de ese decreto. Ahora, por una moratoria o temas estratégicos, puede que Uber haya decidido venir a trabajar únicamente con los taxis. Pero no nos fiamos después de que en Madrid hayan dejado tirados a las VTC para dar trabajo a los taxistas y porque es una empresa que está invirtiendo millones en el coche autónomo. Sabemos que para ellos somos prescindibles, un medio para llegar a su fin que es hacerse con la movilidad urbana mediante su plataforma. Los taxistas no deberíamos dejar que la aplicación entrara en nuestro sector.

¿Barcelona es demasiado permisiva con las VTC?

En España hay una legislación respecto a las VTC en la que hay una falta de control en la calle. Se podría hacer mucho más. Por ejemplo, desde que se habilitó al IMET para controlar las VTC, Barcelona no ha destinado ninguna partida presupuestaria al control, no se ha aumentado el número de inspectores y la Guardia Urbana tampoco tiene una formación especializada en leyes del transporte para poder sancionar a estas VTC. Nos gustaría que se pusieran más medios desde el AMB y la Generalitat.

Taxistas durante una huelga contra las licencias VTC / HUGO FERNÁNDEZ
Taxistas durante una huelga contra las licencias VTC / HUGO FERNÁNDEZ

Las modificaciones en materia de movilidad y urbanismo del Gobierno muncipal, como la supresión de carriles, han provocado colapsos en el tráfico de Barcelona. ¿Cómo valora el urbanismo táctico de Colau?

Al taxi le beneficiaría un menor tráfico de vehículos privados en el centro de la ciudad, pero en esta transición no se está contando con el sector. Han aumentado los kilómetros de carriles bus-taxi, pero muchos carriles bici nos han quitado giros en Diagonal, Gran Via... Además, al quitar carriles de circulación, las calles están más embotelladas. Y hay que tener en cuenta que estamos en pandemia y no hemos vuelto a los niveles de tráfico habituales. La sensación es contrapuesta, porque queremos menos vehículos privados en el centro de la ciudad, pero no se está contando con el taxi para tomar decisiones. Durante esta pandemia hemos visto como ha cambiado la fisionomía de la ciudad con carriles bus segregados, han ampliado las aceras pintando el suelo de azul y amarillo, han dejado un solo carril en Consell de Cent y Diputació y han puesto muchos carriles bici.

¿Cree que la congelación de las tarifas del taxi para el próximo año junto a una previsible mejora sanitaria conllevará un aumento de la demanda?

Esperemos que sí. Hemos hecho un esfuerzo por alinearnos con todo el transporte público de Barcelona con una congelación tarifaria, como nos ha pedido la administración. Como contrapartida, le hemos pedido que se haga cargo del cambio de tarifas, pero no han querido. Una vez más, el sector del taxi demuestra su responsabilidad, no es ajeno a la situación económica de la sociedad, pero la administración debería ser mucho más sensible a nuestras demandas.

¿Qué le pide el taxi a 2021?

Que volvamos a la normalidad. Que la ciudad recupere el pulso, la vida que tenía antes de todo esto, y que el 2020 quede atrás. Pido a todos los usuarios del taxi que sigan confiando en nosotros como hasta ahora, porque el taxi es un espacio seguro.

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