El corte de calles, los fines de semana y los festivos, cuesta a los barceloneses 1,2 millones de euros. El gobierno de Ada Colau y Jaume Collboni ha adjudicado un contrato por esa cantidad (IVA incluido) a la empresa Brothers Control como servicios auxiliares para llevar a cabo trabajos de apoyo en las pacificaciones. El contrato se ha ortorgado por la vía de emergencia, es decir sin concurso, al formar parte de los planes municipales contra el coronavirus.

Desde el pasado 23 de mayo, el consistorio cierra a la circulación siete grandes ámbitos de Barcelona para que los ciudadanos puedan pasear y hacer deporte, en las franjas horarias autorizadas. La pacificación de estas vías forma parte del paquete de medidas implantado por el Ayuntamiento para una desascalada segura en Barcelona. Las calles que se cierran son el eje Creu Coberta-Sants, Via Laietana, Gran de Gràcia, avenida del Litoral, el paseo de Fabra i Puig-Onze de Setembre, la zona de Pi i Margall-paseo de Sant Joan y la montaña de Montjuïc.

SEIS FINES DE SEMANA Y DOS FESTIVOS

El cierre de estas zonas se alargará hasta que acabe el proceso de desconfinamiento. Según figura en el pliegue técnico, los cortes se prolongarán durante seis fines de semana y dos días festivos. El horario de la clausura de las calles es de 09.00 a 21.00 horas y en el operativo, aparte de efectivos policiales, participan 314 auxiliares y 22 coordinadores de la compañía Brothers Control.

En los pliegues se defiende la necesidad de "implementar la medida lo más pronto posible” y el interés público para la contratación de los citados servicios auxiliares. El documento añade que este tipo de clausuras de calles requiere “un gran despliegue de efectivos” y que “ni la Guardia Urbana ni el Ayuntamiento tienen estos recursos humanos disponibles”. El elevado importe del contrato solo es por la labor que desempeña Brothers Control y no tiene en cuenta otros conceptos como las horas extras de la Guardia Urbana.

“Hace falta un gran número de personal auxiliar para informar a los ciudad sobre los motivos de los cortes, los accesos a los aparcamientos, resolver dudas y garantizar la seguridad de los ciudadanos en los cruces de calles, siguiendo en todo momento las indicaciones de la Guardia Urbana”, detalla el contrato. 

DISTRIBUCIÓN DE GUARDIA URBANA

Para garantizar la seguridad y la correcta movilidad durante los cortes de tráfico, la Guardia Urbana destinará más de un centenar de agentes que llevarán a cabo tareas de control y que se sumarán a los citados empleados de Brothers Control.

Así, durante los fines de semana y festivos comprendidos entre el 23 de mayo y el 28 de junio, la Via Laietana dispondrá de un sargento, dos cabos y 13 agentes por día y turno; las calles de Creu Coberta y de Sants, de un sargento, un cabo y 10 efectivos; Montjuïc, de un cabo y 13 agentes; la calle de Gran de Gràcia, de un cabo y nueve agentes; el paseo de Sant Joan y la calle Pi i Margall, de dos cabos y 14 efectivos; la calle de Onze de Setembre y el paseo de Fabra i Puig, de dos cabos y 12 agentes; y la avenida del Litoral, de un cabo y cinco agentes.

Sumando los turnos de mañana y tarde, los "itinerarios seguros" de Colau necesitarán de cuatro sargentos, 20 cabos y 152 agentes.

JUSTITICACIÓN DEL JEFE DE LA GUARDIA URBANA

La elevada contratación de servicios auxiliares por 1,2 millones está justificado en la documentación incluso por el propio jefe de la Guardia Urbana. El intendente mayor Pedro Velázquez, dice que la puesta en marcha de esta iniciativa “requiere la activación masiva de recursos policiales, con funciones vinculadas a la vigilancia de los cortes de tráfico y protección de los peatones” y justifica la contratación del personal auxiliar “teniendo en cuenta el elevado número de puntos de vigilancia y control… para funciones vinculadas a los cortes de tráfico, información y control de paso, bajo las indicaciones de los agentes de la Guardia Urbana”.

Agentes de la Guardia Urbana, en un corte de tráfico, el pasado domingo / JORDI SUBIRANA
Agentes de la Guardia Urbana, en un corte de tráfico, el pasado domingo / JORDI SUBIRANA

También la gerente la Agencia de Salud Pública de Barcelona, Carme Borrell, defiende el contrato ante la necesidad de aumentar el espacio para peatones para “garantizar el distanciamiento social” y limitar el contacto entre las personas. Borrell también considera necesarias estas zonas para que la ciudad disponga de “itinerarios seguros” para desplazarse a pie o en bicicleta y para reducir el número de vehículos motorizados para mejorar la calidad del aire.

COLOCACIÓN Y RETIRADA DE LA SEÑALIZACIÓN

El domingo, en algunos de los citados cortes, como el de Aragó-paseo de Sant Joan, una arteria principal y rápida, no había ni rastro de Guardia Urbana y la vigilancia la hacían únicamente empleados de la empresa contratada. En otros, en cambio, como en Còrsega con Roger de Flor-paseo de Sant Joan, el control lo llevaban a cabo agentes de la policía local barcelonesa. Fuentes municipales han informado que el pasado fin de semana trabajaron 156 auxiliares por turno y 10 coordinadores y que sus funciones son colaborar con la policía local en el control, regulación y ordenación del tráfico y la colocación y la retirada de la señalización.

Según el guardia urbano y representante de UGT, José Casas, este tipo de servicios no tendrían que ser normales, pero reconoce que "es algo que se hace habitualmente”,  Ahora, con el Covid-19, la plantilla de la Guardia Urbana se ha dividido en dos partes, “y somos los que somos. Los de un grupo no se pueden juntar con los del otro grupo para evitar contagios. Si hay que cubrir un número importante de cortes de calles, no hay guardias suficientes y lo que se hace es contratar a personal auxiliar. No se puede hacer ir a policías que están de fiesta porque no se puede juntar una parte de la plantilla con la otra”, añade el agente.

GRANDES EVENTOS

Desde el sindicato SAPOL​, el agente Jordi Rodríguez Lima, recuerda que este tipo de servicios de vigilancia con auxiliares se hacen desde hace una década. "Se empezó por Montjuïc para controlar los accesos al Palau Sant Jordi", explica Lima, que fue uno de los encargados de montar estos dispositivos desde la comisaría de Sants. "En este tipo de servicios también participa policía. Son servicios de ciudad y los agentes que no tienen turno ese día van cobrando horas extras", cuenta. Los servicios de vigilancia externalizada también se utilizan para grandes eventos como la maratón o la cabalgata de Reyes.

El problema, añade Rodríguez Lima, es que en el caso de los contratos vinculados con el coronavirus se está gastando mucho dinero sin hacer concurso y sin pasar por el pleno. Según el representante sindical, son actuaciones lícitas, pero, ahora con los contratos de de emergencia por el coronavirus, se gasta mucho dinero y no se justifica nada.

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