Una de las prioridades del Ayuntamiento de Barcelona es el control de la velocidad de los vehículos y en su nombre se han gastado ya millones de euros con tal de instalar nuevos radares y de modernizar las infraestructuras de comunicación de los sistemas de vigilancia y seguridad tanto en las rondas como en diferentes calles y plazas de la ciudad. La última adquisición del consistorio es la de un radar de tramo para el control del tráfico en el túnel de la ronda Litoral.

La gerencia de Movilidad e Infraestructuras adquirió hace pocos días el nuevo radar a la empresa Alumbrados Viarios por un total de 225.444 euros. Según el consistorio, la medida se debe a la necesidad de “reducir los efectos perturbadores de los incidentes”. Un informe justificativo de los técnicos municipales explica que “la ciudad de Barcelona dispone de unas vías rápidas inauguradas en el año 91 que disponen para su infraestructura de diferentes elementos que forman parte de la regulación del tráfico, como un centro de control propio, la red troncal de comunicaciones, control de accesos, etcétera, que se han de mejorar para adaptarse a la movilidad actual. El sistema de control de velocidad mediante el uso de nuevas tecnologías de radar por tramo en el túnel del Litoral, en ambos sentidos de circulación, permitirá controlar la velocidad media permitida”.

 

Radar de tramo en la Ronda de Dalt / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
Radar de tramo en la Ronda de Dalt / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

CAMBIO DE SISTEMA PARA CAZAR MÁS INFRACTORES

El nuevo sistema de control se realizará entre los puntos kilométricos 9.7 y 10.5, tanto en sentido Besòs como Llobregat. “Esta ubicación se refiere en concreto en la zona de túneles de Colom, Moll de la Fusta​ y Pla de Palau”, señala el documento técnico que acompaña al contrato. En el túnel que discurre por debajo de la estatua de Colom hay actualmente velocidad controlada a 60 kilómetros hora y en él se esconden cámaras de tráfico que se disparan si los conductores sobrepasan esa velocidad.

Pero los ciudadanos barceloneses conocen ya su ubicación y rebajan la velocidad al pasar por delante de las cámaras. “El objetivo que se persigue es conseguir que los vehículos no reduzcan la velocidad a su paso por un punto de control de radar (la gran mayoría de los conductores son usuarios habituales de estas vías y ya conocen los puntos donde se han instalado los cinemómetros fijos) y que se mantenga la velocidad media dentro e los límites establecidos”, reconocen desde el consistorio.

Este documento explica también que las Rondas absorben una parte muy importante del tráfico urbano de Barcelona, pero advierte que “se producen incidentes a diario, que provocan retenciones que perjudican la normal fluidez del tráfico”. El flujo de coches en los días laborables en ese tramo en sentido Llobregat es de unos 58.000, mientras que en sentido Besòs esa cifra se rebaja hasta los 54.000 vehículos. “Actualmente, este tramo de vía está limitado a velocidad máxima de 60 kilómetros hora en ambos sentidos de la circulación. Se considera necesario dotar al sistema actual de gestión del tráfico de las Rondas de nuevas herramientas que permitan reducir los efectos perturbadores de los incidentes y poder tener un tráfico más seguro y mejor controlado y gestionado”.

 

Un cartel informativo de un radar a pocos metros en una imagen de archivo
Un cartel informativo de un radar a pocos metros en una imagen de archivo

SIMILAR AL DE RONDA DE DALT

El sistema, explican los informes municipales, “ha de permitir medir la velocidad media del tramo de vía especificado. La finalidad de esta nueva instalación es hacer la implantación completa y definitiva para poder emitir sanciones a los infractores desde su puesta en funcionamiento”. En la actualidad, ya hay implantado un radar de tramo en la ronda de Dalt, entre la plaza Karl Marx y Avenida Meridiana en sentido Besòs. “Esta instalación se gestiona desde una plataforma de sistemas de visión artificial instalada en la Unidad de Denuncias por Imágenes Grabadas (UDIG). La nueva instalación se deberá de integrar en la actual plataforma de gestión o en la que tenga operativa el Ayuntamiento”.

El sistema está basado en la lectura de matrículas mediante cámaras de vídeo digital de alta resolución, con un sistema de iluminación mediante láser de longitud de onda no visible, bajo consumo y muy larga vida. También sacará fotografías digitales de alta resolución y las enviará directamente a la UDIG, donde se gestionan todas las infracciones de tráfico. Las cámaras realizan una lectura automática de la matrícula de todos los automóviles que pasen por la vía, sean sancionables o no, aunque las multas se generan automáticamente al detectarse que en el tramo se superó la velocidad permitida.

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