El Ayuntamiento de Barcelona veta el aparcamiento de motos en acera con la instalación de señales verticales y horizontales, "allí donde sea necesario". La ofensiva municipal contra las motos mal aparcadas fue retomada con fuerza por el consistorio a principios de 2020. En este año largo, el consistorio ha prohibido el aparcamiento de estos vehículos en numerosas calles y plazas de la ciudad, entre ellas tramos de Consell de Cent, Girona, Rocafort, Sots-Tinent Navarro, Alcalde de Móstoles, Buenaventura Muñoz - Sardenya, los entornos del mercado del Bon Pastor y buena parte de la Vila de Gracia y de vía Laietana.

"Ahora entramos en la fase 11", subrayan fuentes municipales. El 20 de abril, la Gerencia de Movilidad e Infraestructuras ha licitado el contrato para "el suministro y servicios de implantación de la señalización de motos en acera". La convocatoria pública tiene un presupuesto de salida de 42.189 euros, IVA incluido. La presentación de ofertas es hasta el 5 de mayo y el contrato tiene una duración de cuatro meses, es decir que las nuevas señales se empezarán a instalar entre mayo y junio [ver aquí la licitación del contrato]. 

705 NUEVAS PLAZAS EN CALZADA

Según el Ayuntamiento, la retirada de las motos de las aceras incluye distintas actuaciones, entre ellas la puesta en marcha de plazas señalizadas en calzada y en otros puntos la instalación de señales de prohibición. En la fase 11 se actúa en los 10 distritos, pero las fuentes municipales consultadas no han concretado en qué calles, porque todavía se está hablando con cada territorio. Sí que han dicho que se pintarán 705 plazas en calzada y que las señales de veto se colocarán en seis distritos: Ciutat Vella, Eixample, Horta-Guinardó, Nou Barris, Sant Andreu y Sant Martí. En el resto de distritos se hará cumplir la normativa sin necesidad de señales explícitas.

Aunque se ha ido actuando a lo largo de los años, los distintos gobiernos que ha tenido Barcelona han sido muy permisivos con las motos, hasta ahora. En febrero de 2020, el consistorio inició una campaña para recuperar las aceras para uso peatonal. En ese momento, el área de Movilidad que encabeza la regidora Rosa Alarcon señaló 10 puntos conflictivos de la ciudad para empezar a intervenir. Los emplazamientos eran: avenida de Francesc Cambó (Ciutat Vella); Girona 64 (entre Diputació y Consell de Cent, Eixample), plaza de Joan Peiró (Sants-Montjuïc), Sabino Arana con Gran Via de Carles III (Les Corts), Borí i Fontestà con Can Ràbia (Sarrià-Sant Gervasi), Font d'en Fargues con paseo de Maragall (Horta-Guinardó), Fabra i Puig con Teide (Nou Barris), Neopàtria (entre Fabra i Puig y Rovira i Virgili, Sant Andreu), Bolivia (entre Roc Boronat y Ciutat de Granada, Sant Martí), y plaza del Nord (Gràcia).

IR PENSANDO EN UN PÁRKING

En distintas ocasiones, Alarcón ha dicho que la moto, al igual que el coche, tiene que ir desapareciendo de la superficie de la ciudad. "Con la moto, como sucede con el coche, no se puede ir de puerta a puerta. Hemos de ir de un párking a otro. Los conductores de las motos tienen que pensar donde van a aparcar el vehículo antes de cogerlo", sostiene Alarcón. "Tenemos una ciudad pequeña y el espacio público tiene que ser prioritariamente para los peatones y el transporte público". Según Alarcón, "todo el mundo que conduce un turismo tiene muy claro que no puede aparcar en la acera. Con la moto no pasa. Y tenemos que empezar a cambiar esta cultura”, añade la concejal de Movilidad.

Motos en acera, en Gran Via con paseo de Gràcia / MA - JORDI SUBIRANA
Motos en acera, en Gran Via con paseo de Gràcia / MA - JORDI SUBIRANA

Dos meses después del inicio de la ofensiva municipal contra las motos mal aparcadas, a mediados de mayo del año pasado, el Ayuntamiento anunció que prohibiría el estacionamiento de motos en 24 ámbitos de la ciudad para recuperar 43.000 metros cuadrados. El objetivo era sacar unas 2.000 motos. Fuentes municipales precisan que las señales se ponen allí donde está prohibido aparcar y no donde se haga incorrectamente por parte del conductor. En ese caso, si se detecta la infracción, se sanciona y, en algunos casos, se retira la motocicleta. Según el Ayuntamiento se actúa donde hay una mayor conflictividad.

MÁS DE 70.000 APARCAMIENTOS EN LA VÍA PÚBLICA

Otras de las calles en las que se prohibido aparcar a las motos son el paseo de Valldaura, los laterales de la Diagonal, la plaza de Mossèn Clapés, Hostafrancs y los entornos de la sede del distrito de Sants-Montjuïc, en vía Augusta (junto a la plaza de Castelló), al lado del metro de Llacuna (L4), la avenida de Josep Tarradellas, entre la calle de Rita Nonnat y la avenida de Sarrià, el triángulo de Sants y el pasaje Pellicer. En todos estos ámbitos se detectó una congestión importante de motos aparcadas.

En Barcelona hay unas 216.000 motos y la ciudad cuenta con más de 70.000 espacios señalizados para aparcar en la vía pública. Además, las motos pueden estacionar en aceras si hacen más de tres metros y no hay una señal que lo prohíba. Si hace entre tres y seis metros, se puede aparcar en paralelo a la acera, dejando un mínimo de dos metros para el paso de los peatones y las paradas de bus. Si la acera hace más de seis metros, los vehículos se pueden dejar en semibatería, siempre que haya más de tres metros libres de paso. 

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