El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido poner fin al periodo de tolerancia que se supone que ha tenido con las motos que estaban aparcadas en las aceras en los últimos meses. La Guàrdia Urbana está avisando a los conductores de las motos de que a partir del día 25 de este mes, todas aquellas que estén aparcadas en las aceras incumpliendo la normativa serán multadas y retiradas por la grúa municipal.

La medida adoptada por el Ayuntamiento implica que en aquellas zonas de alta concentración de motos aparcadas en las aceras se van a extremar las medidas para corregir la actual situaciòn. Es decir, que las motos que se encuentren mal estacionadas en las aceras recibirán la correspondiente multa e incluso podrían ser retiradas por las grúa municipal. Hay zonas de distritos como el Eixample, Gràcia o Sarrià-Sant Gervasi en las que la concentración de motos en horario laboral hace prácticamente imposible que haya lugares de aparcamiento para todo el mundo, por lo que la única solución es aparcarlas encima de las aceras.

El Ayuntamiento, por contra, considera que la aglomeración de motos en determinadas aceras de la ciudad dificulta el paso de los viandantes, sobre todo de aquellos que tienen problemas de movilidad, o aquellas personas que se mueven con carritos de niños. Por eso, quieren controlar este tipo de aparcamiento descontrolado en las aceras para evitar que los problemas continúen, aunque si no se adoptan otra serie de medidas para permitir que las motos aparquen correctamente el problema persistirá.

BUSCAR SOLUCIONES

Barcelona es una de las ciudades europeas con mayor número de motos matriculadas, con alrededor de 250.000. A esas hay que sumar las que entran cada día procedentes de las ciudades del área metropolitana. Las plazas de aparcamiento apenas puede albergar un tercio de las motos que cada día circulan por la ciudad, por lo que resulta difícil encontrar una zona en la que se pueda aparcar motos de manera legal.

La normativa establece que no se puede aparcar motos en aceras de menos de 3 metros de ancho, y que en aquellas de más de entre 3 y 6 metros se puede hacer siempre y cuando no haya sitio en la calzada, se debe hacer en forma paralela a la misma y a más de medio metro del límite de la acera, sin entorpecer el acceso a contenedores, papeleras o parkings. Y si la acera mide más de 6 metros, se puede aparcar en semibatería, siempre y cuando no haya otros obstáculos, como terrazas de bares que dificulten el paso a los peatones.

Tampoco se puede olvidar que desde las administraciones se ha potenciado el uso de la moto que reducir el número de vehículos de 4 ruedas en las calles de la ciudad y rebajar la contaminaciòn ambiental. Sin embargo, eso no ha ido acompañado de la creación de zonas de aparcamiento en superficie para cubrir toda la demanda existente, lo que ha hecho que la invasión de las aceras haya sido inevitable. A esto hay que sumar, además, la creaciòn de numerosos carriles bicis que también han comportado la desaparición de plazas de aparcamiento, tanto para coches como para motos.

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