Metrópoli Abierta no miente; Ada Colau, sí. Más allá de sus contradicciones y errores, la alcaldesa de Barcelona ha engañado a sus votantes y a los barceloneses con varias promesas que ha incumplido desde su victoria en las elecciones municipales de 2015 y que destapamos en un vídeo.

Hace cinco años, Colau simbolizaba el cambio. La nueva política. Prometió transparencia, un nuevo estilo de hacer política, y asumió compromisos que sedujeron a los barceloneses tras ganar a Xavier Trias en las urnas. Cinco años después, su política de vivienda es una broma de mal gusto y Barcelona es una ciudad mucho más insegura. Pero la mala gestión de la alcaldesa de Barcelona se agrava con mentiras nada piadosas, falsedades y engaños.

Por ejemplo: mientras declaraba la guerra al vehículo privado, sentada en su coche oficial con chófer incluido, su concejal de Emergencia Climática, Eloi Badia, se desplazaba con su furgoneta altamente contaminante y Rosa Alarcón, concejal de Movilidad, estaba orgullosa de su Vespino.

Las subvenciones a dedo, las mismas que Colau censuraba hace un lustro, favorecen a entidades amigas y un día declara la guerra a la restauración y el comercio local y al siguiente pide un boicot contra Amazon. Sonado también fue el capítulo que protagonizó el pasado julio. Mientras preparaba una declaración institucional para que los barceloneses se quedaran ese fin de semana en casa, su pareja cargaba las maletas en el coche y se desplazaba fuera de la ciudad. Estos son algunos casos que retratan la falsa moralidad de la alcaldesa de las obsesiones.

1. DOS MANDATOS QUE PUEDEN SER TRES

Colau atacó el establishment y la vieja política en su campaña electoral de 2015. La antigua dirigente de la PAH destacó que no contemplaba la posibilidad de liderar el gobierno municipal más allá de dos mandatos, un compromiso que reiteró en junio de 2019, tras ser proclamada alcaldesa con un pacto de conveniencia con el PSC que dinamitaba la victoria de ERC en las urnas.

“Es prácticamente seguro que éste será mi último mandato”, dijo Colau en una entrevista concedida a RAC1. Con lágrimas (de cocodrilo) en los ojos, el 18 de junio de 2019 añadió que se planteaba abandonar la política “por los costes personales” de su cargo.

Un año y cuatro meses después, Colau se gusta como alcaldesa. Está encantada con el cargo e ilusionada con un tercer mandato. Quiere ser la máxima responsable de Barcelona hasta 2027. O más. “No descarto, si fuera necesario, un tercer mandato porque lo importante del compromiso es que el programa de transformación de Barcelona hacia una ciudad más sostenible, más justa y democrática, y líder en innovación social se puede materializar”, comentó la primera edil en una entrevista concedida a El País.

Colau argumentó que el proceso secesionista, el atentado de La Rambla y el coronavirus le impedirán completar su obra para justificar su cambio de opinión. Si se materializa esta posibilidad, la alcaldesa vulneraría el código ético de Barcelona en Comú.

2. TODOS EN CASA, MENOS LA PAREJA DE COLAU

El viernes 18 de julio de 2020, Colau compareció ante los medios de comunicación. La alcaldesa había programado unas horas antes la cita para comunicar su malestar con los rastreos de la Generalitat y, sobre todo, para pedir a los barceloneses que no salieran de la ciudad para contener la propagación del coronavirus. Sí lo hizo, premeditadamente, su pareja: Adrià Alemany.

Hacia las 14:00 horas, vecinos de Barcelona vieron cómo Alemany cargaba su vehículo privado con maletas. Horas después, Colau alertaba de los riesgos de una salida masiva a segundas residencias durante el fin de semana. En su intervención, la alcaldesa no dijo nada de los movimientos de su pareja.

Ada Colau, en la imagen con su marido, Adrià Alemany / EFE
Colau y su pareja, Adrià Alemany / ARHIVO

Preguntada por Metrópoli Abierta por el desplazamiento de Alemany, Colau contestó: “Yo estoy aquí, sin moverme. Mi compañero sí está con los niños”. La primera edil, sorprendida, confesó que su pareja había salido de Barcelona. Su respuesta indignó a muchos usuarios de Twitter, que criticaron la doble moralidad de la alcaldesa. Le acusaron de mentir.

Colau, molesta, reaccionó al día siguiente. “Hace días que tengo a la familia fuera de Barcelona. Ayer, mi pareja fue a buscar a nuestro hijo de nueve años que estaba fuera con la abuela para llevarla con el resto de la familia”, fue el mensaje de la alcaldesa. Aseguró que la noticia difundida por este medio era falsa cuando ella misma asumió que Alemany se había desplazado fuera de Barcelona con su vehículo privado.

3. BOICOT A AMAZON, PERO NO A SU LIBRO

Colau nunca ha tenido una buena sintonía con el comercio de Barcelona. Los ejes comerciales de la ciudad, como Barcelona Oberta, Barcelona Comerç o Barcelona Diagonal, han criticado la desidia de la alcaldesa para abordar sus problemas y, sobre todo, han censurado su política de movilidad. Su acoso y derribo al vehículo privado. Recientemente, sin embargo, la primera edil pidió a los barceloneses que no compraran en Amazon para evitar el hundimiento del comercio local.

“Comprar en tiendas de barrio da vida a nuestras ciudades y genera puestos de trabajo. Por ello propongo que no compremos en Amazon: apenas paga impuestos y no da vida a los barrios”, escribió Colau en su cuenta personal de Twitter. Su posicionamiento fue secundado poco después por Jaume Collboni (PSC), primer teniente de alcalde.


Ada Colau y Jaume Collboni, máximos responsables del Ayuntamiento de Barcelona / EUROPA PRESS
Ada Colau y Jaume Collboni, en un acto institucional / EFE

Colau, sin embargo, silenció que sus libros ¡Sí se puede! Crónica de una pequeña gran victoria y Vidas hipotecadas (sobre sus vivencia en la PAH) se venden, actualmente, a través de Amazon.

La multinacional norteamericana lamentó las palabras de Colau y recordó que “trabaja con más de 2.000 pequeñas empresas y comerciantes en Cataluña, que lidera el ranking de comunidades con más pymes que venden en las tiendas de Amazon”. La compañía también tiene un Centro de Desarrollo de Software en Barcelona.

4. COLAU SE SUBE EL SUELDO UN 40%

Colau tiene un sueldo oficial de 100.000 euros brutos al año. Esta es la cantidad por la que tributa en Hacienda cada ejercicio y de la que sale la percepción neta que percibe cada mes. El pasado mandato, la alcaldesa cobraba 2.200 euros netos en 14 pagas, al igual que el resto de cargos electos de su partido. Ella dijo que sería el sueldo máximo que cobraría, pero el gesto duró poco. Tras ser reelegida, la primera edil de la ciudad se subió el sueldo: 900 euros más al mes, un 40% más.

La subida fue aprobada con el visto bueno de los comunes para evitar una vulneración de su código ético. Alegan que no se han modificado los salarios, sino que se ha añadido un complemento. Vamos, hecha la ley, hecha la trampa. Ahora, Colau recibe 2.291 euros netos al mes por 14 pagas y otros 900 euros más de complemento, lo que sitúa la retribución en 3.191 al mes.

Ada Colau, con Janet Sanz, durante la última campaña electoral / EFE ALEJANDRO GARCÍA
Janet Sanz y Colau, en la pasada campaña electoral / EFE

Oficialmente, el complemento es “por responsabilidad y cuidados”. El aumento no solo afecta a Colau sino a la mayoría de concejales de Barcelona en Comú, como Janet Sanz, aunque en su caso es de 600 euros mensuales. Los cargos electos de los comunes entienden que las largas jornadas y la imposibilidad de conciliar trabajo y vida familiar deben ser compensadas. Los regidores también alegan más gastos en comidas de trabajo, ropa o canguros.

Una vez pagados los impuestos, Colau dona el resto de sueldo a proyecto sociales. Pero que nadie se lleve a engaño. Se trata de iniciativas que se aprueban y vehiculan a través de su partido. Colau, eso sí, no cobra dietas, como el resto de cargos electos de Barcelona en Comú. La reciente rebaja de las dietas impulsada en el Área Metropolitana de Barcelona, de la que es presidenta, le ocasionó un encontronazo con su socio de gobierno: el PSC.

5. LA ALCALDESA SE MUEVE EN COCHE POR BARCELONA

Colau ha declarado la guerra al coche, pero no predica con el ejemplo. El gobierno municipal reduce carriles de circulación, pacifica calles y saca plazas de aparcamiento pero ella se mueve por Barcelona en vehículo privado. El pasado 15 de noviembre, la alcaldesa dijo que la nueva movilidad pretendía que el coche no fuera la opción más cómoda para desplazarse. Sin embargo, ella acudió a los estudios de Catalunya Ràdio en coche.

El nuevo coche de Colau aparcado en el Ayuntamiento / CG
El coche de Colau, aparcado en el Ayuntamiento / MA

"Hoy sí que he venido en coche", respondió Colau a la pregunta del periodista Roger Escapa. Consciente de su incongruencia, la alcaldesa trató de maquillar la respuesta. "Voy a pie o en transporte público siempre que puedo, pero hoy tenía poco tiempo y he venido en coche”, añadió. Es verdad que, muy ocasionalmente, la líder de Barcelona en Comú se deja ver por el metro pero fuentes municipales aseguran que siempre la ven desplazarse en un coche de alta gama.

Colau estrenó la pasada primavera, en plena pandemia, un Peugeot 3008 Hybrid4, un coche semieléctrico que emite menos polución que el Seat Alhambra y se engloba dentro de la categoría SUV de gama alta. En el mercado, estos vehículos cuestan unos 47.000 euros. Fuentes del departamento de prensa del Ayuntamiento de Barcelona no quisieron aportar información sobre el coche el pasado abril, ni siquiera si era de compra o de renting alegando razones de seguridad. La mayoría de los coches de la flota municipal son alquilados.

6. DE DEFENDER LAS HUELGAS A BOICOTEARLAS

Uno de los episodios más duros para la alcaldesa durante su primer mandato fue su enconado enfrentamiento con los trabajadores del metro. Cuando era una activista, a Colau las huelgas le parecían algo “imprevisible y divertido”, según dijo en Twitter. Sin embargo, cuando tuvo que gestionar el conflicto laboral en el suburbano no tuvo reparos en criticar el paro.

Colau, en el metro, posa para una foto con otros usuarios / TWITTER ADA COLAU
Colau, en el metro, posa para una foto con otros usuarios / TWITTER ADA COLAU.

En una entrevista en Catalunya Ràdio, aseguró que le parecía "grave” que se convocara una huelga, “porque como todo el mundo sabe, convocar una huelga es incompatible con una tabla de negociación". Colau pidió que se levantara el paro para retomar la negociación. Su cambio dialéctico fue afeado por los trabajadores, que le dijeron en público que no podía “contestar al puro estilo CiU”.

7. LAS SUBVENCIONES A ENTIDADES AMIGAS

Los más de cinco años de Colau al frente de la alcaldía se han caracterizado por otorgar subvenciones a entidades amigas. En cuatro años, entre 2015 y 2018, Colau dio al Observatori Desc, más de 700.000 euros –800.000 según el PP–. Colau trabajó en esta entidad, al igual que la exregidora Gala Pin. Recientemente, el Observatori ha sido agraciado con otro contrato, en este caso del Área Metropolitana de Barcelona, de 10.000 euros.

Otra entidad que ha sido regada con miles de euros es Enginyers Sense Fronteres. En este caso se trata una oenegé próxima al concejal Eloi Badia, donde trabajó antes de entrar al Ayuntamiento. Entre 2015 y 2018, Enginyers Sense Fronteres recibió del Ayuntamiento más de un millón de euros, entre ellos 363.476 euros en 2015. A finales del año pasado, el colectivo se hizo con otros 75.000 euros de subvención directa.

Ada Colau, cuando era la portavoz de la PAH y se dedicaba a frenar desahucios / ARCHIVO
Colau, en su etapa de portavoz de la PAH / ARHIVO

También la cooperativa de exmanteros, Diomcoop, ha sido ayudada con aportaciones millonarias por parte del Ayuntamiento de Barcelona. Entre 2017 y 2019 ya logró más de un millón de euros de las arcas municipales. Y entre 2020 y 2022, el colectivo recibirá otros 384.277,22 euros en aportaciones directas. El consistorio alega su no inclusión en una convocatoria pública "por razones de interés público”.

Además, muchas de las subvenciones que otorga Colau a sus amigos se hace por la vía directa, es decir, a dedo y sin concurso, una práctica que solía criticar cuando era activista. 

8. COLAU Y LAS PUERTAS GIRATORIAS

Prometió Colau que terminaría con las malas praxis de la vieja política. Y, sobre todo, con las puertas giratorias. En su primer mandato (2015-2019), Gala Pin fue una figura muy controvertida del gobierno municipal. Entonces concejal de Ciutat Vella, su gestión de los narcopisos del Raval fue, en el mejor de los casos, errática.

Gala Pin con la alcaldesa Ada Colau.
Gala Pin, regidora durante el primer mandato de Colau / CG

Sorprendentemente, Gala Pin se borró de la lista de los comunes en las pasadas elecciones municipales y le costó lo suyo encontrar trabajo. Gala Pin encadenó negativa tras negativa. “Estaba muy tocada”, admitieron fuentes próximas a la política valenciana. Hasta que llegó Goteo y fichó por esta fundación que recibió varias subvenciones del Institut de Cultura de Barcelona (Icub), entidad en la que Gala Pin ejerció de vicepresidenta. La partida más importante que recibió Goteo del Ayuntamiento de Barcelona fue de 136.000 euros.

Los códigos éticos internos de Podemos y Barcelona en Comú prohíben de forma expresa las puertas giratorias de los miembros de sus formaciones. El punto 1.7 del código ético del partido de Colau aboga por “no acceder durante un periodo mínimo de cinco años a cargos de responsabilidad de empresas creadas, reguladas, supervisadas o que hayan sido beneficiarias de un contrato municipal dentro del ámbito y/o sector donde ha desarrollado su función representativa”.

9. LA FURGONETA DE BADIA CONTAMINA MUCHO

Colau y su concejal de Emergencia Climática, Eloi Badia, lideran las medidas restrictivas contra el uso de los vehículos privados en Barcelona. En su discurso, la alcaldesa y Badia han reiterado que cada año fallecen 700 personas en la capital por culpa de la contaminación para justificar la implementación de la Zona de Bajas Emisiones y las sanciones que se aplican a quienes incumplen la normativa.

Ada Colau y Eloi Badia, en un acto electoral / CG
Colau y Eloi Badia, en un acto electoral / CG

En sus intervenciones, Colau silencia que se desplaza habitualmente por Barcelona con un vehículo privado y con chófer. Incluso ha cambiado la flota municipal en plena crisis del coronavirus. Un año antes, sin embargo, Metrópoli Abierta destapó que Badia tenía una furgoneta altamente contaminante. Los datos figuraban en el portal de transparencia del Ayuntamiento de Barcelona.

Badia compró en 2011 una furgoneta de segunda mano. Era una Volkswagen, una Transporter 2.4, de motor diésel fabricada en 1994. Este modelo, según fuentes del sector, es uno de los más contaminantes del mercado.

El concejal de Emergencia Climática aseguró que utilizaba muy poco su furgoneta. Meses después prometió que la cambiaría “porque es lo que toca hacer en este momento”. También es muy contaminante el Volkswagen Golf Highline 1.6 de Janet Sanz, teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y movilidad. Sanz compró el vehículo en 2005, tres años después de que fuera matriculado. El coche quema 9,3 litros de combustible cada 100 kilómetros y tiene un nivel de emisiones de 166 gramos de dióxido de carbono por kilómetro. La segunda teniente de alcalde, curiosamente, deseó el final de la industria automovilística de la ciudad. Poco después, Nissan anunció el cierre de su planta en Barcelona.

BONUS TRACK: 10. LOS NEGOCIOS INMOBILIARIOS DE ASENS

Cuando Jaume Asens, actual portavoz de En Comú Podem en el Congreso de los Diputados, llegó al Ayuntamiento de Barcelona tenía un piso con licencia turística en el Poblenou. Un cargo de la máxima confianza de Colau parecía que se había echado en brazos del demonio de todos los males: el turismo. El hecho fue reconocido por el mismo Asens. El político vivió en esta casa y posteriormente fue alquilada a una persona que, presuntamente, fue la que la cedía a turistas, aunque tenía la autorización de Asens. El también abogado explicó entonces a El País que cobraba 900 euros por el alquiler y que llevaba tiempo intentando poner fin a esta situación.

Ya como diputado en el Congreso, Asens cobraba en junio de 2019 unos 1.100 euros por el alquiler de un piso en Barcelona que tenía desde 2008, presuntamente el mismo que tenía la licencia turística. Curiosamente, Asens optó por poner el piso en alquiler en el mercado en lugar de cederlo a la bolsa de alquiler social del Ayuntamiento.

Jaume Asens, con la alcaldesa Ada Colau, durante este Sant Jordi / EFE TONI ALBIR
Jaume Asens y Ada Colau, en un Sant Jordi / EFE

El ingreso por alquiler de vivienda sigue figurando en la página de transparencia del Congreso de los Diputados, según la declaración de ingresos, con fecha 27 de noviembre de 2019. En otra declaración constan también una vivienda y una plaza de garaje que Asens ha heredado este 2020.

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