La masonería española ha cerrado filas con el candidato a la alcaldía de Barcelona Manuel Valls porque el exprimer ministro francés es un hermano. Pocas veces se airea la condición de francmasón de los políticos, pero la tradición francesa e inglesa no sólo ve con buenos ojos su pertenencia a una obediencia masónica, sino que en ocasiones ese hecho redunda en beneficio del político en cuestión.

Valls no ocultó nunca su pertenencia a las logias galas de la masonería, aunque esa rama no es la mayoritaria entre las logis españolas, cuya principal referencia es la masonería inglesa. Su obediencia, según resaltan fuentes masónicas a Metrópoli Abierta, se encuadraría en la Gran Logia Simbólica de España (GLSE) y no en la Gran Logia de España (GLE), que es la mayoritaria en nuestro país.

MILITANCIA SUSPENDIDA

La GLSE cambió el pasado mes de junio su cúpula directiva y eligió como gran maestre al gerundense Xavier Molina, empresario y doctor en Farmacia. Por contra, la GLE, que tiene su sede en Barcelona, reeligió al abogado valenciano Óscar de Alfonso. En la actualidad, Valls es lo que se llama un hermano durmiente, es decir, que no mantiene una actividad masónica, sino que mantiene suspendida su militancia hasta que pida su reingreso.

“Valls pertenece a la masonería liberal, la rama que se ha adaptado a los nuevos tiempos y que permite la militancia de las mujeres”, explica una de las fuentes. Otra señala que eso no es problema como para que la GLE celebre su candidatura. “Se trata de un hermano y que pertenezca a una obediencia o a otra no debe de ser un problema. En realidad, los principios por los que nos regimos son muy parecidos”, afirma una fuente de la LGE. De ahí que un grupo de masones arrope periódicamente al candidato a alcalde tanto en sus discursos o actos privados como en sus comparecencias públicas.

Manuel Valls / MIKI
Manuel Valls mantiene un estrecha relación con el movimiento masónico / MIKI

UNA LARGA TRAYECTORIA ESOTÉRICA

Valls se afilió al Gran Oriente de Francia hace décadas. Se ha escrito en alguna ocasión que fue apadrinado por el entonces alcalde de Evry, Jacques Guyard, que le introdujo en las enseñanzas esotéricas y quien le ungió como su sucesor en la alcaldía, desde donde dio el salto al Gobierno francés. Pero, según algunas fuentes, su relación con la masonería ya viene de cuando era un impetuoso joven de izquierdas, en los años 80. A finales de aquella década, entabló una profunda amistad con el criminólogo Alain Bauer, que acabaría siendo el gran maestre del Gran Oriente de Francia. El semanario L’Express aseguró que, en realidad, Valls entró en la militancia masónica gracias a Jean-Pierre Antebi, miembro del Partido Socialista y tesorero de la Ligue Internationale contra le Racisme et l’Antisemitisme. Su entronización tuvo lugar el 26 de abril de 1989, cuando era consejero de Michel Rocard, en la sede de la organización en la rue Cadet, sede de la GODF.

Según la historia más extendida, Valls estaba afiliado a la logia de Evry, que se llamaba Ni Maîtres Ni Dieux. Gioele Magaldi, en su libro Masones, Sociedad de Responsabilidad Ilimitada, pone en boca de un venerable maestro, la afirmación de que Valls pasó a militar recientemente en algunas Ur-lodges (superlogias transnacionales), como Der Ring (donde se sitúa, entre otros, a Mario Draghi y al ministro de Finanzas alemán, Wolfang Schaeuble), Edmund Burke y Compass Star-Rose.

SIEMPRE RODEADO DE “HERMANOS”

Pero L’Express también desveló que dejó la militancia en la organización de su localidad en 1995 porque no podía asistir a dos tenidas (reuniones) mensuales de su logia. En ese año, pidió su traspaso a la logia L’Infini maçonique, en la que estuvo hasta el 2005. Ahí alcanzó el grado de maestro masón, el tercero de la logia. Dos años después de entrar en esa logia, fue nombrado consejero de comunicación de Lionel Jospin.

La relación de Valls con la masonería, sin embargo, no se ha extinguido a pesar de haber pasado a durmiente, es decir, no activo. Cuando fue miembro del Gobierno francés mantuvo como asesores a Bauer y a otro conocido masón: Yves Colmou. También el director adjunto de su gabinete, Rénault Vedel, era del GODF. Según parece, la mayoría de los masones que rodeaban a Valls cuando estaba en el poder eran durmientes. En realidad, se han cifrado en 35 los masones que pasaron a trabajar en el Ministerio del Interior cuando él asumió la titularidad de este departamento gubernamental. Y en 2014, a poco de llegar al mismo, realizó una cumbre en el hotel Beauvau con miembros de diferentes ramas de la masonería para exhortarles a combatir los extremismos y, en especial, hacer un cerco al Front Nationale de Le Pen.

Su andadura como alcaldable en Barcelona no tiene el peso esotérico de su trayectoria, pero en realidad ese peso no se nota: a sus charlas y discursos acuden dirigentes de las distintas logias barcelonesas que, al margen de sus ideologías personales, han mantenido contactos con Valls de hermano a hermano. En esos encuentros, la política es lo de menos: el hilo de la conversación discurre por caminos más impersonales y menos ideológicos.