La Diputación de Barcelona ya tiene una nueva presidenta. Se trata de la alcaldesa de L'Hospitalet de Llobregat, Núria Marín, que dirigirá la tercera institución más importante de Catalunya por el presupuesto que maneja. Con la presidencia de Marín, los socialistas recuperan un órgano supramunicipal que en los últimos dos mandatos había estado gobernado por los exconvergentes. El apoyo de JxCAT a la candidatura del PSC ha sido imprescindible para que la institución recayera en manos socialistas. Mientras, ERC apretaba los dientes al ver cómo se le escapaba la Diputación. 

En la imagen, realizada por el fotógrafo de EFE Quique García, Marín sostiene la vara de mando junto al diputado provincial Celestino Corbacho durante el acto de constitución de la Diputación de Barcelona. Se da la casualidad de que Corbacho fue alcalde de L'Hospitalet de Llobregat por el PSC, cargo en el que le sustituyó Marín, y presidente de la Diputación entre 2004 y 2008. Su discípula en el PSC se convirtió de la noche a la mañana en alcaldesa cuando Corbacho fue designado ministro de Trabajo e Inmigración en 2008 con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del gobierno español. Ahora también ocupa la presidencia de la institución que en su día dirigió Corbacho, de 2004 a 2008.

MALA RELACIÓN

Las malas relaciones entre ambos son de sobras conocidas. Corbacho rompió el carné del PSC en enero de 2018 por la tibieza, según él, del partido con el procés. Marín, defensora acérrima del socialismo catalán y una de las mujeres fuertes del partido en Catalunya, no tuvo reparos en enfrentarse a Corbacho por los ataques de éste al PSC. 

Las acusaciones entre uno y otro ante la prensa han sido diversas durante los últimos meses. Más aun después de que Corbacho fichara por la lista de Manuel Valls para las municipales, candidatura con la que ha rompió a finales de junio. Finalmente, Corbacho se ha acercado más a Cs, un gesto que la formación de Rivera ha agradecido colocándolo en la Diputación de Barcelona. En esta institución es donde deberán volver a verse las caras Corbacho y Marín. Frente a frente, en trincheras muy diferentes. 

Este jueves, ambos han tenido que posar juntos porque Corbacho era quien presidía la mesa de edad --al ser el más mayor de todos los representantes. Y no sólo eso, sino que además le ha tenido que colgar la medalla de presidenta a su acérrima enemiga. Una imagen que ninguno de los dos olvidará en los próximos años.