La exalcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, estaba en el ojo de mira de los partidos independentistas. Con ganas de calmar las aguas tensas ha dado comienzo a su discurso –tras la introducción de la alcaldesa Ada Colau– ni más ni menos que en catalán. Es por ello que ha hecho especial hincapié en el diálogo como verbo indispensable en democracia. “Parlem”, ha tendido la mano. "Hablemos". 

“Qué idioma tan bello y cuántas veces se necesitaría decirlo”, ha subrayado. “Hablemos… y que la fiesta nos permita ver desde los ojos de los demás”, ha comentado. “Porque es esta y no otra la identidad de la ciudad”, ha añadido. Y, pese a su primera parte en catalán, el grueso central del discurso ha sido en español. “Me hubiera gustado pregonarlo en vuestro idioma”, ha lamentado. Haciendo alusión a unas pancartas que vio en 2016, ha pedido unir como sea Barcelona con Madrid. 

Sin embargo, ha decidido no recrearse demasiado en la situación de los líderes encarcelados, después de que en verano fuera juzgada por este sector al no considerarlos "presos políticos", a diferencia de otros compañeros de la formación violeta. De hecho, la misma Elsa Artadi, momentos antes del pregón, ha criticado su presencia: "No sé qué le dirá Ada Colau cuando vea el lazo amarillo cuando salgan al balcón". 

DIVERSIDAD EN LAS OPINIONES SOBRE LA INDEPENDENCIA

Ada Colau, que no ha querido hacer referencia a la actualidad política “porque estos días ya se ha hablado demasiado”, ha lamentado la ausencia de Joaquim Forn, regidor de JxCat. A su parecer, hay mucha diversidad de opiniones, aunque no lo considera malo: “No hay verdades absolutas y no podemos perder nunca la empatía”.

Como era de esperar, Carmena ha resaltado los valores de acogida y de ayuda que se ocultan bajo el significado de la Mercè, patrona de Barcelona. “Una fiesta que reivindica los derechos humanos”, ha dicho. Siguiendo la tónica de Colau –que ha agradecido la presencia de Òscar Camps, capitán del Open Arms– ha recordado las muertes en el Mediterráneo, convertido en “una fosa”.

RECUERDA SU ESTANCIA EN BARCELONA

Carmena ha querido presentarse como "exalcaldesa de Madrid, madrileña por los cuatro costados pero enamorada irremisiblemente de Cataluña y de Barcelona". Vivió en nuestra ciudad en dos años durante la década de los sesenta, en pleno franquismo, donde su marido terminó la carrera de arquitectura. “Entonces ya era emprendedora y progresista”, ha remarcado.

Así, ha rememorado experiencias como su defensa como abogada de una mujer de las chabolas del suburbio de la Bomba, en L'Hospitalet de Llobregat, que fue detenida en una celebración del 1 de mayo en el barrio barcelonés de Torre Baró. Asimismo, ha recordado a la periodista y escritora catalana Montserrat Roig, y ha defendido que la fiesta mayor es un "sustento necesario que rompe con la rutina" para que la ciudad sepa que tiene que reencontrarse con su identidad y superar lo que la enfrenta.

SILBIDOS EN SU CONTRA

A su llegada a la plaza Sant Jaume, tanto la exalcaldesa de Madrid como Ada Colau, han sido recibidas con aplausos, pero también con algunos silbidos en su contra. La mayoría congregada en el Ayuntamiento se ha pronunciado a gritos de "Llibertat presos polítics". 

Minutos después de pronunciar el pregón en el Saló de Cent del Ayuntamiento, Carmena y Colau han salido a saludar desde el balcón principal del edificio a los congregados en la plaza, que también han proclamado gritos de 'Presidenta' para Carmena.

Los miembros de la Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC) han desplegado una pancarta en un edificio situado en la misma plaza. El mensaje que se podía leer desde cualquier angulo rezaba: "Free Catalan Political Prisoners and Exiles" (Libertad presos políticos y exiliados). Los independentistas también han lanzado globos de color amarillo por la causa.