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Es el concejal más radical del gobierno municipal de Barcelona. El nombre de Jordi Rabassa i Massons (Barcelona, 1974) ha empezado a sonar con fuerza esta semana, después de su metedura de pata con la Policía Nacional.

El edil escribió una carta en la que pedía el traslado de la comisaría de Vía Laietana, situada en el distrito sobre el que manda (Ciutat Vella). O no tanto. Unas horas más tarde, su propio equipo de gobierno desautorizó a Rabassa y, al día siguiente, lo hizo Laia Bonet, número dos del PSC en Barcelona. La tercera teniente de alcalde aseguró que los comentarios de su compañero de gobierno eran opiniones personales, y aclaró que el Ayuntamiento ni está pidiendo ni pedirá el traslado de la comisaría de Vía Laietana.

EL PSC, MOLESTO

En el PSC no gustó nada el gesto de Rabassa. Según indican fuentes cercanas a la formación, el edil actuó de forma unilateral, sin consultar con el equipo municipal. Sea como fuere, el asunto se ha zanjado con un toque de atención al regidor de Ciutat Vella y Memoria Democrática.

Las mismas fuentes indican que Rabassa tiene una “obsesión” con la comisaría de Vía Laietana, fruto de su formación como historiador. Cabe recordar que el edificio fue, durante la época franquista, uno de los centros de operaciones de la Brigada Político-Social (BPS). En sus despachos eran habituales los interrogatorios y torturas contra los disidentes políticos de la Dictadura.

LA CRUZADA DE RABASSA

Rabassa mantiene una cruzada contra el edificio que actúa como comisaría central de la Policía Nacional en Catalunya. A finales de marzo, Rabassa –entonces consejero técnico de Gala Pin en el distrito—acudió personalmente a la instalación de un atril de memoria antifranquista que el Ayuntamiento instaló frente a la comisaría de Vía Laietana. En Twitter, expresó durante esas fechas su deseo de “trasladar la comisaría de Vía Laietana” y “dar el edificio al Ayuntamiento para convertirlo en un equipamiento de memoria”.

Ahora, como concejal, lo ha vuelto a hacer, con una carta oficial y con el sello del Ayuntamiento de Barcelona. Sin embargo, en cuestión de horas ha quedado en papel mojado y nadie de su partido ha salido a apoyarlo. La alianza con el PSC no le permite ni siquiera seguir adelante con su política de gesticulación. Y es que el consistorio no tiene las competencias para desalojar a la Policía Nacional del edificio de forma unilateral.

LOS TUITS, ELIMINADOS

Pero la “obsesión” de Rabassa con la policía va más allá de este edificio. En sus redes sociales, el edil atacó tanto a la Guardia Urbana de Barcelona como a los Mossos d’Esquadra. A los agentes de la policía catalana los llamó “perros” en uno de sus mensajes, y sobre la Urbana comentó que mantenían una “actitud gansteril” en una actuación de 2013, según informó Crónica Global.

Rabassa eliminó muchos de sus tuits tras su designación como regidor en 2019. No quiso ser víctima de la hemeroteca en la que han caído en desgracia otros políticos. Y no es para menos. Fuentes cercanas a Barcelona en Comú lo sitúan como uno de los concejales más “extremistas” del actual consistorio a nivel ideológico. Su cuenta de Twitter daba cuenta de ello, aunque algunos mensajes han sido borrados por miedo a futuras polémicas.

Rabassa forma parte de Desbordem, una corriente interna de Catalunya en Comú proveniente de lo que fue Anticapitalistes. Se trata del ala más radical del partido, cercana en el plano ideológico a la CUP y que alberga desde trotskistas hasta estalinistas. Su equivalente a nivel estatal es Izquierda Anticapitalista (o Anticapitalistas a secas), herederos de la extinta Liga Comunista Revolucionaria (LCR), de corte trotskista.

CURRÍCULUM

En cuanto a su currículum, su mayor logro hasta ahora fue colarse en los primeros puestos de las listas de Barcelona en Comú para las municipales de 2019 y hacerse con la concejalía de Ciutat Vella y Memoria Democrática. En un inicio, Rabassa estaba en el número 15 de la lista de la formación de Ada Colau, pero la deserción de varios candidatos le permitieron situarse en la octava posición.

Anteriormente, desempeñó el cargo de consejero técnico del distrito de Ciutat Vella durante el primer mandato de los comunes, bajo la dirección de Gala Pin. Según su perfil de Linkedin, previamente trabajó siete años como Customer Service Manager en Baxi, una multinacional británica dedicada a la fabricación de sistemas de climatización.

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