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Ernest Maragall tiene muchas opciones de convertirse en el alcalde de Barcelona de edad más avanzada desde la restauración de la democracia. A los 76 años, este veterano político aspira a liderar un Ayuntamiento en el que entró cuando tenía 26 años, con el falangista José María de Porcioles al mando, y que alcanzó su máxima notoriedad en los años 90. La publicidad y el marketing han sido las otras pasiones del líder de ERC, que ya tecleaba en el consistorio durante el franquismo como informático. El autoproclamado candidato del cambio, paradójicamente, suma medio siglo viviendo del erario público. Entre funcionario y político.

Amante de su familia, a la que siempre ha procurado mantener al margen de la esfera pública, le gusta pasar el mayor tiempo posible rodeado de los suyos, aunque su carrera política no se lo ha permitido tanto como hubiera deseado. Continúa viviendo de alquiler en su barrio de siempre --que no humilde--: Sarrià-Sant Gervasi, el distrito con una mayor renta per cápita de Barcelona. Además, es propietario de una casa en la Cerdanya y de un apartamento en el Maresme.

FAMILIA Y DEPORTE, SUS PASIONES

Tiene dos pasiones en su vida: su familia, sobre todo sus nietos, y el deporte. Y cuando ambas coinciden, Ernest Maragall disfruta como un niño. Los días en que alguno de sus nietos juega un partido, el candidato se recorre los kilómetros que haga falta para verle jugar. Cuantas veces sea necesario.

Le gusta el cine, aunque prefiere verlo en casa con la familia, y la lectura, sobre todo libros de biografías y ensayos.

Es un amante del deporte, aunque ahora se conforma con verlo dese el sofá
Es un amante del deporte, aunque ahora se conforma con verlo dese el sofá

Es un amante el baloncesto y el tenis, aunque no se olvida del fútbol. Siempre que puede disfrutar de un buen partido de baloncesto, lo hace. Y si es necesario levantarse de madrugada a ver un partido de la NBA, lo hace. Con el tenis es similar. Y del golf le encanta la Ryder Cup. Suele comentar que este torneo es un claro ejemplo de lo que es capaz de hacer Europa cuando juega en equipo. Además, sigue, y conoce al dedillo, las clasificaciones de diversas categorías de la liga española de fútbol.

MARAGALL FORCE ONE

Siempre fue un amante de la moto, aunque hace años que dejó de conducirla. "Y ahora no le dejamos hacerlo", dicen los más próximos a él. Recuerdan que hace muchos años sufrió una caída que le dejó alguna pequeña secuela y no quieren que se repita la historia. Por eso ahora se mueve en un coche familiar.

En esta campaña, Ernest ha optado por la ‘Maragall Force One, una moto eléctrica para la que ha elegido el nombre del avión oficial del presidente de Estados Unidos. Curiosa contradicción para un socialista de toda la vida.

Sus colaboradores destacan de él su extraordinario aguante físico. Cuentan que el día de las elecciones generales, a media tarde, les pidió que le acompañaran a visitar algunos colegios electorales. Visitó cinco sin dar muestras de cansancio… con algunos de sus acompañantes agotados por el esfuerzo. Sin embargo, algunas imágenes de internet cuestionan la supuesta vitalidad de Maragall. Los asesores de imagen también se horrorizan con su look anticuado, con un estilo de otra época, como si los años no hubieran pasado para él.

A Maragall, no obstante, le gusta rodearse de un equipo de colaboradores que aúne juventud y experiencia. Y le gusta escucharles, conocer sus opiniones, sus inquietudes. Los quiere activos, curiosos, como él, que pregunten, que intervengan, que aporten. Y él se deja llevar si le convencen de que la mejor opción no es la suya.

A LA ESTELA DE PASQUAL

Nació en 1943 en el seno de una familia de la burguesía catalana, pero pronto se decantó hacia la izquierda. Militó en el Frente Obrero de Cataluña y, tras licenciarse en Económicas, trabajó en la empresa privada y en los años 60 entró en el Ayuntamiento. Allí desempeñó tareas de analista informático, economista, gerente de diversos departamentos y responsable de la informatización del consistorio.

Políticamente, Ernest creció eclipsado por la figura de su hermano mayor Pasqual. Fue un fiel escudero y se mantuvo a su sombra muchos años, tanto en el Ayuntamiento como en la Generalitat. Le apoyó sin fisuras cuando, ya presidente de la Generalitat, su hermano mayor se sintió despreciado por el PSC. Allí empezó su idea de abandonar su formación de toda la vida y abrazar el independentismo. 

A Maragall le encanta rodearse de un equipo con experiencia y juventud
A Maragall le encanta rodearse de un equipo con experiencia y juventud

Cruzó la plaza Sant Jaume siguiendo la estela de su hermano Pasqual, que fue elegido presidente de la Generalitat en el 2003. Continuó en el Govern con José Montilla como presidente, que le nombró consejero de Educación. Tuvo sus más y sus menos con la clase docente, como cuando en plena discusión sobre la ampliación de la tercera hora de castellano, de la que él era partidario, llegó a decir que en Osona los niños no hablaban lo suficientemente bien el español. Pero tuvo que ceder ante sus ahora socios de ERC y renunciar a la tercera hora.

ADIÓS AL PSC

Una vez abandonadas sus tareas de gobierno y en plena caída del PSC, Maragall optó por abandonar el partido de toda la vida. Lo hizo tras varios rifirrafes y retos públicos a la dirección del partido, en los que empezó a mostrar su deriva independentista.

Poco antes de abandonar el partido socialista, dijo: “Puedo ser crítico con el PSC o estar decepcionado, pero de eso a cambiar de camisa hay un camino que no me planteo”. Unos meses después, rompió su carnet.

Una llamada de Oriol Junqueras, que le ofreció ir en la lista de ERC al Parlamento Europeo, le hizo cambiar de opinión de abandonar el mundo de la política activa. Resultó elegido y estuvo en Bruselas hasta 2016. Entonces, su intención era jubilarse de la política. Pero Junqueras, consciente del poder que el apellido Maragall tiene todavía en Barcelona, no le dejó escapar. Formó parte de la lista republicana en las autonómicas catalanas de 2017 y en mayo de 2018 fue nombrado conseller de Acció Exterior, Relacions Institucionals i Transparència. Seis meses después, sustituyó a Alfred Bosch, elegido en unas primarias, como cabeza de lista para las municipales. 

En caso de finalizar el mandato --quién sabe si como alcalde-- Maragall se convertiría en el único octogenario del Ayuntamiento con casi 60 años de vida pública.