La red de carriles bici que lleva dos años tejiendo el equipo de gobierno de la alcaldesa Ada Colau (Barcelona en Comú) está atrapando más críticas que adeptos. Cada vez son más los vecinos y los colectivos que salen a la palestra para denunciar su desacuerdo con el proyecto, soliviantados por uno u otro motivo. Los últimos en sumarse, y de forma contundente, han sido los concejales del Grupo Municipal Demòcrata (PDeCAT) quienes han reclamado directamente  “parar la implantación de todos los nuevos carriles bici de Barcelona que no hayan sido antes consensuados con los vecinos, los comerciantes y las comunidades educativas de las calles afectadas”. La propuesta se debatirá en la próxima Comisión de Ecología, Urbanismo y Movilidad municipal.

“No hay nada peor que los usuarios de la bicicleta que un carril bici mal hecho”, ha recordado el portavoz municipal del PDeCAT, Jaume Ciurana. Y los últimos viales segregados para ciclistas que se están implantando en la ciudad parece que se rigen por esta anti-norma. “La estrategia de implantación de carriles bicis que (Colau) se está llevando a cabo en muchos casos de una forma precipitada, mal ejecutada y de espaldas a los vecinos y comerciantes de las zoans de implantación”, ha subrayado el PDeCAT.

Ciurana ha citado un par de ejemplos pàra justificar este posicionamiento. El primero, el carril bici del Turó Park, que ha supuesto la tala de siete árboles, como denunció Metrópoli Abierta,  y que no es del agrado de los vecinos y comerciantes. Y el segundo, el carril bici de Vallcarca, que ha supuesto la reducción de un carril de circulación para vehículos por cada sentido , lo que ha violentado de forma preocupante el tráfico en la zona. Los vecinos del barrio que se oponen al proyecto incluso han iniciado una recogida de firmas para paralizarlo en change.org.

CASI DOS MIL APARCAMIENTOS MENOS

Según el grupo demócrata, durante el bienio 2017/18 los carriles bici proyectados por el Ayuntamiento de Barcelona supondrán que se pierdan 1.946 plazas de aparcamientos en superficie, que “agravaran en michos casos los problemas de aparcamiento que ya tienen los vecinos” de las zonas afectadas. Además, cada vez son más “constantes” las colisiones entre ciclistas y peatones en las intersecciones de los pasos cebra y los carriles bici “lo que perjudica sobre todo a los usuarios más vulnerables: las personas mayores, las que tienen movilidad reducida y los niños pequeños”, han denunciado desde el PDeCAT. “No se puede perjudicar a los peatones con las bicicletas”, ha reiterado Ciurana.

La proliferación de viales segregados para bicis también están afectando a la frecuencia de paso y la accesibilidad del autobús y en general a todo el tráfico viario. Para evitar los daños colaterales, “es necesario que se elaboren estudios de impacto sobre la movilidad que justifiquen que existe demanda (de un carril bici concreto) por parte de los ciclistas y que especifiquen de qué forma afectarán al tráfico”, ha reclamado el grupo de los antiguos convergentes.

“Es fácil dibujar los carriles bici sobre un plano, pero cuando se actúa en el territorio hay que consensuarlo primero y tener en cuanta su entorno”, ha incidido Jaume Ciurana. Si no se actúa siguiendo esta premisa “se provocan incomodidades”, como le está sucediendo a los usuarios del autobús, a los conductores de vehículos privados y los peatones, “que finalmente acaban en el colapso”, ha señalado el portavoz municipal del PDeCAT.

UN INFORME SOBRE LA AFECTACIÓN AL TRANSPORTE PÚBLICO

Ante esta situación, el Grupo Municipal Demócrata ha solicitado a la alcaldesa que en el plazo de tres meses presente “un informe sobre la afectación que la implantación de los carriles bici ejecutados ha tenido en el transporte público en los dos últimos años”. El informe reclamado debe prestar “una especial atención a la afectación en los carriles bus y en la velocidad comercial de toda la red” de autobuses urbanos.

Si quieres leer más noticias como esta y estar informado de la actualidad de Barcelona, descárgate nuestra app para iOS y Android.