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El grupo de CUP-Capgirem en el Ayuntamiento de Barcelona pretende boicotear un acontecimiento deportivo que se celebra este martes en la Ciudad Condal porque interviene un equipo israelí.

El encuentro, correspondiente a la segunda jornada de la Liga Mundial femenina de waterpolo y que medirá a las selecciones femeninas de España e Israel de waterpolo, ha de celebrarse (20:45) en las Piscinas Municipales Sant Jordi (calle París). La concejal del partido Eulàlia Reguant ha pedido al Gobierno municipal que no la ceda para celebrar el partido. 

La formación polìtica protesta porque considera que la presencia del conjunto israelí representa a un país que maltrata al pueblo palestino. La CUP ha anunciado, por todo ello, que se sumará a "las acciones de protesta que lleven a cabo los colectivos de apoyo". 

"Ante la presencia de la selección femenina de waterpolo israelí en la ciudad de Barcelona, la CUP-Capgirem Barcelona nos añadimos a una nueva acción de denuncia del estado racista y genocida de Israel que llevarán a cabo los movimientos en solidaridad con el pueblo palestino", ha anunciado en un comunicado la formación antisistema.

CUP denuncia que "las selecciones deportivas son herramientas de construcción nacional, y en el caso de Israel se trata de una construcción nacional forjada a sangre y fuego en territorio colonizado". Añade también que el Estado de Israel "se ha encargado en numerosas ocasiones de boicotear, encarcelar, e incluso asesinar a miembros de diferentes selecciones deportivas de Palestina".

Por estos motivos, el grupo municipal CUP-Capgirem señala que "no entendería que el Ayuntamiento de Barcelona accediera a poner a disposición de este estado genocida un equipamiento municipal". 

PARTIDO REBOTADO

De hecho, el partido ya viene rebotado de origen, puesto que en principio debería disputarse en las instalaciones del CN Molins de Rei. Sin embargo, este club realizó un comunicado oficial en sus redes sociales solicitando no jugar el parido por motivos de seguridad.

Durante esta semana varios colectivos sociales de la localidad catalana habían lanzado un boicot contra el partido y se había convocado una manifestación a las puertas de la instalación. Por este motivo, la Real Federación Española de Natación (RFEN) decidió finalmente trasladar el partido a la Sant Jordi de Barcelona... donde vuelve a encontrarse con el mismo problema.