Jaume Collboni, el líder del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona, ha movido ficha. El relevo de Laia Bonet por Rosa Alarcón en la concejalía de Movilidad no es un asunto baladí y condicionará la estrategia de los socialistas en las elecciones municipales de 2023.

El PSC tendrá la gran oportunidad de recuperar la alcaldía de Barcelona dentro de dos años. El desgaste de Colau juega a su favor. También el malestar de muchos sectores sociales y económicos de la ciudad, descontentos con la alcaldesa y con el papel secundario de Collboni en el actual gobierno municipal.

SIN CONSENSO

El debate sobre el futuro candidato en las elecciones municipales está en la mesa del PSC desde hace tiempo. Collboni no suscita consenso y aumentan las voces que apuestan por un candidato más mediático. El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona es consciente del actual escenario, pero se siente legitimado para liderar la candidatura del PSC en las próximas elecciones.

La opción de Salvador Illa se desvanece día tras día en el PSC. En las quinielas también figura Bonet, que ahora asumirá una parcela muy delicada por el malestar de muchos barceloneses con las actuales políticas de movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, que penalizan al coche privado y tienen en pie de guerra a los motoristas.

JANET SANZ

Bonet no lo tendrá fácil con Janet Sanz, segunda teniente de alcalde y máxima responsable de Ecología, Urbanismo, Infraestructuras y Movilidad. Las discrepancias entre comunes y socialistas son importantes, ya sea en la gestión de los carriles bici o sobre el agresivo urbanismo táctico de Colau en muchas calles de Barcelona. Las futuras superillas del Eixample serán una patata caliente para Bonet. La prolongación del tranvía por la Diagonal será, posiblemente, otro foco de tensión. En el PSC hay división de opiniones.

Janet Sanz y Rosa Alarcón atienden a los medios de comunicación en Vía Laietana / EUROPA PRESS
Janet Sanz y Rosa Alarcón atienden a los medios de comunicación, en la vía Laietana / EFE

Tampoco lo tendrá fácil Bonet para gestionar TMB, una empresa en la que los trabajadores tienen mucha fuerza. Desde que Alarcón sustituyó a Mercedes Vidal, los conflictos han menguado considerablemente, pero cualquier huelga en el metro o el bus tiene un coste muy elevado.

BRONCAS Y DISCREPANCIAS

Alarcón nunca tuvo sintonía con Janet, una persona con un talante muy explosivo. Entre ambas, hubo broncas sonadas, pero sobre todo discrepancias sobre el modelo de ciudad. Por ejemplo, sobre los carriles bici de Aribau y el paseo de Maragall. Y es que a Janet no la soportan ni los suyos y ahora será una pesadilla para Bonet, a quien Collboni ha colocado al pie de los leones. En el horizonte están las elecciones municipales de 2023 que el PSC tiene entre ceja y ceja.

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