Que el Gobierno de la Generalitat tiene una deuda económica con la ciudad de Barcelona no es ningún secreto. De hecho, los sucesivos presidentes del Govern lo han ido reconociendo, aunque siempre con matices para rebajar esa deuda. El nuevo president, Quim Torra, todavía no se ha pronunciado, pero este lunes recibe a la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, en la primera reunión oficial entre ambos mandatarios.

Y Colau llega con el agua al cuello, con todos sus proyectos estrella aparcados o averiados en la cuneta política y falta de presentar resultados de sus gestiones. Además, su antiguo socio, el socialista Jaume Collboni, la ha puesto en el disparadero: hace un par de semanas, la conminó a exigir que la Generalitat pague ya de una vez por todas lo que debe, que no es poco.

En otras palabras, el socialista le ha puesto deberes a la alcaldesa porque dispone de informes detallados sobre las carencias de la Administración local y los agujeros que le ha provocado la Generalitat. Para empezar, Collboni le recuerda a Colau que en el 2006, se firmó un convenio entre el Ayuntamiento y la Generalitat para que ésta construyera 10 residencias de gente mayor. Sólo se han construido 4 y no se ha renovado desde entonces el convenio ni se ha puesto al día. Alrededor de 8.200 personas están en la lista de espera para ocupar esas residencias, especialmente en distritos como Sant Martí, Sant Andreu y Nou Barris. Para hacerse una idea, el plazo medio para optar a una plaza en una residencia pública es de cuatro años y de dos años y medio si es una residencia concertada.

DEUDA DE LAS GUARDERÍAS

Con las guarderías, el nivel de incumplimiento es brutal: el Govern debe 41,8 millones de euros por este concepto desde el año 2013 y está obligado a financiar las guarderías por ley. Esta partida, unida a los 45 millones de deuda anual, suma los 86 millones que la Administración autonómica debería aportar urgentemente.

Evidentemente, hay partidas que no están cuantificadas, como la inversión en seguridad, es decir, poner más mossos para que la ratio de mossos más guardia urbana cumpla con los estándares adecuados por ciudadano. Y las actuaciones derivadas del Plan de Barrios también están abiertas y a la espera de cuantificación, lo mismo que las partidas para rehabilitación de vivienda.

En materia de infraestructuras, hay diversas cantidades que no están claramente detalladas de las líneas 4, 9 y 10 de Metro. Un documento elaborado por Jordi Ayala, gerente de Presidencia del Ayuntamiento de Barcelona, en octubre del 2015, situaba la deuda vencida y no pagada de la Generalitat en 106,88 millones de euros. “Se ha de destacar que este importa incluía la cantidad de 37,81 millones de euros correspondientes a 2014 y ejercicios anteriores no reconocidos por la Generalitat”, explicaba el documento. Sí reconocía, en cambio, una deuda de 39,7 millones derivada de la Ley de Barrios del 2014, la Ley de Dependencia y el Fondo de Compensación Local.

Las relaciones entre los ex socios de Gobierno son cada vez más tensas / EFE
Las relaciones entre los ex socios de Gobierno son cada vez más tensas / EFE

El documento detallaba, asimismo, que la deuda global, incorporando partidas atrasadas, era de 140,2 millones, desglosados de la siguiente manera: deuda de 2014 y anteriores, 65 millones; deuda 2015, 45,6 millones; deuda tributaria de 2013 y anteriores, 15 millones; y anualidades pendientes del Centre del Disseny, 14,6 millones.

140 MILLONES MENOS DE APORTACIÓN

El documento era más explícito: el Govern se había olvidado de la ciudad de Barcelona durante los años anteriores. “Las aportaciones económicas de la Generalitat de Catalunya en el 2015 a los consorcios participados con el Ayuntamiento de Barcelona bajaron respecto a las del 2011 en todos los ámbitos, con excepción de la Fundación Mobile World Capital, que se creó en el 2012 con aportaciones anuales de 5 millones de euros”.

Y detallaba luego: “Las reducciones más importantes en millones de euros para el periodo 2011-2015 son: Corsorci d’Educació: -10; Agència de Salut Pública, -1; Consorci Autoritat del Transport Metropolità: -89; Culturals: -20; Fira: -20. En total, suman 140 millones de disminución en los consorcios más importantes. A estas disminuciones, sería preciso sumar las que afectan a los organismos públicos y a las empresas municipales. Si comparamos las aportaciones realizadas por la Generalitat de Catalunya, se observa una reducción del 48,90%, pasando de 30,68 millones de euros en el año 2011 a 15,68 millones de euros en el 2015” decía el informe. El gran perjudicado de estos recortes fue el Institut Municipal d’Educació. Lo malo es que esa situación persiste en la actualidad.

LAS EXIGENCIAS DE COLLBONI

Frente a ello, Collboni le ha pedido a la alcaldesa que reclame la gestión de la tasa turística y el restablecimiento de la Comisión Mixta de política cultural entre el departamento de Cultura y el ICUB. Y, siguiendo este hilo, reclama que se normalicen “las aportaciones económicas a los grandes equipamientos cogobernados, de acuerdo con los porcentajes estatutariamente establecidos”.

La otra gran reivindicación con que Collboni atosiga a Colau es que exija “el reconocimiento de la capitalidad cultural de Barcelona, con el establecimiento de un convenio específico que permita ampliar la financiación de aquellos proyectos culturales que, aunque no tengan presencia orgánica en la Generalitat, sean piezas estratégicas en el diseño cultural de Cataluña, y de manera específica: el Disseny Hub o Museu del Disseny, el Festival Grec, el Festival Metropolità de Dansa LA Quinzena, el Barcelona Film Comision, el Programa Fàbriques de Creació, La Capella-Centre d’Art Contemporani y la Construcció Casa de les Lletres”.

Con ello, los socialistas ponen a la alcaldesa en un apuro. “Siempre ha querido marcar distancias con los independentistas, pero nunca ha reclamado con contundencia lo que nos deben. Parece como si tuviera miedo. Ahora es la oportunidad para comprobar si es sincera”, critican desde el bando socialista. El reto, desde luego, está lanzado. Sólo falta esperar a ver cómo lo entiende la alcaldesa.