Las formaciones separatistas -PDeCAT, ERC, CUP y el concejal no adscrito, Gerard Ardanuy- se han negado a secundar en la Comisión de Presidencia una proposición del grupo municipal de Ciutadans (Cs) que pedía que se rechazara “el uso de la violencia como instrumento político”. La propuesta reclamaba también a los partidos políticos que condenaran “los actos violentos, como los ataques a las sedes de los partidos, los señalamientos de domicilios particulares, las agresiones físicas, los escraches, los enfrentamientos violentos con los cuerpos de seguridad y el destrozo de mobiliario urbano que contribuyen a agravar el clima de división social” que se vive en Catalunya. La iniciativa solo ha logrado la adhesión del PSC y del PP.

Las excusas de los separatistas para no condenar la violencia con fines políticos han sido variopínticos. El concejal del grupo municipal Demócrata (PDeCAT), Jordi Martí, ha justificado su voto en contra en que el texto hacía referencia a los Comités de Defensa de la República (CDR) y “los CDR no actúan violentamente”, ha insistido. Además, según Martí faltaba una referencia explícita “a la violencia institucional del 155”.

Por su parte, el concejal de ERC, Jordi Coronas, ha destacado que denunciando los ataques a sedes de partidos (como hace Cs)  se pone "un altavoz a los que realizan estas prácticas” y ha rechazado sumarse a la propuesta porque “hay que eliminar tensión,” y lo que está haciendo Ciutadans es “provocar incendios y arrojarles gasolina con políticas de confrontación”. La CUP ha salido por peteneras y se ha limitado a calificar como “terrorismo” la actuación policial en el referéndum ilegal del 1-O.

NO ES UNA PROPUESTA INOCENTE

Pera la justificación más llamativa ha sido la del tercer teniente de alcalde de Derechos de la Ciudadanía de Barcelona, Jaume Asens (Barcelona en Comú), que pese “a compartir la parte dispositiva” de la proposición de Ciutadans, ha hecho un cóctel con el resto de argumentos del independentismo y ha optado por abstenerse. Entre los motivos del rechazo de Asens sobresalen que el texto sometido a votación no hacía referencia a casos concretos, que “no se puede vincular a los CDR con la violencia”y que no incluía de forma explícita las agresiones de la ultraderecha. “No es una propuesta inocente porque busca deslegitimizar las movilizaciones e intenta esconder la violencia del 155”, ha advertido el tercer teniente de alcalde barcelonés.

Los partidos que han votado a favor de la iniciativa lo han fundamentado su postura en  que siempre “hay que condenar la violencia venga de donde venga, estamos hartos del frentismo”, como ha señalado la concejal del PSC, Carmen Andrés. Por su parte, la concejal del PP, Ángeles Esteller, ha destacado que los separatistas y los comunes cometían “un grave error” al no condenar la violencia solo porque la practiquen personas con su ideología. “No puede haber supremacismo. No puede ser que unos pocos digan cómo debe ser Catalunya ,con una imposición política autoritaria. Nos quieren hacer callar y que nos sometamos al independentismo, porque los CDR amenazan la democracia, la pluralidad y la convivencia”, ha denunciado Esteller,

La presidenta del grupo municipal de Ciutadans, Carina Mejías, ha lamentado “la oportunidad perdida” y que la propuesta haya sido rechazada, porque supone “negar que hay una fractura social en Catalunya”. Además, Mejías ha advertido a Asens y al resto de su gobierno de Colau que “negarse sistemáticamente a condenar la violencia es grave, porque lo que hacen es legitimarla cuando los ataques son siempre contra los mismos. Son cómplices de esa violencia porque son rehenes de la CUP”, ha subrayado la concejal de Cs.