La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha decidido jugar con ventaja. La aparición de su imagen en los carteles electorales que promocionan la candidatura de En Comú Podem para las elecciones generales le va a permitir estar presente en la propaganda electoral en las calles de Barcelona el doble de tiempo que sus rivales políticos.

De hecho, la alcaldesa es la única no candidata a las elecciones generales que aparece en los carteles electorales que llenan todos los rincones de la ciudad mostrando su apoyo al cabeza de lista electoral de su partido, en este caso Jaume Asens.

Una prueba evidente de que la alcaldesa es plenamente reconocible por los ciudadanos tan solo con su imagen es que en los carteles electorales en los que figura junto a Asens aparecen las imágenes de ambos, pero tan solo el nombre del cabeza de lista, el logotipo del partido y el lema electoral.

La iniciativa también tiene su 'cara b': la desconfianza de los propios comuns en una candiatura que encabeza Jaume Asens y que tiene en su lista al que ha sido en el gobierno municipal la mano derecha de Ada Colau, Gerardo Pisarello, aunque haya sido relegado al cuarto puesto de la lista.

EN BUSCA DE LA REMONTADA

La imagen de Colau es el mayor reclamo con el que cuentan los comunes, por lo que no es de extrañar que hayan decidido recurrir a ella para intentar salvar del desastre al partido en las próximas elecciones generales. Según todas las encuestas, En Comú Podem tiene muchas opciones de sufrir un severo varapalo.

Los estrategas del partido han decidido recurrir a la alcaldesa como un intento desesperado para remontar en las encuestas unas predicciones que apuntan a un naufragio de consecuencias imprevisibles. La mayoría de las encuestas son desoladoras para los comuns. Si en Catalunya se apunta a una caída de casi el 50 por ciento de los diputados, pasarían de los 12 actuales a entre 5 y 6, en toda España la caía podría ser similar.

LUCHA MUNICIPAL

Sin embargo, está línea estratégica no se ha hecho, muy probablemente, pensado exclusivamente en términos de elecciones generales. La inminente llegada de la campaña electoral para las municipales ha sido un imán irresistible para un partido que, también a nivel municipal, se prepara para sufrir las consecuencias de una política municipal errática y que no ha satisfecho a buena parte del electorado que hace cuatro años confío en sus propuestas.

La casi segura pérdida de la alcaldía, según reflejan las encuestas, ha obligado al partido que encabeza Ada Colau a echar el resto incluso antes de que dé comienzo la campaña. La convocatoria de las generales pilló al equipo de Gobierno del Ayuntamiento a contrapié y muchos de las actos propagandísticos que tenían preparados se han tenido que quedar en el cajón ante la prohibición de la Junta Electoral Central de que se llevaran a cabo.

Unos actos propagandísticos en los que confiaban mucho desde el equipo de Gobierno para dar a conocer su obra entre los ciudadanos. Sin embargo, la imprevista convocatoria de las elecciones generales frustró los planes que habían elaborado para convencer a los electores de los beneficios de volver a repetir su voto. La imposibilidad de aferrarse a ellos les ha obligado a buscar otras soluciones, como la llenar la ciudad de carteles electorales con la imagen de su candidata a las municipales. Una opción legal aunque éticamente cuestionable.

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