El anuncio de Manuel Valls como aspirante a la alcaldía de Barcelona será inminente. El ex primer ministro francés podría confirmar su candidatura a las próximas elecciones municipales durante las fiestas de la Mercè, según ha podido saber Metrópoli Abierta.

“En dos o tres días”, según fuentes próximas a Valls, el político hispano-francés anunciará que liderará “una candidatura transversal” para transformar Barcelona. Valls cuenta con el aval de Ciudadanos, pero quiere seducir al catalanismo más moderado y a antiguos simpatizantes del PSC para derrotar a Ada Colau,la actual alcaldesa de Barcelona.

COLAU, SU GRAN RIVAL

Nacido el 13 de agosto de 1962 en Barcelona, Valls siempre ha recordado con cariño su infancia en el barrio de Horta y asegura que su regreso a la capital catalana se debe más a motivos “personales” que “profesionales”. En los últimos meses, el político ha buscado financiación para su campaña electoral. Ha mantenido muchas reuniones con la clase empresarial barcelonesa y algunos lobbies de la ciudad, muy molestos con la gestión de la actual alcaldesa. Valls, muy analítico, está convencido de que Colau será su gran rival en unas votaciones que se prevén muy fragmentadas.

Valls intentará rodearse de personas de prestigio en Barcelona, de políticos con una buena reputación y de un amplio espectro ideológico. No quiere caer en extremismos y espera que el debate identitario no monopolice la campaña electoral. Al contrario. Reivindicará una Barcelona global antes que una Barcelona capital de Catalunya.

“Barcelona no debe ser la capital de la República, sino la gran capital del mediterráneo y una de las grandes ciudades de Europa”, ha recalcado Valls durante sus encuentros, preocupado por la pérdida de reputación de la Ciudad Condal y, sobre todo, por el incremento de los robos con violencia. Valls considera que los actuales problemas de seguridad penalizan la imagen internacional de Barcelona y frenan su progreso y expansión.

LA FIGURA DE PASQUAL MARAGALL

En su hoja de ruta, Valls también reivindicará la figura de Pasqual Maragall, el político que transformó una capital de provincias en una de las ciudades más mediáticas de todo el mundo a partir de los Juegos Olímpicos de 1992. En su afán de unir complicidades, el político francés quiere ilusionar a los ciudadanos con algún proyecto de gran calado y, hoy por hoy, contempla con ilusión la posibilidad de que Barcelona pueda ser la sede de los Juegos de Invierno de 2030. Con este proyecto buscaría el apoyo de la Generalitat y del Gobierno español.

Valls ultima su equipo de campaña, en el que habrá algún fichaje sonado que se hará oficial en las próximas horas.