Los barceloneses tienen la sensación de que las grúas municipales tienen un objetivo recaudatorio que prevalece a la ordenación del tráfico. El 61,2% de los ciudadanos denuncian las motivaciones económicas del Ayuntamiento, según el tercer barómetro de Centre d'Estudis Sociològics para Metrópoli Abierta.

Los habitantes de Barcelona que atribuyen una finalidad recaudatoria a las grúas municipales triplican a quienes opinan los contrario. El 20% de los ciudadanos están poco de acuerdo (12,7%) o nada de acuerdo (7,3%) con esta percepción recaudatoria, mientras que un 7,4% evita pronunciarse al respecto.

Los vecinos de 35 a 54 (más del 74%) años son los más críticos con las sanciones de las grúas. El porcentaje también es elevado entre los residentes en Sant Andreu (71,7%), los que se mueven en moto (72%), los que peor valoran al Ayuntamiento (76%) y los votantes de Ciutadans (84,2%) y PP (70,6%).

EL APARCAMIENTO DE LOS VEHÍCULOS

Según el sondeo, la mayoría de los barceloneses (57,1%) no ha percibido cambios en la presencia de la grúa municipal en los últimos tiempos. El porcentaje de quienes opinan los contrario (se ha incrementado su presencia) se reduce al 28,9%. Esta visión es superior entre los residentes en Sant Martí, Nou Barris y Sant Andreu, y entre los votantes de Ciutadans (53,3%) y el PSC (42,3%).

La grúa municipal es un quebradero de cabeza para los propietarios de vehículos de motor que aparcan en la calle. El porcentaje de quienes afirman que estacionan sus coches o motos donde pueden (19,5%) o en zona verde (14,2%) es sensiblemente inferior a quienes afirman que disponen de una plaza de parking particular (54,5%) o de alquiler (24,1%).

 

El porcentaje de personas con plaza de parking particular alcanza el 70% en el Eixample y baja hasta el 30% en Ciutat Vella. Nou Barris es el distrito en el que más vecinos (35,5%) dice que aparca su vehículo donde puede.

EL SUMINISTRO DEL AGUA

El malestar de los habitantes de Barcelona con el servicio de la grúa contrasta con su aceptación con el suministro del agua, que es puntuado con un 7,1 de media. La buena percepción de los barceloneses confirma su rechazo a los procesos de remunicipalización emprendidos por Ada Colau y Eloi Badia, concejal de Presidencia, Agua y Energía. Badia, curiosamente, conduce un vehículo fabricado en 1994 y que es uno de los más contaminantes del mercado.

Otro punto caliente de Barcelona en los últimos meses fue el conflicto del taxi,posicionándose Colau a su favor y en contra de los VTC. El 63,8% considera que la huelga de enero ha dañado la imagen de los taxistas, respaldados por la gente mayor de 65 años. Quienes han utilizado alguna plataforma de VTC, en cambio, se oponen a las medidas restrictivas contra Uber y Cabify.

Un problema más enquistado todavía es el de la vivienda. Las soluciones mágicas que prometieron en Barcelona en Comú no han llegado y los habitantes son muy críticos con la gestión de Colau y con su respuesta en la ocupación de pisos y locales. El 61,5% de los ciudadanos considera que Colau ha sido muy o bastante permisiva con el movimiento okupa. 

EL TURISMO MEJORA SU IMAGEN

El turismo, en cambio ya no es percibido como un problema real. Sólo el 13,9% de los habitantes de Barcelona tiene una percepción negativa. Los índices más elevados de rechazo se produce en Ciutat Vella y en algunas zonas del Eixample, sobre todo las más próximas a la Sagrada Familia.

Desde medidados de 2018, el gran problema de Barcelona es la inseguridad. Esa, al menos, es la percepción del 60,6% de los barceloneses, que cada día soportan más de 500 delitos en su ciudad. En febrero de 2018, el porcentaje era únicamente del 18,2%, pero la proliferación de los narcopisos y el incremento de hurtos y robos ha tenido un impacto muy negativo en la capital catalana.

Los barceloneses también se quejan de la suciedad de sus calles, sobre todo cuando les preguntan por el principal problema de su barrio. A dos meses y medio de las elecciones municipales, el 64,3% de los barceloneses desconfía de la capacidad de su alcaldesa para resolver los grandes problemas de Barcelona.

Los resultados de esta encuesta de Centre d'Estudis Sociològics sobre el clima de satisfacción y descontento de los barceloneses se han obtenido tras realizar 600 entrevistas a hombres y mujeres de 18 o más años empadronados en Barcelona, con derecho a voto en las elecciones municipales de 2019. El nivel de confianza para los resultados es del 95,5%. El trabajo de campo mediante entrevistas se realizó entre el 4 y el 11 de febrero de 2019.