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La Conselleria de Salud de la Generalitat ha lanzado al Ayuntamiento de Barcelona y a Ada Calau una petición para pedirle cambiar el plan de usos de la capilla de la calle Montalegre asignada actualmente al Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA) para situar la ampliación del CAP Raval Nord.

Este viernes el director del CatSalut, Adrià Comella, ha querido mostrar la "posición firme" del departamento para situar un CAP en la Capella de la Misericòrdia, después de que el equipo de gobierno del consistorio planteara el estudio de esta opción para superar la falta de espacio.

12 AÑOS DE BÚSQUEDA

Comella ha argumentado que llevan 12 años de búsqueda de nuevo emplazamiento para el CAP Doctor Lluís Sayé, conocido como Raval Nord, y en este periodo han barajado ocho opciones, y cuando el consistorio planteó la de la capilla se han dado cuenta de que es "la única oportunidad para el CAP".

"En el Raval, el espacio es escaso, nos gustaría que todo el mundo tuviera claro que el ámbito de la salud no es trasladable de barrio, para esto no hay margen", ha alegado el líder del CatSalut, junto al jefe de División de Recursos Físicos, Martí Ballart, contento con la opción técnica.

UNA PARTIDA DE SIETE MILLONES

Así, cuentan con una partida de siete millones para emplazar las obras y equiparlo en una estructura de cuatro o cinco plantas y 2.600 metros cuadrados funcionales. Ahora deberá ser el pleno del Ayuntamiento de Barcelona quien se manifieste al respecto. En el caso de que el pleno barcelonés diera luz verde a esta decisión, Salud habla de un periodo de licitación de entre 12 y 18 meses, y obras de entre año y medio y dos años, en el marco de un proyecto de remodelación de la capilla que respetaría una fachada pero derribaría el resto.

La plataforma de trabajadores del propio centro cultural ha agradecido el posicionamiento de la Conselleria de Salud, que esperaban "desde hace tiempo", y han animado a recoger firmas para conseguir los apoyos necesarios en el pleno.

Se da la circunstancia de que el pasado diciembre el consorcio del museo, integrado en mayoría por el Ayuntamiento, además de la Generalitat y el Gobierno central, aprobó el plan estratégico, que preveía la ampliación del equipamiento truncado por los años de la crisis.