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Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) abrirá un frente duro contra el PDeCAT y el candidato que éste presente en las elecciones municipales de 2019 por Barcelona. “Definitivamente, no habrá lista única. Si se ha optado por cambiar el candidato es para hacer una candidatura potente en la ciudad”, auguran a Metrópoli Abierta fuentes republicanas. Y no sólo eso: “Los convergentes tienen un problema: piensan que su único enemigo es ERC y sólo tratan de que la candidatura de Esquerra no gane las elecciones”. 

Para los republicanos, “la lista única independentista sólo es planteada por Convergència. Pero lo curioso es que ni ellos saben qué candidato tienen. ¿Será Graupera? ¿Será Mascarell? ¿Será Munté? Es curioso que hablen constantemente de lista única pero luego ni entre ellos se ponen de acuerdo”. 

En las últimas semanas, algunos rumores apuntaban a que el ya excandidato de Esquerra, Alfred Bosch, fue quien dinamitó la candidatura unitaria independentista. Esos rumores detallaban que el republicano había exigido ser el número 1 de una hipotética candidatura unitaria, llevando como escudera a la convergente Neus Munté. En ese caso, negociaría con el PDeCAT la confección de la candidatura. “Ese rumor es una intoxicación –afirman las fuentes a este diario-. Bosch jamás pidió ser cabeza de lista ni se lo propusieron. Lo que pasa es que se inventan cosas porque están muy desesperados”. 

La candidatura de Maragall, afirman también las fuentes, apenas introducirá cambios en la estrategia de ERC. “No habrá giros copernicanos de 180 grados en la política que haremos. Evidentemente, habrá detalles que pueden cambiar, porque cada candidato tiene sus matices sobre determinados temas y pone su granito de arena en las cuestiones que más le interesan, pero en líneas generales seguiremos defendiendo los temas sociales y nacionales que hemos defendido hasta ahora”. 

EN MES Y MEDIO, CANDIDATO INVESTIDO 

A partir de ahora, se abre un periodo para realizar unas nuevas primarias en el plazo de un mes o mes y medio. Los próximos 15 días servirán para que los candidatos que lo deseen presenten los avales correspondientes y luego habrá otras dos semanas para realizar la campaña personal de cada uno de los contendientes. En resumidas cuentas, en el plazo máximo de mes y medio el candidato ya estará investido. “Luego vendrá la confección de la lista, pero ésa es otra batalla”, admiten las fuentes. 

Esa confección de las listas precisará de una negociación del probable candidato Ernest Maragall, con diferentes sectores del partido, para dar voz al mayor abanico de matices. Lo que sí está decidido es que será una “lista cremallera”, con lo que Maragall estará secundado por una mujer. En estos momentos, hay conversaciones para que esa persona sea Txell Bonet, la esposa de Jordi Cuixart, el presidente de Òmnium Cultural que se encuentra encarcelado. 

Quien está más en el aire es el número 3. Ha habido contactos con Antonio Baños, que en las autonómicas del 2015 se presentó como cabeza de lista de la CUP. Baños proviene de la plataforma Súmate, la misma a la que pertenece Gabriel Rufián. Pero su incorporación a ERC no está atada. “Baños y Maragall son como el agua y el aceite”, explica gráficamente una fuente interna del partido republicano. A Esquerra le interesa especialmente esa dualidad para recoger votos del espectro socialista (de donde proviene el candidato) y de los círculos más radicales de la CUP (de donde proviene Baños). Pero en estos momentos, la concreción de esta maquiavélica operación está aún por verificarse. 

EL FUTURO DE ALFRED BOSCH 

Alfred Bosch, por su parte, quedará “a la espera de destino”. De momento, no piensa integrarse en la candidatura de Ernest Maragall. “Entró con Oriol Junqueras en el partido y fue a Madrid porque se lo pidieron. Luego, vino a Barcelona porque se lo pidieron. En estos momentos, está a disposición del partido”, señalan fuentes cercanas al hasta ahora líder municipal de ERC. 

Admiten estas fuentes que “no deja de ser dolorosa su decisión, pero lo cierto es que colaboró siempre con el proyecto, aunque dice que su sacrificio es relativamente pequeño”. Así, subrayan que su contribución al proyecto republicano ha sido inconmensurable, al mismo tiempo que le tachan de “leal hasta la médula”. Ahora, le agradecen el gesto de apartarse a un lado sin ruido para que Maragall pueda iniciar un nuevo ciclo político en la capital catalana.

“Si Alfred se hubiese quedado quieto y hubiese decidido quedarse, evidentemente su actitud no hubiese ayudado. Pero su paso adelante, reconociendo la candidatura de Ernest, hace que, de esta manera, pueda seguir trabajando y el proyecto se mantenga inalterable”, zanjan dichas fuentes.