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La cultura de la calle pasa también por investigar la relación del ciudadano con las plantas psicotrópicas. Al menos ésa es la concepción que tiene el consistorio barcelonés y de ahí un contrato del Instituto de Cultura de Barcelona (Icub), que depende de Joan Subirats, el mentor de Ada Colau, con la delegación en Barcelona de la Fundación ICEERS, que en España está reconocida como organización no gubernamental (ONG) de utilidad pública (sólo tiene esta consideración en España y Holanda).

El International Center for Ethnobotanical Education, Research and Service (ICEERS) es un organismo sin ánimo de lucro que se dedica a transformar la relación de la sociedad con las plantas psicoactivas. “Hacemos esto comprometiéndonos con algunos de los problemas fundamentales que resultan de la globalización de las prácticas relacionadas con la ayahuasca, la iboga y otros etnobotánicos”, advierte en su página web esta organización.

El ICEERS mira hacia adelante: “Imaginamos un futuro en el que las prácticas relacionadas con las plantas psicoactivas sean parte valiosa e integrada de la sociedad”, señala el centro. Y afirma que su plan estratégico pasa por que “a cada individuo y a cada comunidad se le conceda el derecho de elección de tratamientos y terapias, donde se respeten las culturas indígenas y donde se construyan puentes entre el conocimiento tradicional y la ciencia”.

UNA ADJUDICACIÓN A DEDO

A pesar de su concepción científica, la organización partidaria de las prácticas con plantas alucinógenas ha sido incluida en el programa Cultura Viva del Teatre Arnau, un proyecto generosamente subvencionado con fondos públicos. Así, el pasado 15 de diciembre el Icub concedió a dedo a ICEERS 18.400 euros por la “creación y representación de la propuesta artística de Monólogos de calle dentro de la programación artística Arnau Itinerant 2020.

No hubo licitación ni licitantes. El contrato fue directamente a las arcas de la fundación ICEERS. “Este contrato de servicios se adjudicará por el procedimiento negociado sin publicidad. En concreto, se recurre a este procedimiento porque el contrato tiene por objeto la creación y presentación artística única no integrante del Patrimonio Artístico Español”, dice un informe de justificación del propio consistorio.

DISCIPLINA AL SERVICIO DE LA SOCIEDAD

El informe señala que Cultura Viva es un “programa abierto de investigación y desarrollo de proyectos para favorecer espacios de participación, circulación y coproducción cultural en Barcelona”. Dentro de ese programa, se encuentra la actividad del Teatre Arnau, que será itinerante mientras duren las obras de rehabilitación del teatro. El Icub decidió subvencionar la propuesta de Monólogos de calle.

“Por tanto, el proceso de creación y su obra resultante tiene relación con el encargo de la Direcció de Ciutat Educadora y Cultura als Barris, en tanto que pone la disciplina artística al servicio de la sociedad, genera vínculos entre los equipamientos culturales y los equipamientos educativos y de éstos con la ciudadanía y ofrece herramientas artísticas a los adolescentes, sin olvidar la calidad del proceso y del resultado que se exhibirá, tanto desde el punto de vista de la exhibición como de la creación”, dice el informe municipal.

DOS MESES DE UN CONTRATO “ARTÍSTICO”

Afirma también que es imprescindible contar con ICEERS BCN para el desarrollo de estos procesos artísticos porque “es una fundación sin ánimo de lucro que tiene por objeto promover y difundir el conocimiento en beneficio del progreso intelectual, práctico y espiritual de nuestra sociedad”.

El contrato prevé una duración de las representaciones de los monólogos de dos meses. Los proyectos de Arnau Itinerant de más de 15.000 euros son considerados “artísticos”. En la agenda del teatro, que no sabe cuántos años durarán las obras de rehabilitación del histórico local del Paral·lel, figura mantener vivo el espíritu del teatro en los barrios de Raval, Sant Antoni y Poble Sec. Los Monólogos de calle se ubican dentro de un proyecto denominado Metziràdio, un “laboratorio sociocultural en formato radiofónico donde se comparten experiencias y vivencias singulares ligadas a la actualidad del barrio”. Se trata de un programa de radio donde se comparten vivencias personales generando debates “enriquecedores que refuerzan los sentimientos de pertenencia y de comunidad”.

ESPACIO DE ALIANZAS Y CONSPIRACIONES

En su web, el Arnau señala que Metziràdio “no sólo quiere ser un altavoz para las mujeres que han sido silenciadas e estigmatizadas por consumir drogas, sino también quiere convertirse en un espacio de alianzas y conspiraciones colectivas, un lugar desde donde tejer redes de resistencia y complicidades del barrio”.

Los impulsores del teatro también tienen en marcha, el proyecto Arnau, musica’t, un proyecto musical que combina creación artística, producción cultural y recuperación de la memoria histórica del teatro y que tienen como protagonistas a los alumnos del Instituto Milà i Fontanals y la Escola Collaso.

Asimismo, ha puesto en marcha este año el proyecto Passar revista, un espacio donde cuestiona qué es la revista hoy y que no deja de ser una alegoría del propio Arnau. Otro de los proyectos es el de La Barraca de Fira del Paral·lel: se trata de una barraca itinerante recreando las técnicas y la iconología de este tipo de construcciones de finales del siglo XIX. Por último, lleva a cabo el también proyecto itinerante Raval Cuir. Teatre de varietats, donde recupera el patrimonio inmaterial de los cabarets del Raval y del Paral·lel.

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