Los crematorios de Barcelona están contaminando a chorro durante la pandemia del Covid-19. El patógeno ha disparado la mortalidad, lo que conlleva una mayor demanda de incineración y, como consecuencia, en una operativa forzada de los hornos funerarios. El Ayuntamiento de Barcelona, por su parte, sostiene que el funcionamiento de la maquinaria "es el correcto".

Según informa este lunes Crónica Global, distintas voces consultadas apuntan a al menos un crematorio: el de Montjuïc, en Barcelona, propiedad de Cementiris de Barcelona (Cbsa). Empresa que, precisamente, preside Eloi Badia, concejal de Transición Ecológica y Emergencia Climática. "Con los filtros antipolución activos tienen que esperar 20 minutos entre incineración e incineración. Por ello los desconectan", aseguran fuentes internas de la empresa municipal.

DISCREPANCIAS CON LAS CIFRAS

Otra voz interna de la compañía indica algo parecido. "Calientan a 450 grados y desconectan los filtros, porque si no es imposible lidiar con la demanda", subrayan. El propio Badia informó el 6 de abril que la capacidad de incineración de Montjuïc y "otro crematorio" de Áltima, el de Sant Adrià de Besòs, "es de 80 cuerpos al día".

Mientras que fuentes del sector lo ponen en duda. "Incinerar es un proceso largo. Pueden quemar un máximo de 30 féretros. Lo que pasa es que trabajan con las máquinas forzadas para dar abasto, las 24 horas del día y desconectan los filtros cada equis tiempo para ganar velocidad", afirman.

EL AYUNTAMIENTO ASEGURA CUMPLIR LAS NORMAS

En conversación con el citado medio catalán, una portavoz municipal ha indicado que "los hornos de incineración del Centro de Cremación de Montjuïc trabajan bajo los perímetros establecidos por la normativa. En todo momento, todos y cada uno de los valores registrados son analizados y parametrizados llevando a cabo los ajustes necesarios para un correcto funcionamiento", ha dicho. Además, desde su punto de vista, "se asegura la captación de las partículas procedentes de la combustión", ha agregado.

En este sentido, el Ayuntamiento admite una "actividad adicional" por el coronavirus, pero "sin modificar el régimen ordinario de trabajo de la planta". Por lo que hace referencia al polémico nuevo crematorio portátil alquilado para lidiar con la pandemia, aseguran desde el consistorio que "cuenta con los máximos avances del mercado en sistemas de incineración. Este equipo, monitorizado de forma constante durante su funcionamiento, realiza de forma autónoma algoritmos de parametrización para asegurar las 3T (tiempo, temperatura y turbulencia)", según esta misma fuente oficial. "Ello le permite situarse dentro de los valores establecidos en la normativa", recalca.

LÍO TAMBIÉN EN SANT ADRIÀ

Si en Barcelona el Ejecutivo local rechaza que su crematorio público genere más polución, en Sant Adrià de Besòs los activistas anticontaminación es, precisamente, lo que denuncian. La Plataforma Stop Crematori publicó un vídeo la semana pasada en la que se observa el Tanatorio del Litoral, abierto en diciembre de 2019, emitiendo una negra humareda a la ya contaminada atmósfera de la ciudad. Antes de abrir, Áltima, su gestor junto a Pompas Fúnebres de Badalona (PFB), aseguró que el incinerador "respetaría toda la normativa legal" en materia de emisiones.

El Crematorio de Montjuïc de Barcelona lleva incumpliendo la normativa de medio ambiente desde 2019. Cementiris de Barcelona tuvo que desembolsar 240.000 euros en un nuevo sistema de medición ante los "incumplimientos" en el campo de emisiones contaminantes que afloró un informe sobre la instalación, abierta en 1997. La nueva infraestructura de medición para Montjuïc la instaló Emicontrol. Una empresa que, a preguntas de Crónica Global, se ha negado a explicar su trabajo en Montjuïc y se ha remitido a la empresa pública para más información.

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