La marcha de Marilén Barceló ha abierto una profunda crisis en el grupo municipal de Ciutadans. De cuatro concejales, la formación naranja ha quedado con tres: Mariluz Guilarte, Paco Sierra y Celestino Corbacho. El horizonte electoral del partido, a nivel de toda España, no es nada positivo. Ciudadanos no ha sacado ni un solo diputado en la Asamblea de Madrid y en el Parlament de Catalunya ha pasado de ser la fuerza más votada a tener solo seis representantes.

Aunque todavía faltan dos años para las municipales de Barcelona, que serán en mayo de 2023, si el partido se vuelve a presentar tendrá que hacer la lista prácticamente nueva. Paco Sierra ha montado un despacho de abogados en Pedralbes, que tiene un acuerdo de colaboración con el bufete de Albert Rivera, y aunque no se moja abiertamente sobre su futuro político, sus palabras son toda una declaración de intenciones: "Faltan dos años para las elecciones. Ya veremos. La idea es tener un plan B. Hoy en política estás y mañana no estás", dice". El que ya no se presentará es Corbacho. En una entrevista con Metrópoli anuncia: "No repetiré en las próximas elecciones. En 2023 acaba mi carrera política".

"NO ENTRO EN LAS ESTRATEGIAS DEL GRUPO"

"No me veo más allá. Trabajo con una hipótesis de futuro de 2023". Algunas fuentes municipales consultadas por este medio apuntaban la posibilidad de que no acabaría el mandato. Al respecto, el exalcalde de L'Hospitalet de Llobregat dice que, en principio, sí que continuará como concejal estos dos años que quedan hasta las elecciones. "Me gusta lo que hago, llevar temas de medioambiente y urbanismo. A nivel personal estoy cómodo en Ciutadans, pero como no pertenezco al partido -llegó como independiente- no entro en las estrategias del grupo".

Corbacho fue el número tres de la lista conjunta de Barcelona pel Canvi-Ciutadans que lideró Manuel Valls, ahora a punto de volver a Francia. El exministro de Trabajo con José Luis Rodríguez Zapatero fue uno de los tres miembros de la lista -junto con el propio Valls y Eva Parera- que votaron a favor de la investidura de Colau, lo que permitió a la líder de Barcelona en Comú repetir como alcaldesa. Tras ese gesto, Barcelona pel Canvi y Ciutadans rompieron y quedaron como dos grupos distintos en el Ayuntamiento. Corbacho abandonó a Valls y se fue al partido naranja.

Celestino Corbacho con Manuel Valls en 2019 / ARCHIVO
Celestino Corbacho con Manuel Valls en 2019 / ARCHIVO

SOBRE BARCELÓ: "NO ME HIZO PARTÍCIPE DE SUS INTENCIONES"

Corbacho, como Guilarte y otros cargos del grupo municipal de Ciutadans, confiesa que no sabía nada sobre la marcha de Barceló y cree que su salida puede ser debido, por un lado, a cuestiones personales dentro del grupo, "como ella ha dicho", y por otro a buscar un futuro a nivel político, reflexiona Corbacho. "Es una persona empática y amable. La conocí en 2019. Nuestra relación ha sido cordial y correcta, pero nunca me hizo partícipe de sus intenciones". 

Sobre la posibilidad de dejar Ciudadanos y volver a Barcelona pel Canvi durante este mandato, Corbacho lo descarta. "De Manuel Valls solo puedo decir cosas positivas. Pero la plataforma Barcelona pel Canvi-Ciutadans se rompió. Decidí ir a Ciutadans y no me arrepiento. Ciutadans me ofrecía más posibilidades para hacer mi trabajo. Barcelona pel Canvi era un proyecto muy incipiente". En el partido naranja, el exalcalde de la segunda ciudad catalana afirma que no está sometido a la disciplina de partido y que ahora, a punto de cumplir 72 años, piensa más en la jubilación.

BARCELONA PEL CANVI, UN PROYECTO TERMINADO TRAS LA INVESTIDURA DE COLAU

"Ya no tengo que pensar a futuro en clave política. Pienso más en el terreno personal, en mi familia. No tendría sentido cambiar. El proyecto de Barcelona pel Canvi acabó para mi el día siguiente de la investidura de Colau", explica Corbacho en declaraciones a este medio. Y añade: "En tiempos de tormenta, no es época de mudanzas".

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