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Celestino Corbacho, ex alcalde de l'Hospitalet de Llobregat, abandona a Manuel Valls. En una reunión que ambos han mantenido en el domicilio particular del exprimer ministro francés, Corbacho le ha comunicado que formará parte del grupo municipal de Ciudadanos, han asegurado fuentes muy próximas a Corbacho. 

El lunes, Inés Arrimadas, portavoz de Ciudadanos, notificó que Ciudadanos rompía con Valls, tras varios desencuentros entre el ex candidato a la alcaldía de Barcelona y Albert Rivera, líder nacional de la formación naranja.

Valls obtuvo seis concejales en las elecciones municipales del 26 de mayo. En principio, el grupo quedó dividido en dos. Los partidarios del candidato (él mismo, Eva Parera y Celestino Corbacho) y los fieles a Ciudadanos: Mariluz Guilarte, Paco Sierra y Marilén Barceló. Corbacho, entre dos aguas, se ha decantado finalmente por seguir fiel al partido.

REUNIÓN EN LA CALLE PARÍS

A las 11:00 horas, Valls ha entrado en su domicilio particular de la calle París. Quince minutos después llegaba Corbacho, acompañado de Paco Sierra. El exalcalde de l’Hospitalet ha subido a su domicilio, mientras que el número cinco de la candidatura de Barcelona pel canvi-Ciutadans se ha desplazado hasta la calle Muntaner.

Valls y Corbacho tienen una buena sintonía personal. En la campaña electoral, el exprimer ministro ensalzó su gestión al frente del Ayuntamiento de l'Hospitalet y éste ha destacado el gran legado del excandidato a la alcaldía de Barcelona. En una entrevista concedida a Metrópoli, Corbacho destacó que no militaba en Ciudadanos, pero tampoco escondió su buena relación con el partido naranja tras su ruptura con el PSC.

Corbacho, no obstante, no ha querido confirmar su ruptura a Metrópoli. "Todavía tengo que hablar con Ciudadanos", ha recalcado el ex alcalde de l'Hospitalet. "La decisión que tome no será en clave catalana o española, sino en función de los intereses de Barcelona", ha añadido.

DECISIÓN MEDITADA

Fuentes muy próximas a Corbacho, sin embargo, han asegurado a este medio que Corbacho tomó la decisión de romper con Valls hace unos días. "Antes de la investidura, la decisión estaba tomada", explican las mismas fuentes. Y añaden otro factor: la mujer de Celestino, ex militante socialista, "es muy fan de Ciudadanos". 

La separación estaba cantada. No ha sido ninguna decisión precipitada, sino muy meditada. En cambio, sí fue un calentón de Albert Rivera la ruptura con Valls tan acelerada. El divorcio fue anunciado por Arrimadas pocas horas después de que la propia portavoz en el Congreso anunciara la intención de seguir juntos en una entrevista en El objetivo de la Sexta. Algunas fuentes próximas a Ciudadanos dicen que el calentón de Rivera se produjo tras ver el lazo amarillo colgado otra vez de la fachada del Ayuntamiento.

EL RESPALDO A COLAU

Fuentes próximas a Valls, asimismo, ya contemplaban la fractura de Barcelona pel Canvi-Cs tras las elecciones del 26 de abril. Y el político hispanofrancés incluso asumía que Corbacho acabaría rompiendo con él. Los dos bloques, no obstante, dieron luz verde al reparto de votos en la investidura de Colau. Incluso en la formación naranja se asumía el respaldo parcial a Colau como un mal menor.

Las sintonías entre Ciudadanos y Corbacho son evidentes. Esta mañana, el líder del partido naranja en Catalunya, Carlos Carrizosa, ha señalado en declaraciones a RNE que el exalcalde de Hospitalet es "un político de altura", "con el que mantenemos una excelente relación".

CONSECUENCIAS EN EL AYUNTAMIENTO

La ruptura tendrá consecuencias políticas e influirá directamente en la gestión del Ayuntamiento. Tras la ruptura con Ciudadanos, con tres regidores, Valls podía negociar con el equipo de gobierno, que formarán Colau y el PSC, y ser decisivo en la votaciones de temas estratégicos, como los presupuestos. Ahora, tras la marcha de Corbacho, las cuentas no salen -Valls, Colau y Collboni sumarán 20 concejales y la mayoría del pleno es 21-, lo que obligará al gobierno municipal a tener que negociar también con otros partidos, como ERC.