Núria Marín, alcaldesa de L’Hospitalet, preside desde 2019 la Diputació de Barcelona con el apoyo de Junts per Catalunya. Su mirada siempre ha sido amplia y defiende una Barcelona metropolitana. En la segunda parte de la entrevista concedida a Metrópoli, asegura que Barcelona, por sí sola, es débil, pero recalca que es muy poderosa con la suma de todas las poblaciones del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). Marín reivindica el legado de Pasqual Maragall, pero discrepa de la política de movilidad de Ada Colau, actual alcaldesa de la Ciudad Condal, a quien le pide que escuche a los vecinos cuando expresan su malestar por las medidas restrictivas que aplica en el centro de la ciudad.

- Usted es presidenta de la Diputació de Barcelona y se mueve mucho por Barcelona. ¿Qué le parece la política de pinta y colorea de Colau y la instalación de bolardos?

- No paseo mucho por Barcelona y sus barrios. Este es un tema que corresponde al Ayuntamiento de Barcelona y a los vecinos. Es verdad que se han producido algunas quejas de los ciudadanos que no han entendido muy bien por qué se han pintado algunas calzadas y espacios de la ciudad. Todos estamos por hacer ciudades más amables, con una movilidad sencilla. En L’Hospitalet, quizá con no tanto colorín, también fomentamos el uso de la bicicleta y estamos ensanchando las aceras en las puertas de las escuelas para que los padres y los familiares tengan más espacio, más distancia social. Algunos vecinos nos felicitan y otros no lo entienden y nos critican. En el caso de Barcelona, mi consejo es que escuche a los ciudadanos y que intente entender su lógica. También es verdad que los gobiernos tenemos que ser un poco transgresores para que los ciudadanos se mentalicen de que tenemos una crisis ambiental.

 - ¿Estas políticas tan restrictivas son inviables en L’Hospitalet con la densidad tan alta que hay en los barrios?

- Nosotros no hemos hecho el urbanismo que se está practicando en Barcelona. Hacemos lo que es compatible para todos los usos. Potenciamos el transporte público, los transportes alternativos y los desplazamientos a pie. Intentamos que el coche privado, poco a poco, vaya desapareciendo de nuestras vías y podamos convertir nuestras ciudades en espacios más seguros desde el punto de vista medioambiental. No es sencillo. L’Hospitalet es una ciudad muy densa y los alcaldes anteriores a la democracia no pensaban en los vecinos, sino en la especulación. En los últimos 40 años hemos ampliado aceras y espacios verdes para hacer una ciudad más amable y con la pandemia tenemos que repensar el espacio público. Con el soterramiento de las vías ganaremos 120.000 metros cuadrados de espacio público.

"Barcelona, sola, sería una Barcelona débil, pero es fuerte con la suma de las poblaciones del área metropolitana"

- ¿Está de acuerdo en que Barcelona será metropolitana o no será? ¿Qué Barcelona concibe usted?, ¿la Barcelona de los 10 distritos, la Barcelona actual con el AMB o una Barcelona con una tercera corona?

- Barcelona, sola, sería una Barcelona débil, pero es fuerte con la suma de las poblaciones del área metropolitana. Barcelona será metropolitana o no será porque Barcelona no puede en sí misma desarrollar todos los proyectos que tiene. Barcelona, sola, no tendría la Fira, que comparte con L’Hospitalet. Ni tendría una Ciutat de la Justícia como la actual. Barcelona es el motor económico de una realidad metropolitana en la que suman muchos municipios. Ahora debemos discutir dónde ponemos esa frontera porque el área metropolitana se ha extendido y cada vez es más amplia. Debemos sumar al máximo para ser más competitivos y jugar en primera división.

- ¿El gobierno metropolitano debe tener un mayor poder de decisión en un futuro en el área metropolitana?

- Probablemente. Tenemos que ver lo que está pasando en el mundo. Hay alcaldes metropolitanos que han ido más allá del municipio y trabajan con esa mirada general y no tan particular. Hay experiencias de fuera que debemos conocer. No digo que se copien pero sí que se pueden adaptar a nuestra realidad.

- ¿Es una utopía pensar que a medio o largo plazo votemos en unas elecciones metropolitanas en lugar de que la presidenta sea la alcaldesa de Barcelona?

- Ésta es la realidad que tenemos. La ley que se aprobó así lo dice y aquí no hay ningún tipo de cuestionamiento. Ahora bien, no descarto que todo evolucione y que se puedan modificar las leyes y que podamos escoger ese alcalde que vaya más allá de cada ciudad: un alcalde metropolitano con unas competencias y unos objetivos, pero sin duplicarnos. Estamos para sumar y no para solaparnos unos a otros. Por ejemplo, las competencias de transporte podrían estar depositadas allí y los municipios podríamos opinar. Esta es una competencia clara, pero habría que añadir otras que ayuden a cohesionar el territorio y que no haya grandes diferencias entre unas ciudades y otras. Esa era la filosofía del alcalde Maragall. Tenía el espíritu de ver más allá de Barcelona ciudad y los municipios próximos pudimos crecer en una misma dirección. El área metropolitana es un territorio fuerte, potente, motor económico de Cataluña y de España, y debemos buscar la manera para que siga creciendo.

- ¿Cuáles son las prioridades de la Diputació de Barcelona en esta crisis del coronavirus?

- Ayudar a los 311 municipios. No queremos que nadie se quede atrás en esta crisis sanitaria, social y económica. Desde la Diputació trabajamos para que todos los municipios salgan adelante. Durante la primera oleada de la crisis distribuimos material sanitario, que entonces era muy escaso, a todos los ayuntamientos. Económicamente adelantamos 110 millones de euros cuando cayeron los ingresos tributarios para que los ayuntamientos pudieran pagar nóminas. La Diputación hizo el primer plan de choque de Cataluña para reactivar la economía, la cultura y el deporte.

"No queremos que nadie se quede atrás en esta crisis sanitaria, social y económica"

- ¿Existe un problema de masificación en los parques de la Diputació de Barcelona?

- No es un problema generalizado, pero sí lo vimos el pasado fin de semana, con tres días de fiesta, cuando muchas personas y familias colapsaron algunos parques naturales. Son los ayuntamientos quienes deben impedir los accesos. Vamos a trabajar conjuntamente con los ayuntamientos para preservar estos parques naturales permitiendo que las personas pueden disfrutar de ellos. Son espacios que necesitan de un cuidado especial. Esta semana se ha hecho un trabajo intensivo y esperamos que el próximo fin de semana se puedan tener ya claras las condiciones para que no se aparque en cualquier sitio y que el acceso sea ordenado.

- ¿Se ha planteado limitar el acceso por la pandemia?

- Si se hace tendrá que ser una decisión colectiva con los municipios. La Diputació no puede cerrar los parques. Es una decisión que debemos tomar todos juntos. Tampoco la puede tomar una población si el parque afecta a varios municipios. Nos sentaremos y acordaremos lo que sea mejor para todos. Debemos tener muy en cuenta las restricciones marcadas por la Generalitat durante 15 días. Se pretende bajar la movilidad y la relación social. Vamos a intentar que se pueda disfrutar de un parque en un entorno seguro, pero preservando el medio ambiente.

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