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Malas noticias para el aeropuerto de Barcelona. En pleno crecimiento de la infraestructura aeroportuaria --2019 se cerró con 52,6 millones de pasajeros, un nuevo récord en el registro histórico de la instalación-- el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat ha topado con un nuevo enemigo: los comunes de Ada Colau. El partido de la alcaldesa ha intensificado su ofensiva contra la infraestructura por su papel en las emisiones de CO2, justo cuando está encima de la mesa la ampliación del aeropuerto. Y es que El Prat está al borde de rebasar sus límites de capacidad. 

Pese a no tener competencias sobre esta instalación, Barcelona en Comú ha declarado la guerra al aeropuerto. Un asunto que divide al gobierno municipal, dado que hoy mismo el socialista Jaume Collboni se ha mostrado partidario de ampliar la capacidad de la infraestructura aeroportuaria.

DISCREPANCIAS ENTRE COMUNES Y PSC

Unas horas más tarde, la teniente de alcalde de Ecología, Janet Sanz, se ha opuesto a los planes de ampliación del aeropuerto. En concreto, ha asegurado que la ampliación de la tercera pista del aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat --una de las opciones que se barajan para aumentar su capacidad-- "no encaja" con la Declaración de Emergencia Climática que se ha decretado este miércoles.

Mientras tanto, quien sí tiene competencias sobre la instalación, el gestor aeroportuario Aena, ha confirmado este miércoles que está estudiando la prolongación de la tercera pista del aeropuerto en diferentes reuniones que mantiene con varias administraciones.

ACUSACIONES ENTRE EL PUERTO Y COMUNES

Sin embargo, Sanz le ha dado la espalda y ha afirmado que "tiene poco sentido que planteen la ampliación sin adaptarse a hacer compatible la actividad económica con sobrevivir". También ha señalado que alargar esta pista afectaría "el ámbito natural protegido de la Ricarda", un espacio protegido situado en el municipio de El Prat. 

 Además, la concejal de Ecología también ha cargado este miércoles contra el Port de Barcelona. Ha negado la acusación de la institución dirigida por Mercè Conesa, que ha asegurado que el Ayuntamiento miente sobre los datos de contaminación. El martes, Sanz y el concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia, indicaron que las emisiones de CO2 de la actividad relacionada con el puerto y aeropuerto cuatriplican la de la ciudad.

EL PUERTO, EN EL PUNTO DE MIRA

En concreto, Sanz y Badia aseguraron que el puerto emitía 5,3 millones de toneladas de emisiones de CO2, mientras que el Puerto de Barcelona lo reduce hasta las 315.000 toneladas al año. Ahora Sanz se autocorrige e indica que los datos municipales se referían al "impacto global" de estas actividades en el mundo, "no estrictamente" el de la que se lleva a cabo en estas infraestructuras barcelonesas.

"Lo que nos gustaría escuchar del puerto y el aeropuerto son las actuaciones que llevarán a cabo para reducir las emisiones, si están de acuerdo con las medidas que les pedimos y que quieren ser pioneras en el mundo en la lucha cambio climático", ha declarado Sanz.

La teniente de alcalde ha aplaudido que el puerto "haya dicho hoy que quiere reducir las emisiones en un 50%" pero ahora "falta que diga cómo", ha sentenciado.