Jaume Collboni (Barcelona, 1969) es el primer teniente de alcaldía del Ayuntamiento de Barcelona de un gobierno en coalición con Barcelona en Comú. En las elecciones del 26 de mayo de 2019, el PSC obtuvo ocho concejales y el partido de Ada Colau, 10. En plena crisis del coronavirus, ambas formaciones deben gestionar los efectos de la pandemia sobre la economía y las familias barcelonesas. En este entrevista, Collboni habla sobre las terrazas, la futura movilidad de la ciudad y la pandemia. Y defiende que la capital catalana se convierta en una base crucerista.

¿Qué valoración hace del gobierno de coalición con los comunes tras el resultado de las elecciones del 26 de mayo de 2019?

Hemos conseguido pactos que son importantes desde el punto de vista de la estabilidad de la administración de la ciudad. Hemos pasado periodos de mucha precariedad respecto a las mayorías. En 10 años, la ciudad condal no ha tenido un gobierno tan amplio como el actual. En seis años no teníamos un presupuesto aprobado con la mayoría actual. La ciudad ha salido ganando de forma clara.

¿Barcelona podía haber hecho algo más para evitar la marcha de Nissan o era una muerte anunciada?

Niego que Nissan esté muerta en Barcelona. La tenemos que batallar. Al responsable de Nissan en España le he comunicado que no compartíamos el fondo ni las formas. Han traicionado la confianza del comité de empresa, de los trabajadores y las trabajadoras, y pensamos que no han hecho los números. El cierre, según lo están planteando, le saldrá muy caro a la compañía porque son muchos los esfuerzos económicos que han hecho las administraciones en los últimos años, porque tiene un coste en reputación y porque es una de las factorías que Nissan tiene en Europa. Esperemos que reconsideren su postura. Estamos hablando con la ministra Reyes Maroto, con la consellera Àngels Chacón. Barcelona, Cataluña y España han superado situaciones de crisis como la actual. Pasó con la SEAT y con la Nissan hace 10 años. Entonces, el presidente José Montilla visitó Japón en un momento muy crítico que superamos con el apoyo del Gobierno de España, de la Generalitat y el Ayuntamiento. Ha sido un golpe duro, una mala noticia, pero nos hemos emplazado para seguir hablando. La próxima semana habrá una reunión a tres bandas entre Ayuntamiento, Generalitat y el ejecutivo español. Y mantenemos abiertos los contactos con la empresa. Esto no es tan sencillo. Una empresa muy arraigada como Nissan en un país con una tradición industrial tan fuerte, no puede marchar de una manera tan fácil.

¿Se equivocó Janet Sanz al afirmar que deseaba que la industria automovilística no recuperara su actividad económica?

De un fenómeno o una anécdota no hemos de hacer una categoría. La posición del consistorio es inequívoca a favor de la industria, del sector del automóvil, que debe progresar y adaptarse a las demandas de sostenibilidad y conectividad. Esta ciudad y Cataluña tienen un salón, como el Automobile, e industrias de referencia a nivel internacional. Somos una potencia exportadora. Nuestra apuesta y defensa de la industria están fuera de dudas. Lo hemos repetido en los últimos meses y así seguirá siendo.

La posición del gobierno municipal es inequívoca a favor de la industria, del sector del automóvil

¿Por qué costó tanto llegar a un acuerdo con el Gremi de Restauració para actualizar las tasas de las terrazas y facilitar la recuperación de la actividad económica?

Es habitual que los gremios jueguen a defender legítimamente los intereses de un sector. Nuestra obligación, como gobernantes, es tener en cuenta el conjunto y encontrar los equilibrios necesarios para que la ciudad funcione. El Gremi de Restauració pedía oxígeno en una situación muy crítica, como también ha pedido el comercio. El gobierno municipal ha trabajado con ellos y ha hecho un esfuerzo para flexibilizar el uso del espacio público, rebajar tasas de terrazas y tasas del uso del espacio público comercial, y ahora estamos hablando con los ejes comerciales para sacar la actividad comercial a la calle, porque el espacio abierto es el más seguro a nivel sanitario.

¿Han calculado el coste económico que tendrá la implantación de las terrazas en la calzada?

Hemos calculado que el descenso de ingresos que supone la rebaja fiscal será de unos cinco o seis millones de euros, y el coste de la logística por movilizar a la Guardia Urbana y la colocación de separadores puede ser de otros cinco millones de euros. La medida, en su conjunto, tendrá un coste de 11 millones de euros.

¿Qué sectores económicos tendrán más problemas para recuperarse en la ciudad?

Los sectores vinculados directamente con la industria turística. Soy partidario, en esta crisis, de explicar las cosas como son, y afrontarlas. Es evidente que la ausencia de turistas de una forma tan notoria marcará mucho y perjudicará a la hostelería y al comercio del centro de la ciudad, cuya cuenta de resultados dependía en un 60 o un 70% del turismo. ¿Cuál es nuestra esperanza? En primer lugar, que esta situación anómala sea intensa pero corta. En segundo lugar, que no sea tan duro como parece. Afortunadamente, según los datos que hemos recibido en las últimas dos semanas desde que pasamos a la fase 0,5, el 80% de los comercios abrieron el primer día, porcentaje que oscila entre el 30 y el 40% en el caso de las terrazas. No está mal como punto de partida. Las cifras, en Madrid, eran muy inferiores. La gente tiene ganas de salir y consumir. Los pequeños negocios tienen muchas ganas de volver a empezar y lo están haciendo quienes no tienen empleados o tienen pocos.

Debemos recuperar el Port Olímpic, un espacio maravilloso que teníamos en nuestro imaginario y que había desparecido

¿Qué negocios se recuperarán antes?

Los negocios familiares, de barrio, son los primeros en abrir. En cambio, las superficies medias y grandes, con muchos trabajadores, que están en el centro de la ciudad y que dependen del turismo, volverán más lentamente. Hacemos un llamamiento para que los barceloneses no solo compren en tiendas locales, sino también para que recuperen el centro de la ciudad. Debemos recuperar, por ejemplo, el Port Olímpic, un espacio maravilloso que teníamos en nuestro imaginario y que había desparecido. Muy pocas ciudades en el mundo tienen un puerto olímpico en la trama urbana, que está a 10 minutos de la plaza de Catalunya. Los locales del centro han de sustituir los turistas por los barceloneses como ha empezado a pasar en la misma Rambla. Hemos de recuperar espacios públicos que son nuestros.

Terraza en una plaza de Barcelona
Terraza en una plaza de la capital catalana / ARCHIVO

¿La crisis del coronavirus ha de ser un punto de partida para reflexionar sobre qué tipo de turismo queremos para los próximos años?

La crisis del coronavirus puede ser un catalizador y un intensificador de algunos cambios y transformaciones que estaban en marcha. En el ámbito digital es evidente: teletrabajo, digitalización, ventas online… En el turismo pasará lo mismo. Felizmente, hemos superado la fase de la turismofobia y hemos llegado al consenso de que a Barcelona le interesa una industria turística potente que sea sostenible y sobre todo que sea de calidad. Revisando las campañas que queremos lanzar dentro de unas semanas, están pensadas para ir a públicos y zonas del mundo donde nos interesa especialmente explicar nuestra ciudad. Queremos turistas que respeten el destino y con capacidad adquisitiva. Creo que este reset que deberemos hacer es una oportunidad en este sentido.

Con la crisis del coronavirus, ¿se mantienen las discrepancias entre PSC y comunes en temas como el turismo de cruceros o puede iniciarse un punto de coincidencia?

Es evidente que somos partidos diferentes, con distintas posiciones en temas económicos. En un gobierno de coalición, debemos tenerlo presente. Nuestro discurso ha de ser coherente para el ciudadano y los actores económicos. También es importante tener en la cabeza toda la ciudad. Es una ciudad compleja, diversa, con intereses muy contrapuestos. En el tema de los cruceros, la clave pasa no por renunciar a un sector que aporta beneficios, sino potenciar el de mayor calidad. Y, ¿cuál es? Es el que tiene base. Barcelona, en un futuro, debe trabajar para ser una base crucerista. El de menos calidad es el que hace escala, que está un día. Es el que hace un uso más intensivo del espacio público y es menos beneficioso. Nos interesa aquel crucerista que llega en avión, está más días en la ciudad condal, sale de aquí… Es el que se deja más dinero en la ciudad. Éste es el punto óptimo de un tipo de turismo que no tenemos que descartar en absoluto porque somos una ciudad con puerto.   

Cruceros en el Port de Barcelona / ARCHIVO
Cruceros en el Port / ARCHIVO

Es evidente que PSC y BeC somos partidos diferentes, con distintas posiciones en temas económicos

En uno de los últimos plenos, ustedes y comunes llegaron a un pequeño acuerdo. ¿Esa fisura se ha cerrado por completo?

Lo que digo es que reconozcamos el esfuerzo que está haciendo el Port por la electrificación. Se están haciendo inversiones para convertirse en base. Que el Port es uno de los focos de contaminación más importantes de la ciudad es un dato objetivo. Solo hay que subirse a un edificio alto de la ciudad y se ve cómo entran barcos y llega el humo. Pero al Port hay que reconocerle que está haciendo un esfuerzo de electrificación para que los barcos que estén en el Port no lancen emisiones. Por otro lado, un aeropuerto competitivo, bien conectado, es una garantía de progreso económico. El aeropuerto, en los 10 o 15 últimos años nos ha permitido estar directamente conectados con ciudades que exportan más talento, más turismo de más calidad. La batalla futura del aeropuerto es incrementar nuestra conexión intercontinental. Es cierto que el avión de corto y medio recorrido va a ir sustituyéndose en nuestro caso por el AVE, pero también es cierto que debemos hacer un esfuerzo por intensificar los vuelos de largo recorrido, que contaminan menos. Ahora hay que ponerlo todo en paréntesis. Vamos a ver cómo queda todo, la situación de las grandes compañías. Vueling ha anunciado que vuelve a operar con 175 vuelos a principios de julio. Es una buena noticia. Pero hay que esperar a ver cómo queda el mapa aeroportuario y de las grandes compañías. Lo que decíamos hace dos meses no nos valdrá dentro de dos. Muchas cosas habrán cambiado. Soy partidario de hacer compatible la sostenibilidad con la conectividad. Este sector ha sido de los que menos esfuerzo ha hecho para ser sostenible desde el punto de vista de las emisiones. Lo reconocen las propias compañías. Las emisiones se tienen que reducir, pero yo creo en un aeropuerto bien conectado.

La calle de Consell de Cent de Barcelona, peatonalizada / JORDI SUBIRANA
La calle de Consell de Cent de Barcelona, peatonalizada / JORDI SUBIRANA

Otro debate encendido durante el coronavirus ha sido el de la movilidad urbana. ¿Cómo ve la movilidad del futuro, los equilibrios que se generen y las peticiones de algunos sectores, como Foment del Treball, para que no se criminalice el uso del vehículo privado?

Es normal que haya este debate. Se produce en todas las ciudades del mundo. La gran apuesta que deben hacer Barcelona y las grandes metrópolis es por el transporte público como alternativa al vehículo privado. No hay una alternativa de masas, de gran alcance, que no sea el transporte público. Hemos de potenciar que los vehículos eléctricos y compartidos, como motosharing, carsharing, tengan recorrido en la ciudad. Nosotros vamos a desplegar desde B:SM 5.000 puntos de conexión eléctrica. Hemos hecho una ampliación de las licencias del motosharing y trabajaremos para que el carsharing aterrice en la ciudad. Es sostenible en una trama urbana como la de esta ciudad. La bicicleta y el patinete, con todas las medidas de seguridad, son otras alternativas. La situación actual nos obliga a ampliar las aceras por seguridad: los famosos dos metros. En el caso de la capital catalana hemos actuado sobre 12 kilómetros lineales, pero Madrid ha actuado sobre 29. Es más del doble. Es una política que se hace en las grandes ciudades.

La moto es una alternativa de movilidad que, además, va muy vinculada con las ciudades mediterráneas

En Barcelona hay 280.000 motos censadas. ¿Qué les diría a los motoristas que en las últimas semanas reciben mensajes de medidas coercitivas por parte del Ayuntamiento? ¿La moto ya no es una alternativa de movilidad en los planes del Ayuntamiento?

La moto es una alternativa de movilidad que, además, va muy vinculada con las ciudades mediterráneas. Roma es otra de las grandes ciudades que tiene un gran parque de motos. Tener moto quiere decir aparcar las motos donde se pueden aparcar. Deben cumplir las normas como todo el mundo. Históricamente ha habido un cierto relajamiento. Ahora tenemos la necesidad de despejar espacio público por motivos de seguridad sanitaria, para evitar aglomeraciones. Se dijo que no se multaría y por la información que yo tengo, ha sido así. Para liberar los espacios para el peatón, debíamos sacar las motos mal aparcadas y ponerlas en los parkings. La moto es una alternativa más de transporte. En el futuro, la moto será eléctrica. Durante la pandemia, hemos visto las ventajas de una ciudad sin humo. La vida en una ciudad tiene que ver con el ruido. Es la vida del urbanita. Pero a no tener humo no nos tenemos que resignar. La moto eléctrica es la que tiene futuro. 

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