Entre las localizaciones históricas de Barcelona, y más concretamente del Poblenou, se encuentra el recinto de Can Ricart, una zona que albergó una gran fábrica de producción textil en la capital catalana durante el siglo XIX.

Lejos de ser conservado como el bien cultural de interés nacional que es, declarado así por la Generalitat en 2007, presenta un deterioro más que evidente al que no se le ha puesto freno con el paso del tiempo.

Tras años en los que no han avanzado los diferentes proyectos propuestos para las instalaciones, el Ayuntamiento ha aprobado de forma definitiva una rehabilitación de carácter parcial que evite alcanzar al edificio un estado de ruina.

MÁS DE MEDIO MILLÓN

El proyecto mejorará el estado de una nave industrial situada en los números 5-9 de la calle Emilia Coranty del Poblenou, perteneciente al distrito de Sant Martí.

Para llevar a cabo estas reformas, el consistorio invertirá un cuantía total de 580.350,15 euros, un presupuesto que contó con luz verde a finales del pasado mes de enero.

OKUPAS

Durante el mandato socialista de Jordi Hereu los okupas que se instalaron en las naves ya impidieron la ejecución correspondiente al inicio de las reformas del recinto, prevista en el plan de preservación del legado fabril de Can Ricart y el Poblenou.

Esta planificación preveía el desalojo y demolición de las naves no protegidas, tal y como deseaban los propietarios de las edificaciones.

Espacio de Can Ricart, en el Poblenou
Espacio de Can Ricart, en el Poblenou / ARCHIVO

UNIVERSIDAD DE BARCELONA

Después de una continuación en el estado de abandono del conjunto de naves, Can Ricart pudo tener una nueva oportunidad para resultar práctico más allá de su valor histórico.

La Universitat de Barcelona (UB) trató de crear el Parque de las Humanidades y las Ciencias Sociales a partir de la cesión de los terrenos por parte del consistorio al centro universitario. El proyecto, finalmente, no se llevó a cabo debido al elevado coste que éste suponía, cifrado en unos 15 millones de euros.

Pese a la negativa en su momento, la iniciativa podría llegar a retomarse de nuevo. La UB cuenta ahora con una prórroga hasta el mes de septiembre para retomar el proyecto, que podría obtener fondos de la Comisión Económica Europea para su financiación.

HANGAR Y CASAL

Algunas iniciativas, por contra, sí han llegado a realizarse en algunas de las naves de Can Ricart. Buen ejemplo de ello es la instalación del Hangar, un centro de producción artística ubicado en una de las construcciones. Estos terrenos también acogen el Casal de Joves con nombre homónimo, dos actividades que conviven, en primera persona con un deterioro al que, una vez más, se le intentará poner fin.

Si quieres leer más noticias como esta y estar informado de la actualidad de Barcelona, descárgate nuestra app para iOS y Android.