Ada Colau ha traspasado esta semana la política municipal para entrar de lleno en la precampaña de las elecciones generales que se avecinan en España. La alcaldesa de Barcelona ha encendido la maquinaria de guerra y apunta sus cañones en una misma dirección: Pedro Sánchez. Para ello cuenta con el apoyo de su partido, Barcelona en Comú, que obedece fielmente a las directrices marcadas por su líder. Poco o nada le importan a los comunes que para gobernar la ciudad dependan de un acuerdo de coalición con el PSC, que de momento guarda silencio tras los ataques de Colau a Sánchez. 

En estos últimos días, la primera edil de Barcelona se ha referido al líder del PSOE como un "irresponsable que denigra la política", le ha dicho que no puede dormir tranquilo tras abocar a España a una nuevas elecciones y su partido ha difundido un meme que apunta en la misma línea. "No podría dormir si fuera presidente en un gobierno con Podemos", reza el texto del fotomontaje junto a una imagen de Pedro Sánchez, mientras que debajo aparece Colau junto al siguiente mensaje: "Yo no podría dormir si fuera presidenta y no hubiera regulado los alquileres ni derogado la reforma laboral". 

Meme de Pedro Sánchez y Ada Colau difundido por los canales de BComú / MA
Meme de Pedro Sánchez y Ada Colau difundido por los canales de BComú / MA

COLAU, CLAVE PARA PODEMOS

Las duras palabras de la alcaldesa contra el todavía presidente del Gobierno en funciones no han sido obra de una reacción aireada o de un desliz, sino de un plan comunicativo predeterminado donde Colau ejercerá un rol destacado en la campaña de las generales, según fuentes cercanas a BComú. Y es que los comunes pasan por una grave crisis de liderazgo en Catalunya, incapaz de frenar el ascenso del PSOE en un territorio clave para el éxito de cualquier partido de izquierdas.

Ada Colau y Pedro Sánchez, reunidos antes del Consejo de Ministros / EFE
Ada Colau y Pedro Sánchez reunidos en una imagen de archivo/ EFE

La fórmula escogida en las pasadas elecciones generales no funcionó. Colocar como cabeza de lista de Catalunya en Comú a Jaume Asens --persona cercana a Iglesias y Colau-- supuso un auténtico fracaso para Podemos, que perdió cinco escaños y un 9,46% de los votos respecto a los anteriores comicios de 2016. Además, pasó de ser la primera fuerza en Catalunya a la tercera tras las elecciones de 2019, por detrás de ERC y el PSC.

INCOMODIDAD DE IGLESIAS EN CATALUNYA

Es en este punto --la necesidad-- donde emerge con fuerza la importancia de Colau para Podemos en Catalunya, que en pasadas citas electorales se erigió como un feudo de la formación morada. Iglesias no quiere perder más votos en un territorio donde no se siente cómodo, asediado constantemente por la agenda política que marca el procés y que tanto le ha perjudicado a nivel electoral.

Es por ello que el líder de Podemos prefiere delegar en la alcaldesa de Barcelona la estrategia a implementar en Catalunya, a la par que apuesta por una mayor implicación de Colau en los nuevos comicios, previstos para el 10 de noviembre. 

ASENS, EN DUDA

Las fuentes consultadas coinciden en señalar que Colau desempeñará un rol mucho más activo que el que ejerció durante la campaña del 28A. Por otra parte, no ven del todo claro que Asens vuelva a repetir como cabeza de cartel de los comunes en las próximas generales. "Pueden haber cambios en las listas, no hay nada en firme, pero parte de la Ejecutiva ya ha mostrado en privado sus reticencias sobre Asens. Ven más en él un problema que un potencial", señalan las mismas fuentes. 

No obstante, Colau ha asegurado este viernes durante una entrevista en TVE que Asens repetirá como cabeza de lista, del que ha destacado su "perfil dialogante" y su papel como puente "para desencallar la situación de Catalunya".

Aun así, fuentes internas del partido aclaran la decisión final no está tomada y que deberá seguir los procedimientos democráticos internos de la formación --en la que participan diversas corrientes y partidos--, "por muy importantes que sean los designios y palabras de Colau". Como solución, no descartan que sea el propio Asens quien dé un paso atrás, consciente de sus "limitaciones" como cara visible y de las necesidades de la formación morada.