Ada Colau ha tardado cinco años en aprobar unos presupuestos municipales por la vía ordinaria. La alcaldesa logró la vara de mando de la ciudad en junio de 2015. Sin embargo, desde entonces, los comunes -durante un año y medio con el PSC en el gobierno, entre mayo de 2016 y noviembre de 2017- no habían conseguido sacar adelante unas cuentas. En 2016, el ejecutivo local planteó una modificación presupuestaria. En 2017 y 2018, Colau tuvo que recurrir a la moción de confianza -puso su cargo a disposición del pleno, sabiendo que la oposición no se pondría de acuerdo para encontrar un candidato de consenso a la alcaldía-. Y en 2019, el presupuesto se prorrogó.

Las cuentas para el 2020 han salido adelante con un amplio acuerdo. De los 41 concejales del pleno, el presupuesto de Colau y Jaume Collboni ha contado con el apoyo de 33. 18 de los regidores son los del gobierno. A estos se han sumado los 10 de ERC y, sorprendentemente, los cinco de Junts per Catalunya. El presupuesto superará los 3.000 millones. Entre las prioridades del Ayuntamiento están revertir las desigualdades sociales en Barcelona y luchar contra la emergencia climática. Ernest Maragall, líder de ERC, consiguió la incorporación de 100 millones de euros netos.

Para el regidor de presupuestos, el común Jordi Martí, "los presupuestos aprobados son mejores que los que presentamos". Martí ha destacado que por primera vez las cuentas superarán los 3.000 millones. "Es un presupuesto expansivo, de izquierdas". El concejal ha destacado, entre otras partidas, la que se destinará este año al Pla de Barris, de 35 millones. "Es un acuerdo refrendado por el 80% de los concejales. Es algo histórico", ha recordado Martí, que ha agradecido especialmente la implicación de JuntsxCat y de Elsa Artadi

PARÁLISIS PRESUPUESTARIA

Maragall ha dicho que Barcelona aprueba por fin unas cuentas tras cuatro años de "parálisis presupuestaria". El líder republicano ha dicho que su partido tomó la decisión de que intentaría apoyar los presupuestos hace cuatro meses porque la ciudad lo necesitaba tras un mandato de parón. "Que el gobierno cuente con el apoyo de cuatro grupos se convertirá a partir de este viernes en presión y vigilancia para que se cumplan los acuerdos". 

Desde las filas de Junts per Catalunya, Artadi ha subrayado que "estos no son los presupuestos que hubieran impulsado ellos", pero ha asegurado que ha encontrado en el gobierno voluntad de diálogo y consenso. Artadi ha destacado la necesidad de contar con unas buenas cuentas para apoyar la ocupación de calidad y a los nuevos sectores económicos y a los emprendedores.  

MÁS IMPUESTOS

Los partidos que se han opuesto a los presupuestos han sido Ciutadans, Barcelona pel Canvi y PP. Luz Guilarte, de Ciutadans, ha recordado que la aprobación llega tras cuatro años de fracasos de Colau para aprobar unas cuentas municipales. Guilarte ha reiterado que el Ayuntamiento sube de manera masiva los impuestos a los barceloneses. "De media, los ciudadanos tendrán que pagar unos 200 euros más al año".

La regidora naranja ha ido más allá en sus críticas y ha asegurado que las cuentas apenas incorporan incrementos para combatir el principal problema de los vecinos: la inseguridad. "Sus presupuestos son unos presupuestos partidistas y no los que necesitan los barceloneses". Josep Bou, del PP, también ha criticado la importante subida de impuestos municipales. "Es un presupuesto que pide a los barceloneses que se rasquen los bolsillos". Bou ha ironizado con la intervención de Marti. "Casi me convence".

Por su parte, el exprimer ministro francés, Manuel Valls, ha valorado positivamente que Barcelona tenga, por fin, unos presupuestos. Según Valls, las perspectivas económicas en las que se sustentan los presupuestos "no son realistas", ha subrayado el edil en relación a las previsiones que indican que próximamente se entrará en una situación delicada. "Barcelona pel Canvi ha sido excluida de las negociaciones presupuestarias", ha añadido Valls, que opina que ha sido así porque el tripartito buscaba dar "oxígeno" al Gobierno de la Generalitat. "Barcelona no puede ser una moneda de cambio de terceros", ha concluido.

EL ESTACIONAMIENTO, MÁS CARO

El pleno ha aprobado también este viernes las nuevas tarifas del área verde y azul de aparcamiento para este año. A grandes rasgos, la conclusión es que los barceloneses tendrán que pagar por estacionar en la ciudad. El Ayuntamiento ha eliminado la gratuidad para los residentes sin multas, aunque las personas que hayan sacado el abono anual durante este enero se han evitado tener que pagar este año.

Por su parte, los importes del área azul​ para este año se disparan de manera significativa respecto a los precios del año pasado. Mientras las tarifas en 2019 oscilaban entre 1,08 y tres euros, en 2020 el coste se mueve entre 0,50 y 4,25 euros. Todos estos precios son por una hora de aparcamiento. Según el Ayuntamiento, "se establece una política de precios variable en función del nivel de contaminación del vehículo".

Tanto ERC como JuntsxCat han apoyado la subida de los precios por aparcar en Barcelona y solo Ciutadans, Barcelona pel Canvi y PP han votado en contra. "En algunos vehículos están doblando el coste por hora. Hay una persecución al vehículo privado. Los ciudadanos no tienen la responsabilidad de mantener saneado el Ayuntamiento de Barcelona. Los ciudadanos tienen que contribuir, pero la responsabilidad es del gobierno", ha resumido la regidora de Barcelona pel Canvi, Eva Parera.