La rotura de una palmera y su caída provocó el pasado martes la muerte de un hombre de 42 años en el parque de la Ciutadella. El Ayuntamiento de Barcelona, que ha encargado un estudio de "urgencia" para esclarecer las causas del trágico accidente, defiende que las revisiones anuales a los 230.000 árboles de la ciudad se hacen. El Comité de Empresa de Parcs i Jardins, empresa pública que gestiona las zonas verdes de la ciudad, denuncia que la falta personal afecta a los históricos jardines de Ciutat Vella. "El parque de la Ciutadella no tiene el mantenimiento que se merece", asegura su presidenta, Silvia Fitó.

"Hace muchos años que denunciamos la falta de personal. Ahora, desde hace poco, estamos empezando a cubrir la tasa de reposición, pero no es suficiente", explica la representante de los trabajadores. La plantilla de Parcs i Jardins cuenta con cerca de un millar de empleados, 750 de los cuales son los profesionales que trabajan sobre las zonas verdes, podando, limpiando y actuando en parques y jardines. Fité calcula que aún faltan unos 200 trabajadores para poder cubrir todas las zonas de la ciudad con la calidad necesaria.

DESGASTE CIUDADANO

Los jardines de la Ciutadella reciben "mucha presión" de los ciudadanos. Un desgaste, que obliga a un mantenimiento minucioso, que ahora mismo no se está produciendo, según denuncia la sindicalista de CCOO, sindicato mayoritario en la empresa. "El mantenimiento es insuficiente, también es difícil a causa de la gran cantidad de usuarios del parque, ya que en una parte importante de la jornada coinciden con los trabajadores", explica. Los trabajos en el parque que acoge el Parlament de Catalunya no se hacen con la "calidad" requerida. "Con más personal puedes hacer más faenas. Hay trabajos que se harían mejor manualmente, pero se hacen con máquinas, en parte, por la falta de personal".

Bomberos en el parque de la Ciutadella tras el accidente mortal / EFE
Bomberos, el martes pasado, en el parque de la Ciutadella / EFE

Los primeros análisis descartan que la causa del accidente sea una plaga del escarabajo picudo rojo que mata a las palmeras y que hace años afectó a varias palmeras en la ciudad. El árbol se rompió y una parte del tronco de entre tres y cuatro metros cayó sobre la víctima. También causó heridas leves en una mujer. Fuentes municipales señalan que, siguiendo el Plan de Riesgo, el Ayuntamiento hace una "evaluación exhaustiva" a todos los árboles. El Plan directivo contempla, además, la revisión anual de todos los ejemplares.

'EL RIESGO CERO NO EXISTE'

"Nos sentimos consternados y responsables por el trabajo que hacemos, pero en jardinería el riesgo cero no existe. Son seres vivos", explica la sindicalista. Algunos técnicos que este miércoles han revisado los árboles de la Ciutadella trasladaban su "extrañeza" a Fité ante lo sucedido.

La palmera debía someterse a una prueba a finales de año que, tal vez, hubiera detectado una anomalía. Aun así, las revisiones no son una ciencia exacta, especialmente en el caso de las palmeras. "No son como los árboles de leña. Son fibrosas y las enfermedades que padecen pueden causar estragos sin ser detectadas. El árbol se mantiene vivo, pero la enfermedad en realidad lo está agotando por dentro", describe la jardinera. 

Decenas de personas pasean o corren por el parque de la Ciutadella bajo la atenta mirada de los voluntarios de Colau / EFE
Barceloneses pasean y corren por el parque de la Ciutadella pocos días después de la reapertura de los parques / EFE

Aunque la representante de los jardineros de Barcelona no niega la falta de plantilla, descarta relacionarlo con la muerte del martes. "A la vista está que no eramos suficientes, pero no nos parece justo relacionar la falta de personal con esta desgracia", observa.

MÚTLIPLES FACTORES

Las palmeras se acostumbran a limpiar para eliminar los nidos de cotorra que en muchos casos aumenta el peso de la copa de manera considerable. En este caso, señala Fité, los técnicos han detectado que la fibra tenía defectos, pero no le faltaba riego y había pasado la última revisión, según defiende el consistorio.

En accidentes como este, convergen muchos factores que pueden explicar la causa del sinistro, por ejemplo, insectos, hongos que parasitan los insectos o, incluso, la "mala suerte". "A la espera de saber el análisis pensamos que ha sido una desgracia, aunque siempre hay que sacar autocrítica y mejorar".

EFECTO CORONAVIRUS

El Plan de Riesgo contempla la eliminación del árbol analizado si presenta un peligro para los ciudadanos. Un programa informático registra todas las operaciones de poda de los ejemplares de la ciudad. Si el árbol tiene alguna anomalía, pero sin riesgo de caer, se prueba con el tratamiento indicado. La poda no siempre es la solución, pues se ha comprobado que con una poda drástica se "favorece la entrada de enfermedades" a través de la herida del árbol causada por el corte en la rama.

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La palmera rota que provocó la muerte de un hombre de 42 años / EFE

La pandemia también ha alterado la estructura de la plantilla de Parcs i Jardins y, en consecuencia, el cuidado de la vegetación urbana. Este año, la partida que recibe la empresa cada verano para subsanar los períodos de vacaciones de la plantilla, no ha llegado. Además, se ha apartado del servicio activo a una parte de una plantilla "muy envejecida" por tratarse de un perfil personas de riesgo en caso de un contagio de la Covid-19. El servicio esencial se mantuvo para mantener los árboles de la vía pública, pero no de los parques, cerrados durante el estado de alarma.

TECNOLOGÍA

Los jardineros señalan que una mayor inversión en tecnología mejoraría el servicio y podría detectar anomalías como la de la palmera en cuestión. "Hay que minimizar el error humano, no podemos dejar todo a la experiencia, a la visión del trabajador. Falta más formación en enfermedades, implementar tecnología para encontrar sistemas fiables como, por ejemplo, hacer radiografías a los árboles para conocer el estado del interior de la planta", reclama la presidente del comité.

Durante la legislatura 2003-2007, con Inma Mayol (ICV) como regidora de Salud Pública y Medio Ambiente, empezó la privatización de Parcs i Jardins. Actualmente el 30% del mantenimiento de plazas y parques concretos lo llevan a cabo empresas privadas. "La gestión debería ser toda pública del Ayuntamiento. En 1992 Barcelona gestionaba por completo los parques y jardines desde el consistorio. Era mucho más barato y se gestionaba bien", explica.

CUMPLIR EL CONVENIO

Fité asegura que el gobierno municipal de Ada Colau "ha hecho una apuesta" en este sentido "y algo se ha paliado". En 2016, los comunes decretaron el servicio de Parcs i Jardins como "esencial". Una situación que allanó el camino a la incorporación de 100 nuevos interinos. Los trabajadores agradecen ese gesto, pero siguen exigiendo más ofertas públicas de empleo para cumplir con la ratio de 2 jardineros por hectárea del convenio laboral que ahora no se cumple.

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