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Cementiris de Barcelona (CBSA) gestionó 16.141 servicios funerarios en 2017 y solo 329 fueron bonificados o gratuitos. Es decir, poco más del 2%. Un año después, la empresa municipal hizo 15.470 servicios y 385 tuvieron una bonificación o estuvieron exentos de pago, según cifras oficiales de CBSA.

La empresa que preside Eloi Badia, concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica del Ayuntamiento de Barcelona, hizo 14.304 servicios funerarios en 2019. CBSA, sin embargo, todavía no ha hecho el cierre de los entierros bonificados o gratuitos del año pasado.

LOS BENEFICIOS DE CBSA

El bajo porcentaje de servicios bonificados o gratuitos choca con los dos millones de euros anuales de beneficios que promedia Cementiris de Barcelona en la última década.

El Ayuntamiento de Barcelona, como avanzó Metrópoli Abierta, cobró el lunes 23 de marzo la tasas de cementerios a los barceloneses, en plena pandemia del coronavirus. El precio de los tributos se ha doblado en 2020.

LAS TASAS

Este medio tuvo acceso a dos facturas emitidas por el Ayuntamiento. En un caso, el coste de este año ascendía a 32,23 euros, una cantidad que prácticamente dobla los 16,89 euros abonados en 2019 por el mismo servicio. En el otro, el importe cobrado era de 253,46 euros, frente a los 132,27 euros que pagó la misma persona hace un año.

La tasada cobrada por el gobierno municipal corresponde a la conservación de los nichos en los cementerios. Los camposantos de Barcelona son de titularidad municipal y su precio varía en función del número de nichos o compartimentos.

INSTALACIONES DETERIORADAS

La gestión de Cementiris de Barcelona está bajo sospecha desde hace años. Los buenos resultados económicos contrastaban con la falta de mantenimiento de algunos cementerios de la ciudad. El deterioro de algunas instalaciones, criticado y denunciado por algunos vecinos, fue ignorado sistemáticamente por la empresa municipal.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, acompañada del concejal de Gràcia, Eloi Badia / EFE
Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, y Eloi Badia, concejal y presidente de Cementiris de Barcelona

El 15 de septiembre de 2017, se hundieron 144 nichos del cementerio de Montjuïc. Dos días antes ya se habían detectado algunos temblores, pero el entonces director de la instalación, Jordi Valmaña, ignoró los avisos.

ACTUACIÓN INCORRECTA

Cementiris de Barcelona, según fuentes del sector, actuó incorrectamente al abrir los nichos de las personas que habían fallecido en los dos años anteriores. La normativa obliga a comunicar este procedimiento al juez y a los familiares antes de volver a enterrar los cadáveres.

Algunos familiares afectados también denunciaron que se habían mezclado los restos de diferentes cadáveres y lamentaron que la empresa municipal no avisara inmediatamente a los bomberos. La Síndica de Barcelona también cuestionó la actuación de los responsables de Cementiris de Barcelona.

Valmaña y Badia no asumieron su responsabilidad por el hundimiento. El presidente de Cementiris de Barcelona, curiosamente, fracasó en su intento de crear una funeraria pública. El Tribunal Supremo también tumbó su obcecación por remunicipalizar el servicio del agua.

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