El nuevo regidor de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle, ya tiene la primera petición de reunión sobre la mesa. Este jueves, 11 de julio, el sindicato CSIF ha registrado en el consistorio un escrito dirigido al nuevo regidor. "Usted hereda un cuerpo policial que su antecesora [Ada Colau] ha dejado destrozado, hereda una ciudad donde impera el caos", dice CSIF a Batlle en la misiva, firmada por el secretario autonómico de Administración Local de CSIF y guardia urbano, Eugenio Zambrano.

Según CSIF, la situación de inseguridad que vive la ciudad, con dos homicidios en menos de una semana y dos violaciones, "no solo afecta a los ciudadanos sino también y de lleno a los empleados públicos que conforman el cuerpo policial de la Guardia Urbana". El sindicato subraya que para revertir esta situación son necesarios "cambios estructurales" en la organización policial e incrementar el número de agentes -pasar de 2.800 a 4.500- y los recursos materiales, principalmente armas y cámaras unipersonales para todo el cuerpo. CSIF también plantea a Batlle la necesidad de dignificar las comisarías de la Guardia Urbana y mejorar las condiciones laborales de la plantilla.

PACTO LOCAL POR LA SEGURIDAD 

El secretario autonómico de Administración Local de CSIF y guardia urbano pone sobre la mesa la necesidad de abrir un debate profesional, político, mediático y social sobre el modelo policial de Barcelona. Desde el sindicato se defiende que la Guardia Urbana sea una policía integral e impulsar en la ciudad un pacto local por la seguridad "que tenga por objeto redefinir el sistema público de seguridad". Para CSIF, en este debate no solo pueden estar presentes las fuerzas políticas sino que también tienen que estar representantes de la sociedad civil y sindicatos.

CSIF también ve necesario revisar y mejorar la coordinación policial entre los diferentes cuerpos policiales. El sindicato apuesta por una sala conjunta de mando que esté dirigida por un única persona que coordine también a los servicios del Sistema de Emergencias Médicas, bomberos y Protección Civil. "El actual modelo es un desastre, que lo único que arroja es descoordinación e inseguridad para los policías que prestan servicios operativos en la vía pública".

RECUPERAR EL PRINCIPIO DE AUTORIDAD

El sindicato espera que con la llegada de Batlle, que estuvo al frente de la policía autonómica tres años, se pueda recobrar el apoyo institucional en la policía local y el principio de autoridad. También sostiene dotar a los agentes de "la seguridad jurídica y la seguridad laboral que Colau nos ha quitado, junto a la buena imagen que teníamos desde que se fundó la Guardia Urbana en 1843". Según CSIF, si bien Batlle hereda una ciudad en la que impera el caos, "también hereda una plantilla de profesionales comprometidos con los ciudadanos y dispuestos a devolver a la ciudad la seguridad y la dignidad perdida".

A través de las redes sociales, otro sindicato de la Guardia Urbana, SAPOL, ha dicho a Batlle que ha aceptado "una herencia y un reto difícil. Necesitará alguna cosa más que suerte. Esperemos que cuente con la opinión y el trabajo de SAPOL", subraya el sindicato, que también pide al nuevo teniente de alcaldía "mano dura" contra la inseguridad y devolver el "principio de autoridad a la Guardia Urbana" y dotar al cuerpo de medios humanos y materiales para ejercer su trabajo.