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Josep Bou Vila (Vic, 1955) fue la sorprendente apuesta de Pablo Casado para relevar al histórico Alberto Fernández Díaz como candidato del PP a la alcaldía de Barcelona. Sin experiencia alguna en la política y con un discurso poco académico, este empresario inmobiliario y propietario de una cadena de panaderías evitó que los conservadores se quedaran sin representación en unas elecciones que pintaban muy mal. Ocho meses después de instalarse en el Ayuntamiento, Bou es una figura controvertida dentro del PP tras cuestionar Cayetana Álvarez de Toledo. En una entrevista concedida a Metrópoli Abierta, le pide disculpas, reclama tiempo para conocer mejor el funcionamiento interno del consistorio y denuncia que no recibe todo el apoyo que se merece por parte del PP catalán.

¿Qué valoración hace de sus primeros meses en el Ayuntamiento de Barcelona?

Entré en un mundo, el municipalista, que desconocía totalmente. Yo conocía el Ayuntamiento de Barcelona de puertas para afuera porque como empresario he tardado nueve meses y hasta un año en conseguir un permiso de actividades. De puertas para adentro no sabía qué era una comisión. Mi idea es continuar como concejal y hacer una buena labor, arropado por el PP.

¿Confirma que seguirá como concejal del PP durante los cuatro años de este mandato?

¿Tiene confirmado usted que estará cuatro años más trabajando en su empresa? ¿Y si me pilla un camión? Mi voluntad es seguir, pero hay circunstancias que desconozco. En campaña ya dije que no perdería el tiempo y no lo estoy haciendo. Poco a poco voy asumiendo este trabajo, pero todavía tengo que controlar los resortes del municipalismo en Barcelona, que no son pocos. En el Ayuntamiento hay 14.000 funcionarios y muchas empresas participadas. Se trata de un entramado muy importante y para conocerlo necesitaré medio año más, por lo menos. Confío en mis asesores, pero quiero imponer mi criterio personal en ordenanzas y cuestiones de carácter pragmático, no dogmáticas. Tengo muy claro qué es lo mejor para el PP y para los ciudadanos de Barcelona.

¿Cómo se gestiona un grupo con solo dos representantes?

El PP tuvo tres representantes en el anterior mandato y yo pensaba que sacaríamos más. El mismo partido, en Barcelona y en Madrid, sin embargo, me decía que las encuestas no nos daban ningún representante en el Ayuntamiento y que la cosa estaba complicada. Cuando empiezo la campaña me doy cuenta de que llevaba una mochila cargada de piedras. El reto era muy difícil, pero no me había equivocado porque el PP es el único partido capaz de sacar a España de este marasmo. También notaba que seguía cayendo, y era casi una cuestión más física que política. Tocamos suelo y automáticamente fuimos para arriba. Ahora estamos subiendo y de haber otras elecciones sacaríamos más representantes, pero en ese momento era muy complicado porque teníamos el viento en contra. En unas elección autonómicas los resultados también hubieran sido regulares. Teníamos que pasar el mal momento.

¿Tiene buena sintonía con Óscar Ramírez, el otro concejal del PP?

Vamos a ver. Óscar Ramírez forma parte del partido y es presidente provincial; y yo no soy ni afiliado. Ya está.

¿El gran mérito de los 37.000 votos del PP en las elecciones municipales fue suyo?

Del partido. Óscar Ramírez y yo tenemos el poder democrático que nos otorgan las urnas. Esto es inapelable. Todo lo demás se puede mover y corregir. Yo soy concejal y él es concejal. Si nuestra voluntad no se quiebra, seremos concejales durante cuatro años. A mí nadie me ha puesto a dedo y eso me refuerza. También me fortalece que yo no he llamado a ninguna puerta. Yo no he pedido estar aquí. Otros igual lo han pedido. Yo no. Estoy aquí porque me lo pidieron, acepté y lo asumo.

"Yo no he llamado a ninguna puerta ni he pedido estar aquí. Otros igual lo han pedido"

 

¿Quien le pidió formalmente que fuera el candidato del PP a la alcaldía de Barcelona?

Pablo Casado.

¿Y esa petición de Casado ha dificultado su relación con la dirección del PP catalán?

Yo creo que no. Sé que había dos grupos, una cierta disfunción entre sorayistas y casadistas. El partido, en Barcelona y Cataluña, es leal a Casado. De hecho no he escuchado ni una sola palabra en contra del presidente del PP. Ni una. Cuando yo era presidente de Empresarios de Cataluña, apoyé su candidatura pero posiblemente él ni se enteró. Había una diferencia importante de propuestas en el PP.

Josep Bou, en la Galeria Gòtica del Ayuntamiento / JORDI SUBIRANA
 Bou, en la Galeria Gòtica del Ayuntamiento / JORDI SUBIRANA

Sus críticas a Cayetana Álvarez de Toledo, en el sentido de que no era la figura idónea para ser la cabeza de lista del PP en Barcelona durante las pasadas elecciones generales, molestaron en Cataluña.

Me hicieron una pregunta y opiné. Nadie me lo reprochó y menos en Madrid. El PP hizo algo que difícilmente hará el PSOE u otro partido, y fue encajar un comentario. En la entrevista cortaron dos frases y eso pudo molestar, pero no ha ocurrido absolutamente nada. No es lo mismo decir que imperativamente quiero que un candidato hable catalán y tenga apellidos catalanes que hacer un comentario. Si a mi Pablo Casado me dice que me vaya a Lugo o Pontevedra, ¿qué hago? Pero si no hablo gallego ni vivo allí. Es tan sencillo como esto. Tendré que afinar mejor mis palabras y que no me corten. Cuando digo que queremos gente de casa, aunque no estoy de acuerdo, lo digo porque en las comarcas nacionalistas quieren a candidatos del pueblo y de Cataluña, no a personas que vienen de Murcia o Albacete. Si se corta la frase, puede ser terrible. Y ahora aprovecho la ocasión para decir una cosa que no he dicho hasta ahora. Lo último que haría es ofender a Cayetana porque es una persona íntegra y de grandes valores. Si en algo cree que la he ofendido, le pido disculpas porque no se lo merece.

"Lo último que haría es ofender a Cayetana porque es una persona íntegra. Si la he ofendido, le pido disculpas"

 

Las actas de concejal son personales. ¿Existe la posibilidad de que usted abandone el PP y termine el mandato como concejal no adscrito?

Lo veo muy difícil porque no es mi voluntad. Me tienen que poner contra la pared. Es preciso que el partido me arrope. Preciso más meses para saber qué es el municipalismo y cómo funciona este tinglado que es el Ayuntamiento de Barcelona.

¿Se siente arropado ahora mismo por el partido?

Sí, pero no de la manera que quisiera. Pero me siento arropado.

¿Qué haría falta para sentirse respaldado en el PP?

Hace falta más camino. Poco a poco deben entender que soy una persona leal al partido, pero también soy independiente.