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Barcelona acogerá, del 24 al 27 de febrero, la 15ª edición del Mobile World Congress. La Ciudad Condal tiene, por contrato, garantizada la organización del gran evento de la comunicación móvil hasta 2023, pero no ha iniciado los contactos para prolongar su vinculación con GSMA, la patronal del MWC que prepara ya el relevo de su consejero delegado, John Hoffman.

“Barcelona todavía no ha hecho nada para renovar su compromiso con el Mobile ni desde el Ayuntamiento parecen contemplar la pronta jubilación de Hoffman para seducir a los nuevos ejecutivos”, asegura una fuente del sector a Metrópoli Abierta. “El gobierno de Colau siempre ha tenido muchas dudas con el Mobile y debería empezar ya con un trabajo de persuasión para prolongar el actual contrato”, añade la misma fuente.

LISBOA, LA GRAN RIVAL

En los últimos días, Madrid ha mostrado su interés por acoger el Mobile. En el sector económico, sin embargo, aseguran que Lisboa podría estar muy bien posicionada para relevar a Barcelona, que hace una década y media hizo una gran labor de atracción con los principales responsables del Mobile. En la misma participaron altos cargos del PSC y el hotelero Joan Gaspart.

El Mobile tiene un enorme impacto en Barcelona, próximo a los 500 millones de euros, con más de 100.000 asistentes, 2.400 empresas expositoras y 13.900 empleos temporales en 2019.

SEDE DEL MOBILE DESDE 2006

En 2015, Barcelona firmó un acuerdo con el consejo de administración de GSMA para acoger el Mobile World Congress (MWC) hasta 2023, renovando por cinco años el contrato que vencía en 2018.

GSMA tenía ofertas de otras ciudades europeas como París y Múnich para desbancar a Barcelona, sede del Mobile desde 2006. Su continuidad peligró en los últimos años por la inestabilidad política que se vive en Cataluña. A GSMA también molestaron algunas actitudes del gobierno municipal que lidera Ada Colau desde 2015. Entre ellas, un plantón de Gerardo Pisarello, entonces primer teniente, a Hoffman, en junio de 2018.